HIJA, TÚ SÉ SIEMPRE INDEPENDIENTE, por DANIEL DÍEZ

 Era el año 92, una tarde de mayo Carolina volvía del instituto. Estaba haciendo 1º de B.U.P. y siempre lo aprobaba todo con nota. Era una chica de notables y “sobres”, súper buena estudiante. Serían las 17:00H de la tarde. Fue directa a su habitación a dejar la mochila y a encender el ordenador. Mientras éste tardaba en arrancar, fue a buscar a Toñi, su madre, para darle un beso y hacerle un breve resumen del día, como siempre hacía cuando llegaba a casa. Cuando entró en la salita, encontró a su madre sentada en el sillón con la cara descompuesta y los ojos como tomates de haber llorado largo y tendido. Carolina fue corriendo a ver qué pasaba, se abrazó a su madre y con preocupación le preguntó –¿Qué te pasa mamá?- Aguantando el llanto, Toñi le dijo lo siguiente: –Hija, ten tu trabajo, tu independencia. Jamás de los jamases dependas de un hombre-. Acabamos de asistir a la génesis de la futura ministra de Igualdad. Pero espera, que esto no ha hecho más que empezar:

Lo que le dice Toñi a Carolina, es el guión básico que cualquier madre tiene para su hija digamos desde hace unos 30 años para acá. A mí me parece bien. No ser dependientes es algo bueno. Lástima que se centren sólo en lo económico y no tanto en decirles que estar solas más allá de los 30 no es un fracaso, que puede ser una elección. Las frustraciones de las madres de la anterior generación, todavía pesan demasiado sobre la educación recibida por las mujeres actuales, que no hace mucho eran jóvenes adolescentes preparadas para comerse el mundo.

Porque después de malas parejas, de fracasos por elegir varón pasionalmente y del me follo a todo lo que me apetece porque soy una mujer liberada, moderna e independiente, llegan las prisas por pillar pareja. Y oyes la cantinela de siempre:

“Es que ya no quedan hombres de verdad”
“Es que los hombres tienen miedo al compromiso y no maduran”
“Es que los hombres solo servís para una cosa” (Lo dice por lo de follar, por si no lo habías cogido).

A esto deberías de aplicarle un traductor: No es que solo sirvamos para follar. O que el mercado de hombres solteros de pena. Por cierto ¿Y cómo es el de solteras? Al grano, lo que pasa es que lo que ve, no le gusta. Lo “bueno” está pillado y el resto parece ser que solo buscan follársela. Porque es lo que hacen. Y luego si te he visto no me acuerdo. Yo como consejo les diría que también deberían aplicarse un poco de autocrítica. Igual es que tampoco ellas son tan “chollazo”.

¿PERDONA? PORQUE YO LO VALGO

Así que la pataleta es esa: “No servís para nada. Sois muy mierdecillas todos y solo dais dolores de cabeza”. Analicemos la situación: Una mujer liberada. Sin prisas por estar con el “hombre de su vida” ha estado de pareja en pareja. Algunas duraron una noche. Otras algunas semanas y alguna hasta varios años. Pero todas sin demasiadas prisas en cerrar el trato. Ya habría tiempo para eso si no surge nada mejor.

Pero es que pasada la trentena, resulta que su valor de mercado ha bajado. Y lo peor. Los hombres de valor ya están pillados. El mercado de solteros es bastante deficiente así que toca liarse con hombres comprometidos que por supuesto no quieren dejar a su actual pareja. Solo buscan fuera lo que no encuentran dentro de sus actuales matrimonios. El escenario el siguiente:

Soltera con ganas de agarrar a un buen hombre con el que cerrar un trato que de la estabilidad “emocional” a su vida. Problema: A algunos hombres no les interesan esos tratos. ¿Qué ofreces? Porque las hay más buenorras. Que por mucho que intentes perder los kg que ganaste estando en tu anterior relación, la edad no perdona y vienen arrasando chicas jovencitas bien tremendas, con todo en su sitio y no tan peleadas con la vida. Y sobre todo, con menos exigencias.

Pero lo más importante. Los hombres que merecen la pena y están solteros igual son inteligentes y también están empezando a aplicar aquello de “Sé independiente, nunca dependas de una mujer para vivir”. O sea, que la cosa se empieza a poner en contra de una.  El hombre también está en su derecho de no querer depender de una mujer. Y curiosamente, una mujer de treinta y pico es lo que ofrece: Emparéjate conmigo (que ahora me interesa cerrar el trato) y tenemos hijos y todo eso que toca por la edad que ya tenemos. Y más te vale que tú también lo quieras porque si no te voy a llamar inmaduro y poco hombre.

ESPERA, QUE VOY AHORA A FIRMAR

Todo hombre medianamente inteligente y sobre todo con status sabe, que dentro del matrimonio tradicional empiezas a depender de la buena fe de la mujer con la que vives. Porque como decida romper el trato o a hacerte la vida imposible o ponerse muy poco atractiva y por lo tanto a joder la pasión, te vas a vivir con tu madre y a pagar pensión por los restos. Eso en el mejor de los casos.

Así que siendo justos, si la mujer inteligentemente decide no ser dependiente, el hombre está en su mismo derecho. Por lo tanto, no quiero lamentos si cuando la oferta es para que el hombre sea dependiente, ese diga que no le interesa. Que solo quiere pasar buenos ratos de cama y compañía e incluso compartir actividades, nada más… O nada menos. Donde las dan las toman. O mejor dicho, que esto no debería ser una guerra de sexos. Lo dejamos en que las reglas han de ser las mismas para todos.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
Publicar un comentario en la entrada