NI PUTAS, NI SANTAS… AUNQUE MÁS BIEN TIRANDO A PUTAS

 Digamos por ejemplo que es jueves, que has tenido un día de mierda en el curro y que has tenido una tarde llena de marrones. No podían haber entrado los marrones por la mañana a las 9:00 no, entran casi a última hora y hay que sacarlos sí o sí. Total, ya es de noche: estás saliendo de la oficina a las 22:30H y no, no te lo van a pagar y lo sabes. Tienes una mezcla entre mala hostia, cansancio mental y agotamiento, gracias al cual no le pegas una patada a lo primero que ves, ni pegas un grito invocando a los ancestros familiares de tu jefe, que se largó hace ya tres horas dejándote la mierda sobre la mesa como “regalo de confianza”.

Estás cansado pero no quieres ir a casa de esta forma, ni envenenar la almohada antes de dormir dándole vueltas al coco. Por no tener no tienes ni hambre y ya es muy tarde para quedar con alguien a tomar algo. Recuerdas que a dos manzanas del bloque hay un pub tranquilo y en el que has estado antes un par de veces. Nunca ha sido tu primera elección, pero a favor tiene que ponen los gin-tonics en condiciones, y que además probablemente, estará casi vacío o con dos o tres gatos. Entras y en efecto, no hay nadie… o bueno sí, está el barman al que se le ilumina la cara en cuanto te ve aparecer, y una mujer que está sentada sola en el reservado.

Te acercas a la barra, te apoyas y ordenas un gin-tonic de Tanqueray… cuanto más jodido ha sido el día, mejor tiene que ser la ginebra. No está la noche para regatear. A todo esto, la mujer que estaba en el reservado, se ha levantado y se ha puesto a menos de medio metro de ti en la barra. Atractiva y discretamente arreglada, comienza a hablar fina y educadamente contigo… y tú no entiendes por qué, si con la cara que llevas hoy hay que ponerte un perímetro de seguridad. Te ríe las gracias y al terminar su refresco, te pregunta –¿Me invitas a una copa?- Ya lo pillas: no es que seas guapo y hayas terminado la jornada, es que ella es una prostituta… y su jornada acaba de empezar.

La otra noche, Betty_Oops escribió en su twitter: En esta vida hay mucha puta suelta y no todas van con tacones, ni están en las rotondas. Esas son las peores. Este sería el típico artículo que si escribiera una moderna que acabara de terminar periodismo y lo subiera a su blog donde solo pone fotos suyas de canalillo, entreteto, selfies a porrón, con mascota y en bi-kini (en exteriores y en el baño), haría que muchos de vosotros os bajarais los pantalones y os hicierais pollafuera-fan en tropel de la colega, cosa que por otra parte me parecería estupenda. Incluso yo me haría pollafuera-fan, aunque eso sí… trataría de regular el anti-babas de forma pública.

¿Qué pasa entonces? Como el que lo escribe soy yo, y no tengo periodismo, ni tetas, ni mascota y en mi puta vida me he hecho un selfie en el baño, pues vamos a ver sin con lo de ni putas, ni santas, aunque más bien tirando a putas, cuántos tangas de lectoras quedan a la altura del tacón (cosa que dudo mucho que ocurra), o si por el contrario las Femen me van a echar la puerta abajo para meter mis testículos en formol y ponerlos en una estantería como trofeo. Porque por lo visto, esas citas solamente tienen derecho a usarlas las feministas televisivas porque tienen copyright.

¡Puta! ¿Por qué llamamos a una mujer puta? ¿por qué decimos “serás puta”? y si no lo decimos, porque no se le puede decir en 3D y tiempo real a la cara de una tía, a riesgo de buscarnos un lío aunque se piense. Entonces ¿por qué lo pensamos? Lo primero es saber, que las mujeres se llaman puta o zorra entre ellas por motivos distintos a los que cualquier tío como tú y como yo, se les escaparía semejante “piropo” ante una mujer a la que denominemos puta, sin que necesariamente se trate de una profesional del sexo (remunerado por vía directa, que por vía indirecta es toda una ciencia…).

Eso sí, tanto hombres como mujeres tenemos en común, que cuando llamamos a una mujer “zorra” o pensamos que una mujer es una “puta”, es porque creemos que ha tenido un comportamiento desleal hacia nosotros. Con el término “cabrón” puede pasar algo parecido de mujer a un hombre “eres un cabrón” utilizado como reproche. Aunque de hombre a hombre, el término “cabrón” si es usado en confianza, puede ser más halago que insulto, y suele atribuírsele a aquel que ha tomado ventaja sobre el resto de forma inesperada, o a quien le haya salido una carambola favorable, ya sea sexual, económica o simplemente triunfal “¡Qué cabrón!”.

¡SERÁS PUTA! LE DIJO LA VECINA

 Para una mujer, puta es aquella que no respeta la política de precios o las reglas de apariencia ¿y qué reglas son estas? En cuestión de dejarlo fácil o dejarlo difícil de cara a conseguir el hombre que le interese, el tema va por dejarlo más fácil de lo que puedan dejarlo las demás. Y podrás pensar, pero bueno ¿y eso a las demás que les importa? ¿por qué se meten con la que va directa a por el tío que le interesa y se deja de tonterías? Pues precisamente por eso, porque les jode el mercado y lo que podríamos llamar la subida de precio que tienen acordadas en mayoría, se les cae por los suelos en cuanto hay una que decide por así decirlo “vender más barato”.
               
Y claro, esto hace que muchos hombres, nos planteemos el si realmente merece tanto la pena en esforzarnos picando piedra y escalando los 14 ochomiles, para estar con una mujer que quizás no valga tanto como quiera aparentar; y más cuando vemos en comparación con las demás, que hay una que realmente ha madurado lo suficiente, como para saber expresar sus deseos e ir a fin de cuentas a por lo que quiere sin rodeos. Como a las otras se les ha jodido el cuento, pues atacan a la ciudadana que prefiere tomar un atajo fuera de oligopolio de precios, llamándola puta, zorra, o cualquier otra cosa que se las ocurra (o la dan de lado, o la marginan, o ya no la dejan entrar al club).

Imagínate esta situación: a un lado tienes a una chica agradable, conversadora, que entra al trapo de lo que dices, que te hace el caso justo y te da lo justo para animarte a que sigas avanzando y que además, vas a poder quedar con ella otro día, verla al día siguiente más tranquilo, o si es el día D y la hora H, vas a poder llevártela a casa a tomar “la última”. Y al otro lado, supongamos que físicamente similar a la anterior, tienes una chica borde, que finge ignorarte de primeras pero que no te termina de mandar a la mierda, que te da cabo suelto un rato para soltarte un hachazo al rato siguiente, y que además te da a entender cosas como: ella nunca va andando a ninguna parte, que nunca se acuesta con un hombre en la primera cita, que nunca paga absolutamente nada y que además hay que dejarla en la puerta de su casa (menudo chollo de tía ¿eh?). Vamos a ver colega: en tiempo de descuento y a balón parado ¿con cuál de las dos te quedas? Pues eso hombre, pues eso… o ¿qué pretendes demostrar?

¡SERÁS ZORRA! LE DIJO SU 

EXMARIDO

El motivo por el que un hombre llama puta o zorra a una mujer, en contra de lo que pueda parecer, rara vez tendrá que ver con su comportamiento sexual. Y si bien le está reprochando también un comportamiento desleal, la traición exceptuando la infidelidad, suele ser otra. O quizás la llame puta, porque parece acostarse con cualquiera menos con él, que de eso hay también (en este caso sí que habría un resentimiento maligno digno de ser tratado). Eso sí, el “piropo” siempre va asociado a una traición a la confianza, a un acto o a un gesto, que bajo ningún concepto esperabas como tío que tu chica te la iba a jugar de aquella manera.

A pesar de mis defectos que son muchos, la idea de ni santa, ni puta, ni señora… simplemente “mujer”, es algo que sí entiendo a la perfección. Y si un hombre llama puta a una mujer en la que confiaba, muy probablemente sea, porque éste en un principio la tenía idealizada en un pedestal, o se pensaba que la sujeta estuviera esperando a que le dieran permiso para hacer o decir algo. Si un tío reacciona de esta forma, es porque claramente tiene una idea muy diferente en su mente, de lo que es una mujer real, con necesidades reales y se haya quedado en la base de su cerebro, con la definición de “mujer” que muy probablemente haya visto reflejada en su casa y más concretamente, en su madre.

Y sí, tengo que decirlo porque es así: una de las mayores cagadas que siguen cometiendo los hombres hoy en día, es la de buscar una segunda madre en su relación de pareja. Después en la vida real, se dan cuenta más pronto que tarde, que esto hace tiempo ya que no funciona así, y que una cosa son las parejas, otras los hijos, y que el trato y el amor dedicado a unos y a otros por parte de la mujer, están bien categorizados, separados y diferenciados. Por eso he puesto la palabra zorra en boca de un exmarido, porque me suena a traición económica en un proceso de divorcio, o a jugada por la espalda, o a puñalada trapera… que de eso también hay. Al final parece que el protagonismo se lo ha llevado la puta, porque santa, lo que es santa… en la lista no me ha salido ninguna.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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