TE QUIERO HASTA QUE TERMINE LA PELÍCULA

 Si fueras Nicolas Cage y esto fuera una de sus películas, os conoceríais de casualidad, habría una misión de por medio, una trama, un secuestro, un malo de la película, un rescate, un revés, un momento en el que todo estuviera perdido, lo seguiría otro momento heroico y al final como siempre, te quedarías con la chica. Cansado, con la cara sucia y hecho un cristo después de haber matado al malo, pero al final entre coches de policía, ambulancias y una música triunfal, entre todo el barullo os veríais entre la multitud y os daríais un beso espectacular que cortaría la película. Ahora pregunto ¿Eres Nicolas Cage? […] Yo tampoco. ¿Es esto una película? Desde luego que no. Entonces ¿cómo son los principios y los finales entre un hombre y una mujer en la vida real?

A estas edades de treinta y tantos, la guapa de “la película” suele posicionarse donde haya un estatus atractivo económicamente, sin necesidad de ser rescatada de peligro alguno. Si bien “el peligro” en la vida real para ella, puede ser una opción masculina mediocre por urgencia de embarazo… y no hay ni trama, ni lucha entre el bien y el mal,  ni nada. En cambio para él, “el peligro” por la parte que le toca, bien puede ser el “ser pescado” para los restos por una mujer que le capte por conformismo, ante una aparente falta de mejores opciones. Repito: he dicho una aparente falta, que no una falta real de opciones.

Aun así, a día de hoy y viendo como está el patio, me resultaría mucho más fácil o tentador, una trama épica en la que al menos supieras a qué atenerte. Sin tantas opciones ni tanta libertad en serio… un problema que resolver, un malo de la película al que eliminar, un rescate, un momento heroico y la música de fondo ¡Tachán! Te llevas a la chica. Pero como esas cosas no pasan, el aburrimiento y la lentitud de los hechos del día a día, hacen que sean otros factores los que sean tenidos en cuenta, a la hora en que un hombre y una mujer puedan estar juntos.

Como hombre, te conviene asumir una realidad objetiva: la atracción está diseñada para que el que se posiciona como aspirante sea eliminado de inmediato. Por eso en el cine y en la literatura, el heroísmo y la épica, radica muchas veces, en que el hombre sea capaz de invertir esa situación de aspirante, haciendo una gran demostración de valor, fuerza, estatus y protagonismo… pero esto, yo que sé… no te digo que no pueda pasar, pero en efecto es muy cinematográfico. Te recuerdo dos cosas: una es que aparte de ti hay más hombres en el mismo mercado que compiten de esa misma forma, lo que te deja al mismo nivel. Y la otra, es que esto no es una película y…
                                                     
TÚ NO ERES NICOLAS CAGE

Y si en efecto te planteas la situación como una prueba de valor, estarás trabajando a la demanda de las necesidades femeninas de una sola mujer, cosa que no te recomiendo porque aparte que es reducir en exceso tus opciones, hace muy probable que te la vayas a pegar. Lo mejor y en contra de lo que pueda parecer (esto lo digo porque hay un mercado basado solamente a enseñarte cómo ser el mejor aspirante y que te coloca a la cola) es jamás entrar en esa competencia ¿por qué? En competencia siempre habrá alguien más guapo que tú, más listo que tú, con un mejor trabajo que tú y con más dinero que tú. No estamos solos en el mundo ¿recuerdas?

De hecho te podría decir que “el valor está sobrevalorado” al menos como te lo pintan de cara a entablar una relación con una mujer, traducido en invertir, competir, mostrar y deslumbrar. Pero ojo, no porque sea malo o bueno, es porque simplemente lo hacemos todos, o lo hemos hecho casi todos o la inmensa mayoría. Aquí el que se lleva el gato al agua, siempre es el inesperado que no compite y el que sabe mantenerse al margen ¿cuántos hombres conoces con la suficiente paciencia y aplomo para no colocarse directamente como aspirantes? La respuesta es, los que están fuera de mercado.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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