LA DEVALUACIÓN DEL HOMBRE DEL S.XXI

 Cuando uno es pequeño y piensa qué quiere ser de mayor, se le suelen ocurrir cosas honorables: médico, bombero, futbolista, teleco, veterinario, periodista… al menos en mi época era así. Ahora igual le preguntas a un chaval ¿Qué quieres ser de mayor? Y te responde que quiere ser colaborador en un programa de cotilleos, o salir en Gran Hermano, o millonario (no lo sé, ojalá me equivoque porque la infancia la tengo lejana). De lo que estoy seguro, es que ningún chaval cuando le preguntes Manolito ¿y tú qué quieres ser de mayor? Te va a responder: de mayor quiero ser un pollafuera, de mayor quiero ser un esclavo del pene, de mayor quiero ser un perseguidor de tetas, o de mayor quiero ser una cuenta corriente con patas y pagar por todo. Eso no creo que te lo diga ningún chaval. No sé si es tu caso, pero como no sé qué es lo que querías ser de mayor, te invito a que hagas examen de conciencia, y veas en qué te has convertido con el paso de los años.

Teniendo en cuenta que el realismo del día a día poco va minando el idealismo típico de la juventud bla, bla, bla… No, así no. No sirve de nada mirar atrás, para cuando uno era inocente o más limpio de corazón. Y si bien es cierto, que las instituciones van directas a por ti como varón para que palmes pasta y vida para que esta puta rueda marche, lo que no gastas en autosatisfacerte, o en suplir tus necesidades básicas (comer, beber, follar y dormir) se lo queda cualquier otra antes que tú. Sí, he dicho cualquier otra con plena conciencia de mis palabras, que así están programadas las leyes, y como la Justicia es mujer y la pintan de mujer, esta nuestra amada Justicia… suele pagar “pocos impuestos”. Y si no paga pocos, al menos paga muchos menos que nosotros.

A lo que vamos, es que cuanto más te aprietan, más animalito te vuelves. Y no me refiero a un animal instintivo, si no a una caricatura pajillera de un mandril. Cuando digo animalito, es despectivo ¿OK? Cuando digo animal es honorable ¿aclarado? Animales somos desde siempre, pero “animalitos” solamente somos cuando nos metemos en la rueda que se nos impone dentro de la jaula, para que corramos sin avanzar, nos cansemos y nos comamos lo que nos den. Cuando a uno le aprietan las tuercas hasta el extremo, como nos pasa ahora a casi todo el mundo, la presión social sobre el varón se multiplica, ya que en “época de guerra” la práctica totalidad de la carga subsidiaria sigue siendo para bien o para mal, nuestra. Si, también he dicho nuestra, hablando de nosotros (masculino, no genérico) con plena conciencia.

 TE VEO “SÚPER CENTRADO”
MUY BIEN HOMBRE ¡SIGUE ASÍ!

Esto no es de ahora, el único desahogo que nos queda a los que vamos muy pillados de recursos, son las necesidades básicas (comer, beber, follar y dormir) y esto, querido amigo, lo confundimos con la libertad cuando es precisamente todo lo contrario: es el súmmum de la esclavitud, recibida con agrado cuán código de barras impuesto en un campo de concentración. Es como si los esclavos de una plantación de algodón, en la época de guerra de secesión americana, le agradecieran al patrón de bigote de dictador y pantalón bombacho de la plantación, el pan y el agua… y que en lugar de darles diez latigazos, les diera solamente cinco. Es la misma mierda. Pura revolución industrial, aplicada  como una dictadura a tu pene. Sí, he dicho a tu pene. Y si piensas con él, entonces es mucho más fácil esclavizarte.

Piensa que de esta forma, al estilo Imperio Romano, socialmente vas a quedar a “la altura del cipote”, dándole la razón a todas esas feministas-capitalistas, aspiradoras de conveniencia y dinero, convirtiéndote en una mascota. Una mascota deseosa por que venga alguna lista en busca de una oferta de saldo… y vayas tú y se la regales en plan “tú eres el puta y tú le pones la cama y todo lo demás”. Y sí, lo he dicho bien, una vez más hablo con plena conciencia y quería decir “el puta”. Si el hombre del S. XXI está devaluado en el mercado, no es porque tengamos necesidades, que de esas las tenemos todos y todas, es porque entramos al juego de la especulación con ellas.

Cuando eras pequeño ¿qué querías ser cuando fueras mayor? No creo que quisieras ser un pene enjaulado al que de vez en cuando sacan a pasear con un collar. Aprende a decir NO y aprende a decir SI a lo que te conviene, porque nadie te está haciendo ningún favor y tú pagas siempre. Sí, tú pagas siempre. Aunque creas que no, sí pagas tú hay movimiento. Si no pagas tú, se paraliza el mercado. Es así de simple, la responsabilidad subsidiaria es nuestra, aunque no hubiera legislación escrita o código civil… lo seguiría siendo. Así que ya que tenemos esa carga por condición (ellas se quedan embarazadas, nosotros no... cada uno tiene lo suyo) utilicémosla con inteligencia. ¿Sabes qué quiere decir inteligencia o se te olvidará todo esto en cuanto vuelvas a ver dos tetas?

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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