REPITE CONMIGO: MIS NECESIDADES NO SON NEGOCIABLES

 Esto aunque lo parezca, no es un artículo para hombres. No, no lo es. Es más bien un artículo para niños en edad de crecimiento y en los que todavía pueda albergar por juventud, alguna clase o atisbo de esperanza en la especie humana, pero sobre todo en el género masculino. Para que lo veas claro, te voy a poner un ejemplo de niños: quiero que recuerdes cuando eras pequeño y te preguntaba tu madre –A ver Manolito ¿cuánto quieres a mamá?- Y como niño inocente, estirabas los brazos para decir que mucho para agradar a mamá. A tu madre que le parecía poco, y quería quedar bien con las vecinas o con las amigas, te volvía a decir continuando con el juego –¿Tan poco? ¿solo eso? ¿solo eso quieres a mamá? ¡Uy uy uy!… A ver, otra vez que no lo he visto ¿cuánto quieres a mamá?- y el niño entonces agranda, agranda, agranda… hasta que tiene que pegar un salto para hacer mayor alarde de que quiere a su mamá con todo su corazón. La madre le coge, le abraza llenándole la cara de besos mofletudos y sonoros y Manolito se siente feliz, porque sabe que su madre también le quiere más que a nada en el mundo. Ahora vamos contigo:

Vamos a ver ¿cuántos años tienes? Entiendo que si estás leyendo esto, es porque tienes  más de cuatro o cinco años ¿verdad? Se supone que eres un hombre, más o menos joven, o más o menos maduro, pero un hombre a fin de cuentas y no un niño pequeño que quiere agradar a su madre. Entonces dime ¿por qué cojones te sigues comportando como si quisieras agradar a tu madre delante de las vecinas? Sí, te estoy hablando a ti y en concreto, te estoy hablando de tus propias necesidades.

Ahora imagínate que no te ve nadie. Si digo nadie, es nadie porque igual a tus años ya te da vergüenza actuar como un niño pequeño, aunque en la realidad te comportes como tal. Vengo yo solo sin espías y garantizando tu privacidad y tu derecho al honor, te pregunto por la chica que te gusta, la mujer que amas, tu novia o tu mujer (llamémosla por ejemplo Lola) –A ver Manolito ¿cuánto quieres a Lola? ¿a cuánto estarías dispuesto a renunciar por Lola?- te recuerdo que este artículo era para niños pequeños.

Estoy seguro de que el gesto que harías con los brazos, querría decir “mucho, mucho, mucho…” ¿verdad? Igualito que con mamá. Pues ese es el problema Manolito: que estamos igual que con mamá y no hemos avanzado una mierda en treinta años desde que jugabas en el patio del colegio y venía tu madre a recogerte a la salida. Ahora te pregunto y te lo pregunto absolutamente en serio –¿Cuánto te quieres a ti mismo y cuánto valoras tus propias necesidades?- Sí, te estoy hablando a ti. Respóndeme con gestos, con palabras, como te dé la gana… pero respóndeme: estoy esperando.

Como te veo indeciso, vamos a seguir hablándote como si fueras un niño pequeño. Si desde que eras pequeñito te quedaste con la idea grabada de que haciendo pruebas y gestitos te ibas a llevar el premio y tu madre te iba a dar dos besos delante de las amigas, no te culpo: eso nos ha pasado a casi todos. La pregunta es si eso te funciona ahora con treinta y tantos, veinte y muchos o cuarenta y pocos. Y va a ser que no, porque madre no hay más que una. Entonces si no te funciona ¿por qué lo sigues haciendo? Muchos a la hora de buscar una relación con una mujer, lo que están buscando es una segunda madre.

A todo esto y sin venir mucho a cuento, me ha venido la idea a la cabeza, de que quizás nuestro primer momento de madurez en la vida fue nuestra primera masturbación. Sí que tiene que ver, porque ¿qué es la masturbación? Es autosatisfacción, en satisfacerse a uno mismo ¿te das cuenta que pueden caer rayos y centellas, pasar los años, las décadas, las relaciones, las novias, las amigas y la masturbación sigue estando siempre presente? Con esto te quiero decir, que por muy buena persona que seas, lo primero eres tú y lo primero es pensar en ti. No te lo digo yo, te lo recuerda tu pene a diario, o semanalmente, o cuando te lo pida el cuerpo. Haciéndolo, estás rememorando tu primer momento de madurez a solas contigo mismo, en el que la obviedad manda y seguirá mandando.

¿LO HAS ENTENDIDO? 

TUS NECESIDADES NO SON 

NEGOCIABLES

 Algo tan sencillo como eso, por eso te preguntaba ¿cuánto te quieres a ti mismo? La masturbación es solo un ejemplo, pero como solo prestas atención cuando se habla de sexo, te lo pinto fácil. Bueno, de momento ya hemos crecido un poquito: de la niñez y los besos de tu madre, hemos pasado a la adolescencia y a la soledad de tu habitación, a la negación de toda autoridad y básicamente a lo que es autosatisfacerse. ¿Llegaremos a la edad adulta en este artículo? Ya te dije que no era para hombres, sino más bien algo educativo para niños en edad de crecimiento. Incluso ya en el colegio o en el instituto, habría un malote de la clase. Quiero qué pienses en él y qué era lo que hacía ¿te intimidaba? ¿por qué? ¿ese esperpento crees que pensaba en los demás o solo pensaba en sí mismo? ¿quién ligaba más él o tú?

Ya no estamos en el colegio, pero si hay algo que se nos ha impuesto con el paso de los años a todos los tíos que tenemos una conciencia occidental, es a continuar por el camino de agradar y de satisfacer necesidades ajenas antes que la nuestras. De treinta años para acá, en especial las necesidades femeninas. Lo que a ellas les viene de puta madre, porque no tienen que mover un solo dedo y a nosotros nos viene de culo, porque nos emplaza al camino del aspirante. Y como ya he dicho alguna vez: la atracción está diseñada para que el que se posiciona como aspirante sea eliminado de inmediato. Pero la realidad es que si tú quieres estar con una mujer concreta, quieres ser tú el que elija y no que te elijan a ti, lo tienes jodido. Antes, una mujer perdía el culo y lo que hiciera falta por colocarse junto a un varón de mayor o menor renombre. Ahora, no les hace falta ninguna. Insisto: ninguna.

La única forma que existe, de que salgas de este rol de aspirante continuo destinado a que venga alguna y te elija a ti, es tomar conciencia de una idea muy, pero que muy obvia:

Tú eres hombre independientemente de que haya una mujer delante para juzgarlo o no. Y por lo tanto, tus necesidades van a ser siempre las mismas, independientemente de que haya una mujer delante o no para satisfacerlas. Por lo tanto, tus necesidades solamente te pertenecen a ti, y si solamente te pertenecen a ti, no debes nunca supeditarlas a la presencia de una mujer (ni de nadie).

Básicamente e insisto, porque van a ser las mismas necesidades, haya una mujer o no delante ¿lo entiendes? A ver, otra vez porque creo que no te ha quedado claro…

REPITE CONMIGO: 

MIS NECESIDADES SON 

INDISCUTIBLES

Pero claro, somos personas y como somos personas, necesitamos a los demás. No todos han nacido ni para ser santos, célibes o pajilleros perpetuos… y que un hombre y una mujer estén juntos (no digo ni categoría, ni duración, ni tiempo) es natural. Y si alguien tiene dudas, que mire bien por donde encaja con su vecina, que entre hombres y mujeres podrá haber muchas diferencias, pero encajamos indiscutiblemente por ciertas partes. Eso es lo bueno, que para bien o para mal, tarde o temprano, nos acabamos poniendo de acuerdo por el mismo sitio. Pero este acuerdo (porque es un acuerdo) se hace entre dos partes. No una pone las condiciones y el otro firma, eso no es un acuerdo, eso es una adhesión que te anula de aquí a cincuenta años (con suerte).

En ¿Quieres un hombre para toda la vida? Les contábamos a nuestras amigas, que la felicidad de un hombre es muy fácil de conseguir: si quieres un hombre para toda la vida: dale de comer, dale de beber, dale de follar y déjale en paz. Pero a pesar de la facilidad de este plan, no conozco a ningún hombre que esté satisfecho en este sentido. No digo que no justifique sus necesidades, digo que no está satisfecho con estos cuatro puntos tan tontos y que deberían ser fáciles de cumplir por lo asequibles que son, y que de cara a una vida en pareja, se encuentran racionados y temporizados. Cuando digo racionados, me refiero… a ver como lo digo sin que suene violento ¿a ser amaestrado? ¿domesticado cuán mascota? Pues mira que son cuatro puntos que están al alcance de la mano de cualquier mujer, pero… sí, en pareja te los racionan para que estés controladito como si fueras el perro de Paulov. Y tú vas y te dejas. Tú verás.

¿Hemos llegado ya a la edad adulta en este artículo? Pues casi, falta muy poco. Pero una cosa es llegar a la edad adulta y otra muy distinta llegar a la madurez. Vale que nuestras necesidades básicas son facilitas de cumplir, pero si nos ceñimos solamente a ellas y nos comportamos como mascotas, seremos tratados como mascotas. Por eso, si realmente quieres desmarcarte del resto y salir de este mercado de aspirantes y ser tú quien elija, vas a tenerte que poner a currar en ti. He dicho en ti, no en currar para conseguir a una mujer concreta y deslumbrar para que ella lo vea. Para construirte como hombre (o como persona), hay cuatro puntos básicos que no te enseñan en el colegio:

Integridad / Congruencia: pensamientos, palabras, voluntad y actos alineados en la misma dirección. Parece fácil de decir ¿verdad? Pues es el punto más difícil de todos y principal, por eso lo he puesto el primero. Tarde o temprano nos llega un momento en el que nos tenemos que enfrentar con alguna contradicción. No es cuestión de “cojones” ni de ser muy “valiente”. Es pura higiene de pensamiento y conducta para eliminar todo lo que te sobra. Mejor no decir nada, si no estás seguro de que podrás hacerlo o materializarlo. Lo bueno, es que este punto depende solamente de ti.

Inteligencia / Pensar en el largo plazo: en pocas palabras: calcular. Aprender a medir el coste de oportunidad de las cosas que haces, de las mujeres que te gustan, si te compensan o no. Echarle paciencia sin llegar a la indecisión, ni actuar por reflejo para trabajar por empresas y personas que realmente merezcan la pena y no pensar solo en el beneficio inmediato que suele suponer “pan para hoy y hambre para mañana”. Se resume en paciencia, aplomo, seguridad… Tampoco es fácil ¿eh? Pero lo bueno de este otro punto, es que también depende solamente de ti.

Autonomía / Independencia: lo ideal es que dependas económicamente solo de ti mismo, que no te endeudes si no estás seguro de que podrás abordar esa deuda; pero no me refiero solo a eso. También me refiero a saber vivir con uno mismo, concibiéndose a uno mismo como alguien completo y no pretender colgarse de la primera “que se deje”. Vamos, lo que viene siendo tener criterio y no andar buscando pareja como si no hubiera un mañana. Vaya, pues va a ser que este tercer punto, también depende solo de ti.

Estatus / Valor Social: Tener una cuenta o un depósito de seis cifras debe ser algo que dé bastante tranquilidad, pero no me refiero a eso. El estatus y el valor social del que te hablo, es del saber dónde están las cosas, cómo conseguirlas cuando las necesites, quién las tiene y si tus relaciones sociales son lo suficientemente saludables, como para poder recurrir a ellas cuando lo veas necesario. Eso es verdadero estatus y no sacar dinero de una cuenta corriente o petar la tarjeta, cada vez que la rubia tenga un capricho. ¿Te enteras? Lo primero es tener valor social, lo segundo es comprar compañía. Fíjate, este último punto también depende solamente de ti.

Así que… ¿Ves cómo lo que es realmente importante para ti depende solamente de ti y no te lo tiene que dar nadie? Entonces ¿por qué te vendes tan barato? Aunque después de haberte contado todo esto, no me siento satisfecho con el resultado ¿quieres saber por qué? Porque estoy completamente seguro de que este texto, a un hombre ya no le va a servir para nada, al tener ya su cabeza y su vida hecha (o desecha) entre cuatro paredes viciosas que le han encajonado a través de los años. Por eso, mi esperanza era, que este articulo llegara a un joven que estuviera creciendo, que lo aprendiera y que lo asimilara… que lo integrara en sus valores precisamente por ir a la contra de la línea de esclavitud masculina generalizada, como un signo de rebeldía adolescente, que le diera elementos para desenvolverse en un mundo, que no es como le han contado. Lo ideal sería que lo leyera un chaval, no un tío como tú, que está deseando que lo adopten y que vendería su alma a cambio de un polvo. Creo que por hoy ya está bien.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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