SI ESTO FUERA REALMENTE UN “MUNDO DE HOMBRES”

 Estoy echándome un café solo con hielo en una terraza de Fuencarral, que está pegada a un parquecito infantil donde juegan los niños. Hoy no tengo prisas y estoy tranquilo. Hoy necesito descansar, pero enseguida pasa algo que llama poderosamente mi atención: Hay un grupo de niños que están jugando al fútbol improvisando la portería con un columpio, no deben tener más de 7 u 8 años. Cerca de “la portería”, hay dos niñas de la misma edad que sentadas en un banco con sus madres, están hablando entre ellas… más que hablando cuchicheando en voz baja. No me preguntes por qué, pero sé que están tramando algo. Lo sé. Las dos se miran y asienten en algo ¿Y qué es lo que ocurre?

Una llama al que está de portero por su nombre para decirle algo. El chico cumplidor que no quiere abandonar su puesto de responsabilidad, gesticula y le hace con la mano el gesto de “espera”. La niña insiste y le vuelve a llamar por su nombre en tono quejica, entonces llamémosle Manolito, termina por ceder y se acerca, comprobando antes que la jugada todavía está lejana a sus competencias de guardameta. La niña le dice algo al oído que hace que a Manolito le cambie la cara, se quede petrificado y de espaldas a la jugada. En ese momento, uno de los chavales en la lejanía, se da cuenta que no hay portero, tira a puerta vacía y marca. Las niñas vuelven con sus madres y los chavales del equipo de Manolito se lo comen vivo por haber abandonado su puesto.

Sin comerlo ni beberlo, acabo de contemplar en un minuto la historia de la humanidad resumida. Esto se repite en cada pareja, en cada grupo de amigos, en cada hogar, en cada vida de “persona humana”… por los siglos de los siglos ¡AMÉN! Si quieres saber cómo somos hombres y mujeres en estado puro, antes de que nos contaminen con mierdas, tienes que fijarte en l@s niñ@s. La vida real pintada en miniatura y como suele pasar, unos más que otras, tienden a despistarse y a dejarse influir por el sexo opuesto, hasta que como a Manolito, les meten un gol. Se dan la vuelta y ella ya se ha ido ¿te resulta familiar? Me temo que demasiado.

MANOLITO, TE HAN METIDO UN GOL

Cuando un hombre está bien comido, bien bebido, bien dormido y bien follado no suele tener problemas, no se descentra de sus objetivos y suele hacer lo que tiene que hacer. Pero ahora te pregunto ¿cuántos hombres conoces en ese estado de gracia y plenitud? Porque si la plenitud femenina es compleja, la masculina es bien simple: comer, beber, dormir y follar (y si además le dejan a uno en paz, mejor). No le des más vueltas, es así de simple y de ese punto de necesidades básicas satisfechas, a la eternidad y lo que haga falta, porque así sí que podemos hacer de todo. Ya ves que cosa más tonta ¿eh? Pues ni aun así se nos permite ser hombres, en un mundo que dicen que es “de hombres” cuando es mentira.

Si esto fuera un “mundo de hombres”, estaríamos todos satisfechos con lo que tenemos dentro y fuera de casa, podríamos ejercer de forma libre nuestra sexualidad sin coacción, podríamos asumir compromisos de forma libre y sin presiones sociales o legales, elegiríamos a nuestra pareja femenina en plenitud de facultades (o sea, comido, bebido, dormido y follado) y no desde la carencia o la oportunidad, no se nos penalizaría por comportarnos como lo que somos y podríamos decir y hacer lo que nos diera la gana, siempre y cuando respetásemos una normas civiles de convivencia y ciudadanía… pero esto no ocurre y por eso, no quiero que comulgues con la basura que anuncian y nos reprochan que seguimos en un “mundo de hombres” porque no es así. Piénsalo: si ella hace lo que le da la gana, no pasa nada. Pero si tú como hombre, haces lo que te da la gana ¿qué ocurre entonces?

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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