¿QUÉ LES PASA A LOS HOMBRES? por EL DUQUE

 Sé que esta frase puede sonar chocante, parodiable o simplemente simpática pero te aseguro que es una frase que he escuchado muchas veces a los largo de mi vida. Ésta y otras citas célebres que vienen a significar-reivindicar lo mismo: ¿Qué les pasa a los hombres? ¿Dónde están los hombres de verdad? ¿Qué he de hacer para encontrar un verdadero hombre?... Si esto fuera un mostrador de quejas y reclamaciones la cola llegaría a Dinamarca. Los hombres también nos quejamos, no vayas a creer lo contrario; solo que en parte por orgullo y en parte por convencionalismo lo hacemos de una forma mucho más velada y sutil; pero en definitiva también los hombres nos planteamos muchas veces, el qué le pasa a la mujer de hoy en día y sobre todo él como tratarlas. A simple vista de pájaro lo que nadie negará, es que tenemos problemas de comunicación entre géneros. Por supuesto que no creo tener LA RESPUESTA, aunque sí que tengo MI RESPUESTA a esta cuestión.

Si tuviera que reducir la explicación a unas escasas líneas podría decir que yo creo que el problema básico se circunscribe por una parte a que generalmente, hemos sido educados de conformidad con unos principios y valores que no tienen vigencia en nuestros días. Yo creo que ese es el problema de raíz del que derivan otras cuestiones complejas y que habría que desgranar. Hemos sido educados nosotros como hombres y ellas, conforme a unos roles de género que nada tienen que ver con los reales. Los cambios sociales son tan rápidos y dinámicos que la educación resulta arcaica. Es más; es casi seguro que nosotros educaremos a nuestros hijos conforme a valores que tampoco tengan plena vigencia cuando ellos lleguen a adultos. La sociedad ha cambiado y mucho, últimamente, y también en materia de relaciones entre géneros.

Si partimos de la base de que el derecho de sufragio para la mujer es algo de bien entrado el siglo XX sobra decir que  esto ya no es lo que era. La mujer se ha incorporado plenamente al mercado de trabajo y aunque aún queda un largo camino que recorrer en relación a la igualdad real, es cierto que es cada vez más frecuente que la mujer acceda  a puestos de responsabilidad. Por otro lado la liberación sexual ha sido absoluta. En cuestión de décadas se ha pasado en España de una fuerte represión sexual a una liberación que muchas veces linda con el libertinaje. Suena a anécdota pero es que recuerdo con nitidez que a mis tiernos quince años, tocar el pecho a una mujer era considerado por todo el grupo como una verdadera hazaña. Estas historias a los chicas y chicas de 15 de hoy en día les darían risa.

Otra cosa que ha cambiado es lo que ha empezado a considerarse “políticamente correcto”. Si, lógicamente, hombre y mujer hemos de tratarnos en igualdad, sobre todo en el ámbito laboral es lógico que ciertos comportamientos, tradicionalmente masculinos se consideren “fuera de lugar” e inapropiados. Se ha venido mucho confundiendo igualdad con identidad; posiblemente sin mala fe, y se ha buscado que hombre y mujer sean iguales e idénticos. Es más; hay incluso la moda de tratar de negar la existencia de diferencias biológicas o cerebrales entre hombres y mujeres (en voz alta, porque las hay y es obvio), tal vez por miedo a que “la no identidad traiga consigo y de nuevo la no igualdad”. Como digo todos estos cambios tan rápidos han pillado a hombres y mujeres a contrapié y se dan circunstancias cuanto menos curiosas que producen que haya incomprensión entre ambos géneros. Como veo al hombre de hoy en día.  A por uvas y desorientado.

NO SABE QUÉ HACER

 Porque si se comporta conforme a sus deseos e instintos, es tildado de troglodita, clandestinizado, tachado de machista y marginado. Cuando se comporta de forma tibia y asexuada, lo único que consigue es acumular amigas y amigas, pagar fantas y más fantas y pajas y más pajas. Por otro lado; la liberación sexual ha hecho que la mujer ostente la plaza de sexo fuerte y dominante. Ella es la que elige y el hombre el elegido. Esto paradójicamente casa con una de esas diferencias tantas veces negadas por el neofeminismo; la mujer es selectora mientras que el hombre, genéticamente es más indiscriminado. Esta mujer “selectora” asume sin rubor al papel de “examinadora” y muchas veces se siente con el poder de exigir. ¿Y qué es lo que exige?

EXIGE AL HOMBRE

 Exige caballerosidad, exige éxito, exige que compitan por ella cual caballeros en justa medieval, y exige también en la cama. Exige erecciones y orgasmos cada vez que ella los requiera. La erección masculina deja de ser una opción del hombre que se deja al libre arbitrio y juego del amor, el deseo, y la naturaleza y empieza a ser una exigencia más. Así las cosas no es extraño que las pastillas azules sean a día de hoy top en ventas. Tal vez lo peor es que la toman muchos que no la necesitan realmente. Este hombre de hoy en día se encuentra en definitiva acojonado y exigido en todos los ámbitos vitales con el hándicap además de que  la expresión genuina de su masculinidad esta clandestinizada y mal vista.

Para empeorar las cosas, las diferencias entre hombre mujer han hecho que el hombre nazca y viva siempre con una fortísima mentalidad de escasez frente a una mujer que vive en una falsa idea de abundancia. ¿A qué se debe esto? Sencillo; toda mujer mínimamente atractiva recibe de continuo muestras de interés sexual explícito por parte de algún hombre; y con esto me refiero a: abordajes en discotecas, solicitudes en redes sociales, piropos callejeros, tíos salidos en la luz y en la sombra, que las acosan de forma más o menos ilegal, ex novios que quieren volver, compañeros que se las quieren tirar, etc. Sin embargo, un hombre, salvo que sea  Brad Pitt, lo normal es que no tenga constancia tan clara del deseo que produce en las mujeres. El resultado es que el hombre vive en escasez y la mujer en abundancia y así es muy difícil la igualdad real. Por tanto, no sabe qué hacer. Pero bueno…

¿Y ELLAS QUÉ?

¿Cómo las veo a ellas? En el ámbito laboral; la mujer se encuentra con que no se la deja ejercer conforme a sus parámetros naturales. El estilo de liderazgo esta tan tradicionalmente ligado a lo “masculino”, que cuando una mujer llega a un puesto de responsabilidad, en vez de permitirla que ejerza el liderazgo conforme a sus virtudes y cualidades como mujer (visión global frente al carácter más específica de la visión masculina, inteligencia emocional…) se le exige que ejerza dicho liderazgo “como lo haría un hombre” (agresividad, competitividad, orientación al resultado…). Incluso siendo ella, la que asume ese rol directamente. Es decir; se obliga  a la mujer a habitar en el polo masculino por lo que a esta mujer del siglo XXI le cuesta mucho abandonar esa masculinidad al llegar al dormitorio.

En el terreno sexual algo le chirría. Por una parte su educación es más bien clásica y tradicional y por otra la sociedad cada vez más la empuja al desenfreno sexual tipo “Sexo en NYC”. La mujer de hoy en día está atrapada muchas veces éntrela princesa Disney y el Hardcore Porno, y acaba asumiendo un poco de ambos roles. El problema que también tiene es que, aunque lo niegue, lo que necesita como mujer, es muchas veces todo aquello que se ha tachado de incorrecto o improcedente. El polo femenino necesita sentirse arrebatado en la intimidad; necesita sentir el liderazgo del hombre, necesita sentir la iniciativa masculina, necesita la firmeza emocional de lo masculino frente a su propia inestabilidad emocional femenina.

En definitiva; lo que menos necesita esta mujer del siglo XXI que es jefa de una multinacional, es encontrarse al volver a casa y en la intimidad de su dormitorio a un hombre apocado, que llora como una magdalena con sus emociones a flor de piel, que lo consulta todo, que pide permiso hasta para ir al baño, que no sabe bien ni dónde ni cómo ir, que dice mucho: vamos donde tú quieras cariño. Así las cosas cuando unos y otros se quejan… ambos tienen razón. La mujer tiene razón; no quedan casi hombres como Dios manda. Casi todos están desesperados por la escasez e inadaptados y desorientados sin saber bien cómo comportarse y restringiendo su propia masculinidad. Los hombres también tienen razón. Cada vez menos mujeres se comportan como mujer tierna y comprensiva y cada vez más se ponen en el papel de cruel examinadora, exigente; mujer del porque yo lo valgo. Así las cosas; ¿Qué le queda al hombre en este contexto?. En mi opinión tres cosas sencillas y difíciles a la par: Valentía, polaridad y mentalidad de abundancia.

Valentía: porque es una cualidad masculina muchas veces olvidada. El dar la cara; dejarse de tanto whatsapp, sms, y mensaje por redes sociales y hablar mirando a los ojos; invitar a cenar a esa chica que apenas conoce, lanzarse, ser proactivo en vez de reactiva plañidera, atreverse a llevar el puñetero liderazgo de su propia vida. Este ámbito; el de la valentía es un gran olvidado de nuestros tiempos, pero también es precisamente esta valentía del poco margen que se nos deja en nuestro días para ser hombres.

Polaridad: reconciliarse con su propio género. Honrar su sexo y no dejarse cortar el pene ¿Qué es eso de acostarse con una tía para solo dormir? ¿Qué es eso de podemos ser amigos? Si te gusta esa chica, no puedes ser su puñetero amigo porque te la quieres tirar. La asexualidad déjala para el trabajo, pero en el dormitorio habita tu polo masculino. Se liderazgo, se libertad, se aventura, se direccional.

Abundancia: El ultimo complemento que equilibra las tornas. Hay más mujeres y hombres en el mundo, de los que tienes tiempo material a conocer y muchas de esas mujeres podrían encajarte con tu propio sistema de valores.

En definitiva; mujer, cuando te preguntes donde están los hombres de verdad pregúntate si no estás con tus actos, impidiendo que se comporten como tales. Hombre, cuando te preguntes donde están las mujeres de verdad pregúntate en qué medida eres tú responsable de que hayan tenido que asumir roles que no les correspondían. Y en cualquier caso; lo evidente es que hace falta más naturalidad, más comprensión y hacer más el amor y menos la guerra… de sexos.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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