CUANDO EL AMOR SE CONVIERTE EN UN FORMULARIO TIPO TEST

 Digo yo que algo bueno tendrán los sentimientos porque son como una droga que no te obliga a ir al hospital a desintoxicarte. Endorfinas y bla, bla, bla… Yo no pruebo el chocolate, soy de los que prefieren el sexo (una o dos veces al año igual sí que como chocolate ¿eh? ¿qué pensabas?). No me gustan los sustitutivos ni los sucedáneos, ni las imitaciones… por eso peco de caer a menudo en la mala hostia y en el mal genio. Porque no me vale cualquier cosa, y prefiero quedarme sin comer, a comer mierda. Pero si estás en un mundo de mierda, rodeado de mierda, y pasas hambre, tarde o temprano es imposible evitar que te comas una o dos. Es eso, o la inanición afectiva y/o sexual… de ahí las páginas de contactos de renombre, que por populares y tener un buen marketing, volcado absolutamente en la falsa libertad del “todo lo follo, porque yo lo valgo”, no dejan de repartir a granel, carne picada en cucurucho.

Aún así, entre toda esa mierda, también hay amor… y uno de vez en cuando se enamora, y además se enamora de verdad. Aunque si a la larga no se casa, se le tacha de inmaduro y raro si es hombre, o se le califica de soltera y simplemente libre, si es mujer. Ya sabes, doble rasero y basura feminista propia de la ideología de género, que está destrozando la felicidad de tantas personas, que estarían mucho mejor, si solamente supieran aceptarse cada vez que se miran al espejo. Así les costaría menos aceptar al otro, o a la otra y no irían por ahí con exigencias alejadas de la realidad de la persona que tienen enfrente, que probablemente podría amarlas (y de verdad), si la puerta que queda abierta, no fuera un formulario tipo test eliminatorio.

Ahora si estás enamorado y no eres correspondido, pueden pasar dos cosas: una es que si no puedes estar con quien quieres, optes por la mierda. O sea, que te niegues a ti mismo sí o sí, cualquier posibilidad de estar con la persona que amas, tratando de poner a otra persona a la que no amas en su lugar para llenar ese espacio. Un sucedáneo, una suplente, una persona que tape ese vacío y ese agujero que te atornilla el pecho y que no te deja respirar. Sí, en efecto, estarás utilizando a esa persona, la estarás engañando y te estarás engañando a ti mismo… así, algún día reventarás: te lo garantizo. Todo acaba por salir, y o te irás tú, o se irá ella, porque nadie quiere ser utilizado, ni nadie quiere ser un eterno infeliz (nadie quien esté en su sano juicio y se quiera un mínimo, claro).

¿Y cuál era la segunda opción? Pues no comer. Quedarte mirando la comida que te gusta sin disfrutarla. Como no quieres comer mierda, prefieres no comer. Te quedas mirando a tu amada sin disfrutarla, mientras se la está “comiendo” otro. Te imaginas el sabor de ese amor… y te sabe a gloria en tus sueños y fantasías, pero no lo catas. Pues anda que no tengo yo, escenas épicas y románticas en la cabeza, en las que rescato a mi amada de su propia vida, para darle yo una vida vida mejor (vamos, como si le fuera mal la que tiene). En realidad no tienes nada, y quizás sea cuestión de tiempo que por hambre o por cansancio, vayas a por la primera opción del desamor: comerte un sucedáneo que no te llena, o que te llena la tripa pero sin gustarte ni saciarte… ni taparte ese maldito vacío que te corta la respiración por no poder estar con ella. Mientras tu yo y tu voluntad, puedan más que el hambre, estarás cometiendo otro error grave, que además es de libro:

LA IDEALIZARÁS

Ya lo decía el maestro Yoda, que se pasó toda su existencia negándose los apetitos que le llevaban al lado oscuro de la fuerza, y mira qué pinta tenía ya el pobre viejo. Arrugado y escuchimizado por no saltarse la dieta de la voluntad y de sus valores… eso sí ¡muy digno y muy firme! Dándole lecciones a todo el mundo, sobre una dieta saludable, pero sin comer de lo que te gusta para no caer en el lado oscuro (y se acabó muriendo igual, la verdad no le hace a uno inmortal). Creo que es un ejemplo muy gráfico ¿verdad? Que claro, que te hablo de amor no correspondido pero… cuando es correspondido, al menos en teoría, todo es perfecto ¿verdad? Si hay una conclusión de todo esto, es que el amor no correspondido, es una mierda lo pilles por donde lo pilles… y tarde o temprano te acaban venciendo, o el hambre o la muerte (al yo).

Pero mientras tanto, a poner requisitos, filtros, exigencias… a pedir ideales, conveniencia y parámetros de deseo imposibles de cumplir, para todo hijo de vecino, que estamos en una era moderna, en la que o eres perfecto, o no sales en la foto. Si la puerta que queda abierta, está protegida por un formulario tipo test eliminatorio, y vamos todos con ese test en la mano, imposible de cumplir o de aprobar… ¿qué es lo que pasa entonces? Nadie lo pasa, el triunfo del ego, del individualismo, del hedonismo y la autosatisfacción. La soledad justificada, dentro de un mundo lleno de sucedáneos, dispuestos en raciones individuales, para que te olvides de que existen otras personas que necesitan exactamente lo mismo que tú, y que solo te dediques a producir. Y aun así, después de todo… de vez en cuando te enamoras.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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