Y PARA ELLAS ¿QUÉ ES UN TÍO?

 Después de que Mona nos haya explicado lo que para ellas es UN TÍO, TÍO, yo por mi parte y con nuestras palabras, te voy a dar una versión en tu idioma para tontos, en plan de esas definiciones que buscarías en Google, antes de ensayar posturitas ante el espejo. Lo haré, porque no me fio de ti: la experiencia me ha enseñado a no dejar ningún cabo suelto, y prefiero contártelo aquí, antes que te pongas a buscar una receta, cuando no te hayan salido los planes. Porque sí, porque sé cómo eres y cómo funcionas, y sé que solo te interesan las recetas y lo que se ve “para ver si a ti también te sale”. La cosa no va por tu reflejo en el espejo: Si te dejas barba de talibán, te haces un moño en el pelo, un tatuaje ambiguo, te pones una camisa a cuadros y un pantalón pitillo… no eres un tío: eres un gilipollas. Te lo prefiero decir así, antes de que te conviertas en una mascota a demanda del mercado, pero sobre todo, lo hago para ahorrarte sufrimientos en cuanto cambie la moda de las barbas y los tíos ambiguos de mirada lánguida. Porque como moda, pasará: esto tenlo por seguro.

Empezaré invocando al espíritu de El Fary, que en gloria esté, desde mi más profundo respeto al fallecido artista José Luis Cantero Rada, alias El Fary. Cuando alguien dice la palabra tío en la sala, la imagen de este señor, es la primera que me viene a la mente. Antes de que alguna energúmena post-universitaria de gatillo rápido, se me eche encima con aquello del tópico, y con eso otro de la imagen desgastada del #macho ibérico, del Manolo de a pie… la invitaré a que se largue por donde ha venido, porque no voy a gastar un solo segundo de mi tiempo en tratar de convencerla, de lo que ella misma ya sabe.  ¿Cómo? ¿Perdona? Lo que oyes. El #macho ibérico, no está desgastado… lo que está, es hasta los cojones, de que no le dejen hablar, ni expresarse, ni hacer su vida tranquilo. Vale, pero ahora responde a mi pregunta:

¿QUÉ ES UN TÍO?


 Un tío, es el hombre que sin necesidad de hacer alarde, muestra rasgos y un comportamiento capaz de hacer reaccionar a una mujer, haciendo que ésta aparte a un lado su condicionamiento social, y muestre una respuesta receptiva positiva, únicamente enfocada a satisfacer sus necesidades reales.

¿No querías una definición? Pues ahí la tienes. Ahora vendría la parte en la que empiezas a buscar en Google como un loco, cuáles son los rasgos característicos de un tío, para copiarlos, y ver si así “pillas cacho”. Bueno, en primer lugar, un tío no hace eso, porque esta definición se la trae al pairo. Y en segundo lugar, si alguna mujer ha leído esta definición, la parte de apartar el condicionamiento social le chirriará. Entiende esto: no es cuestión de que tú sepas qué es un tío para ella, es cuestión de que tú eres un tío o no lo eres. Un tío, gusta o no gusta. Sí, has oído bien: puede no gustar ¿OK? No es un producto estándar. Pero no esperes que una mujer te defina lo que es un tío para que te lo aprendas. Simplemente te identificará como tal o no. Y para eso, solamente sabes tú lo que eres y lo que no. Pero… ¡espera cabronazo!

¿Y NOSOTROS QUÉ?

 Entérate, de que no existe un término medio entre atraer o no atraer, y que una mujer, pasa de la negación a la justificación de sus propias necesidades, sin pasar por la aceptación a un nivel consciente. Desecha la idea preconcebida de que existe un modelo único (de tío), capaz de activar todos los interruptores habidos y por haber y céntrate en ti apartando las posturitas a demanda. ¿Posturitas a demanda? Sí, esto quiere decir que las cosas que te hacen hombre, nunca caducan. Son las mismas cosas que le hacían hombre a un tío hace mil años, hace un siglo, hace una década, la temporada pasada y el siglo que viene, si todavía existe la raza humana. Por eso mismo, te digo que te olvides de las posturitas, y de la moda de la negación de lo masculino. Un tío, no está de moda porque no le hace falta estar de moda.


LA COHERENCIA ES LA CLAVE 


Te puedo dar una pista de cara a ella que empieza por ti. Te preguntaré si tienes un código propio. Sí, eso he dicho, un código propio. Eso es lo que realmente te convierte en un tío: ideas propias que te definen. Tú verás cuáles son las tuyas, pero has de tener en cuenta que solamente son tuyas, y que no pueden flaquear ante una no conformidad, porque precisamente lo que atrae de tu propio código no son las cuatro cosas que lo componen, si no que eres capaz de cumplirlo independientemente de lo que oigas o veas como reacción. Lo que define a un tío, es que es realmente fiel a sí mismo y no trata en ningún momento de ocultar su forma de ser, sus ideas, sus necesidades o su comportamiento. Se muestra naturalmente como es en todos los sentidos. Eso es un tío, y cualquier otra cosa, es filosofía y paja mental.

¿Era lo que esperabas? Estoy seguro que cuando has visto que te iba a hablar de lo que es un tío a ojos de una mujer, en lo primero que has pensado, ha sido en tópicos, posturitas y una lata de cerveza ¿me equivoco? Pues ahí lo llevas: una cosa es lo que seas, y otra lo que tú creas que el público ve de ti. Si te pesa más la opinión del público, tu código será voluble y funcionará a demanda: no serás un tío, serás un producto de marketing. Sin te mantienes fiel a ti mismo, serás un tío: gustarás o no gustarás, pero recuerda que no se le puede gustar a todo el mundo. Si eres capaz de asimilar esto, ya sabes lo que es un tío empezando por ti. Por si te perdiste UN TÍO, TÍO

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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