DIARIO DE UN SINGLE ¿QUÉ PLANES TIENES?

 Acababa de empezar mis vacaciones apenas sin darme cuenta. De un día para otro, tuve que coger tres semanas de golpe para no perderlas ¿Tres semanas? Puedes pensar. Pues sí, eran todas las vacaciones que no me había podido coger durante el año anterior. Por exceso de trabajo, por quedar pocos al pie del cañón trabajando en la empresa, por no tener una vida familiar que me reclamara su tiempo y por falta de dinero y planes para hacer un viaje o varios como dios manda, que de eso también hay. Pues si no me cogía esas vacaciones retrasadas, las perdía… y prácticamente “me fueron de vacaciones” por la fuerza. Puede que te parezca absurdo, pero es así. De pronto me vi en casa, una mañana en la que no tenía que madrugar para ir al trabajo y la pregunta era ¿Qué hago ahora?

Abrí el frigorífico: casi vacío. Puse la TV, las noticias de la uno y me hice una cafetera para al menos desayunar en condiciones. Con un amigo en cada punta, cada uno con su familia y sus historias, sin planes a la vista… Me lo iba a tener que montar por mi cuenta. No me quedaba otra. Pero ¿cómo? ¿qué coño hago? Joder, cuando te llegas a dar cuenta que vives sumido en una rutina y en un activismo, que cuando te faltan, te descuadran… Te da que pensar acerca de lo que estás haciendo con tu vida. Sin novia y sin planes con amigos, algo habrá que hacer, y no me iba a quedar conectado a Internet todas las vacaciones. Triste, no: lo siguiente.

Pero claro, me puse a pensar en mis amigos, en mis compañeros de trabajo, en mi padre, en toda la gente a la que conocía que “si que tenía planes” y la verdad, es que ninguno me daba envidia. Planes impuestos me refiero, porque la verdad es que nadie hace absolutamente lo que quiere. No quería estar como ellos, rezando siempre para librarme de algún “paquete” o compromiso, o escondido bajo el supuesto condicionante de una pareja, que por lo visto, hay que tener siempre en cuenta a la hora de tomar decisiones para no cagarla. Pues no. Yo no. Podía ser el último mono en la tierra, que al menos eso de entrar y salir cuando yo lo decida, sí que lo quiero seguir manteniendo. Pero…

Y AHORA ¿QUÉ HAGO?


Por más absurdo que me sintiera, tampoco podía quejarme: afortunadamente tengo un trabajo. Vivo pelado y al día, pero tengo curro. Mis problemas ya los quisieran otros, y yo probablemente los de los demás. Nadie está contento con sus problemas, ni nadie es feliz con lo que tiene. Y si dicen que lo son, es que mienten como bellacos y se justifican porque no les queda otra. Eso lo sé y lo veo de lejos. Rostros llenos de agobio por gastos hipotecarios que se han buscado. Ahora, que eso no quita que me sienta como un gilipollas… y que ni si quiera sepa qué hacer con mi tiempo. Y bueno, sin olvidar la pregunta clave ¿Hace cuánto que no echo un polvo? Porque claro, mucha libertad, pero follar lo que es follar…

Diario de un Single es un libro en el que te muestro en clave de diario escrito en primera persona, cuáles son las expectativas de un hombre soltero del montón como tú y como yo, empezando de cero. Tengo que advertirte, que para bien o para mal Diario de un Single es completamente real ¿Qué quiere decir esto? He tenido en cuenta todas las experiencias: las satisfactorias, las decepcionantes, los éxitos puntuales, los fracasos, las alegrías y también las frustraciones. Te respeto lo suficiente, como para contártelo todo, y lejos de ser un diario de éxitos brillantes y espectaculares, es un trabajo que reúne las experiencias de un tipo perfectamente corriente y del montón, que se está buscando la vida, al igual que tú. Edición digital disponible en Luhu editorial y en Diario de un Single.
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