SIN ROMANTICISMOS II ¿CUÁL ES EL ESTADO ÓPTIMO PARA UNA MUJER EN UNA RELACIÓN?

 Paula acaba de colgarle el teléfono a David, que la ha avisado que otro día más va a tener que quedarse un par de horas más en el curro. Esto ya no es una novedad y ella ha terminado por resignarse a verle hecho polvo y de mal humor en cuanto entra por la puerta de casa. Están casados, pero no han tenido hijos (de momento) y Paula lleva ya un tiempo preguntándose para qué narices tiene un marido con el que apenas está, y cuando está no queda casi nada de él para poder hacer cosas juntos. Ella estudió ciencias ambientales en la Autónoma, pero trabaja por las mañanas en la parafarmacia de unos reconocidos grandes almacenes y su turno termina a las 16:00H. Es lo que hay, no ha podido trabajar de lo suyo. Hasta las 21:00 o casi 22:00H que vuelve David del trabajo muchos días (más de los que ella quisiera), Paula tiene su vida. Hoy por ejemplo, ha ido a “hacerse la cera”. Pero espera ¿qué está pasando aquí? ¿por qué pongo hacerse la cera entre comillas?

Paula tiene un móvil de prepago “en B” o sea, no declarado que guarda en la taquilla de su trabajo. Solo ella sabe que existe y bueno, es el teléfono con el que tiene contacto con quien “le hace la cera”: un tío que conoció en la despedida de soltera de su amiga Susi… y con el que solo queda para follar dos o tres veces al mes, cuando está muy harta y se lo pide el cuerpo. Sí, has oído bien: follar, lo de “hacerse la cera” es su forma de llamarlo. Lo aprendió de su hermana mayor que está con tres cuartas de lo mismo pero que ya lleva diez años casada, tiene dos hijos y actualmente no trabaja. El cuñado de Paula trabaja en una consultora, es ingeniero de proyectos grado senior y aunque parezca difícil, ve menos a su mujer que David a la suya. Todo sea por la hipoteca y “porque no falte de ná”.

¿Qué quieres que te diga? Yo, también lo haría. Sí, si fuera ella lo haría, porque en este plan dime tú para que narices ha decidido Paula formalizar una relación, si no es por tradición familiar, estatus social, o “porque ya toca”… de momento no ha terminado de cerrar el trato con David, y el hecho de no haber tenido hijos con él, todavía no le ha pillado los dedos. Para su hermana ya es más complicado, pero ambas dos pueden hacer su vida al margen de su relación formal de pareja. Recuerda lo que te dije en el título: sin romanticismos ¿OK? Pues de eso va esta historia, de cuál es la situación óptima de una mujer en una relación, mirándolo fríamente y siendo muy muy objetivo, con la circunstancia y necesidades de una mujer a día de hoy.

¡Ojo! No he dicho que sea honorable ni justo, ni recomendable, ni bueno, ni malo, ni nada… solo digo que esto por más que te parezca solamente una narración, es una historia que se repite con mucha más frecuencia de la que crees en muchos hogares. Después, el sábado ambas parejas van a hacer la compra a un centro comercial en las afueras y los domingos se juntan todos los cuñados maridos de las hermanas, en la casa de sus suegros a tomar cerveza y a ver el partido del plus. Y el lunes, otra vez a empezar. Se trata solamente de saber encajarlo en la agenda y no poner en riesgo, al menos aparente, el estatus familiar… aunque de vez en cuando esté a punto de saltar la liebre, ellas controlan mejor que nadie los horarios y la organización para que todo les cuadre.

Y EL QUE PAGA LA FACTURA,

DE VEZ EN CUANDO TIENE PREMIO

Que por cierto, el día que le toca a Paula “hacerse la cera”, ese mismo día también se folla en casa. Ese mismo día David tiene “premio” al llegar a casa sí o sí, se ponga como se ponga y venga como venga (él y sus cuernos), todo se le perdona y le cae polvo homenaje. Esto es por si acaso y para que las cuentas cuadren en caso de embarazo. Recuerda: una mujer siempre lo encaja todo en la agenda, es organizativa y administradora del tiempo y de los recursos de la casa. El marido o el novio y sus necesidades sexuales, también son un recurso más (por si tenías dudas), y es gestionable como una actividad más dentro de su agenda. Además como él habrá tenido un día duro y de mierda en el trabajo, el polvo que eche con Paula, le va a saber a gloria bendita y se sentirá afortunado de tener una mujer como la que tiene, que además le sabe premiar sexualmente después de un día duro. Así todos contentos ¿verdad?

Otro recurso a mano para completar esta situación óptima (te recuerdo sin romanticismos) es el jefe de Paula, que también “mete ficha” cuando tiene ocasión. Solo es un aspirante, pero como plan B y en caso de emergencia o necesidad de ser un hombre objeto de transición, por si la cosa se pusiera chunga y saltara la liebre, pues también está ahí ¿conoces alguna mujer que después de haberse separado o divorciado al poco se líe con su jefe o con un compañero de trabajo de forma más o menos visible? Yo sí. Es un posible colchón, y cuando digo colchón lo digo en más de un sentido: en la cama y en la posibilidad de solucionar un conflicto de estatus en el corto-medio plazo. Sí, se como suena. Lo sé ¿Puede haber amor? Pues claro que puede amor ¡siempre puede haber amor! Además de intereses comunes, compañerismo, empatía, semejanzas, conocimiento del otro por el día a día, confianza… pero aquí no estamos hablando de amor, estamos hablando de las ventajas que puede tener a mano una mujer, en una situación óptima en la pareja.

Tú piensa, si fueras mujer y pudieras manejar en un equilibrio de intereses todos estos recursos a tu alcance de forma discreta (insisto, sin romanticismos) ¿no lo harías? Si además pudieras justificarte de forma automática hasta un nivel exculpatorio de conciencia, que te permite descargarte de cualquier responsabilidad frente al varón y que tendrías como patrón de comportamiento habitual en tus relaciones ¿no ibas a jugar tus cartas? Dime que no y te diré que no te lo crees ni tú. Tampoco imagino a ninguna madre dándole instrucciones concretas a su hija en su niñez o adolescencia, acerca de cómo ha de sacar el máximo partido a sus relaciones con los hombres, ni la veo explicándole cómo ir con este o cómo ir con el otro (no sé si lo harán, y si lo hacen me da exactamente igual), esas cosas las van viendo de forma inteligente conforme tienen ya al tío delante y ven qué pueden esperar (o sacar) de él. Porque otra cosa no, pero las mujeres en sus relaciones en la mayoría de ocasiones, suelen tenerlo todo inteligentemente calculado.


Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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