CUALQUIERA PUEDE ENAMORARSE #AMOR VERDADERO por EL DUQUE

 Que conste que no he querido escribir una segunda parte del Busca en Google de mi socio, sobre el #amor verdadero; pero lo cierto es que el tema, que a veces es recurrente sí que merece atención. Veamos, el #amor verdadero poco o nada tiene que ver con el amor tal y como te los han plantificado en las pelis románticas, en los libros, en las fotos o en el ideario colectivo. El #amor verdadero es algo mucho más hermoso pero a la vez mucho más feo de lo que crees. Si buscamos referentes cinematográficos de lo que es el amor muchos citaran el Paciente Inglés, o los Puentes de Madison… casi todas ellas películas de infidelidad, de cuernos… y si no; seguramente nos vendrán a la mente películas de pasión desenfrenada, polvos salvajes y pasión encendida. Pues bien; eso no es #amor verdadero. El #amor verdadero, para que lo entiendas, tiene mucho más que ver con cambiar pañales a las 4 de la mañana teniendo que ir a trabajar al día siguiente, con ser fiel a tu pareja aunque envejezca, con cuidarla si está enferma y todas esas cosas, a las que no se le dedica tanto tiempo ni literatura, porque por lo visto vende menos que unas tales cincuenta sombras

El #amor verdadero, es vejez, es muerte, es enfermedad, es fealdad; no es como nos lo quieren vender. Como he dicho antes resulta curioso que cuando la gente piensa en algo romántico suele pensar en pasión desenfrenada, en sexo apasionado, en besos que duran horas… ¿Qué me dirías si te digo que eso no es #amor verdadero? ¿Que eso más bien es pasión o enamoramiento? La diferencia fundamental entre el #amor verdadero y el amor romántico, es que mientras el amor romántico es algo puramente biológico y animal, el amor verdadero trasciende esa animalidad y cala mucho más hondo. El #amor verdadero supone un acto de voluntad (algo de lo que el resto de los animales carecen); y un sentido de trascendencia que va más allá de lo físico y más allá de las apetencias.

Nuestros cuerpos están diseñados para enamorarse. El enamoramiento es algo meramente químico. Primero nos nace la atracción; luego la dopamina, la noreprinefrina y la serotonina nos hacen “alucinar pepinillos” y eso es bueno porque es en definitiva lo que nos empuja a procrear. Cualquier gilipollas puede enamorarse. Es pura y fría química. Pero ahora; viene otra pregunta ¿Cualquiera puede amar de verdad? La respuesta es no; entre otras cosas porque lo primero que hay que hacer para ser capaz de amar a otro, es ser capaz de renunciar al propio egoísmo. Ser capaz en cierto sentido, de negarse a uno mismo. El #amor verdadero supone renunciar a cosas. Pero además se requiere voluntad. La voluntad es una virtud 100% humana y supone ser capaz de ir en contra de nuestras propias apetencias y deseos.

VOLUNTAD

 Voluntad es que lo permite que madruguemos cada mañana aunque nos repateé el hígado; voluntad es lo que hace que no nos follemos a la camarera esa tan buenorra que nos pone el café aunque lo deseemos. El #amor verdadero es lo único que puede hacer posible la monogamia teniendo en cuenta que tanto hombres como mujeres consustancialmente somos poligámicos. Amar de verdad es un acto de voluntad más que un acto que nace de nuestras hormonas. Pero aparte como te he dicho antes el #amor verdadero “mancha” y no es nada romántico. Es #amor verdadero el del padre que se levanta con su hijo pequeño a las 7 de la mañana de un domingo para ver los putos dibujos animados; es #amor verdadero el de aquel que acompaña a su mujer enferma al médico día tras día, es #amor verdadero el de que pasa penurias económicas para que a su familia no le falte de nada, es #amor verdadero el del que sabe decir no a ciertas tentaciones. Echar polvos acrobáticos con tu pareja si es que ésta está aún de buen ver, no es #amor verdadero. Esos mismos polvetes se lo echaría cualquier tío que pase por la calle encantado.

Por otro lado, el #amor verdadero no es una especie de cuenta a saldar. Bueno, bien mirado no es ninguna clase de cuenta. El #amor verdadero no va reflejando en el debe y el haber lo que uno da y lo que uno recibe. Cuando uno va al amor a echar cuentas la cosa no funciona, y no funciona porque es imposible que la cuenta de cero. Siempre habrá alguien que ponga más que el otro y siempre hay alguien que “palma”; y eso es así porque dos seres humanos nunca son idénticos y cada uno da en función también de lo que es capaz de dar. La relación que al nacer “abre la cuenta de resultados” tiene más que ver con el mercantilismo, que con el amor, y aparte está irremediablemente destinada a terminarse. El motivo es sencillo: Toda cuenta que se abre tiende a cerrarse y a una futura liquidación. Esa es la vocación final de una cuenta; que llegue un día en que se cierre, se paguen las deudas y aquí paz y después gloria. Los que abren la cuenta pueden admitir periodos en que el saldo sea deudor, pero lo hacen para luego “cobrarse la deuda”. Pero esto no es #amor verdadero.

En el #amor verdadero nadie lleva las cuentas y lo único que importa es poner todo lo que uno/a tiene para lograr el bienestar del otro. El #amor verdadero también supone dos palabras que no están nada de moda:

JODERSE Y PERDONAR
Para amar de verdad hay que estar dispuesto a joderse; y digo a joderse porque nada en esta vida es perfecto, nada es tal y como queremos, nada es de algodón dulce. Habrá cosas del ser amado que te jodan, habrá cosas de la vida con el ser amado que te jodan… pues bien, como diría el maestro Yoda: Te jodes. Y otra palabra nada de moda. Amar es perdón. Pero perdón de verdad no eso de “yo perdono pero no olvido”. Tarde o temprano las personas nos hacemos daño. Tarde o temprano hacemos algo que jode a la gente a la que queremos. Tarde o temprano nos decepcionamos y amar de verdad requiere imprescindiblemente de la capacidad de perdonar. Si te hablo con la mano en el corazón; a la hora de hablar de amor en general; las muestras de amor más puro que he visto siempre han sido de una madre a su hijo (que no a la inversa) y después hablaría de otros “amores”, incluido el de los amigos.

Curiosamente los amores más egoístas que he conocido los he visto en el ámbito de la pareja. En las parejas es frecuente ver luchas de poder, rencores, infidelidades, manipulaciones, egoísmos… y bastante incapacidad para el perdón dicho sea de paso. ¿Sabes a que creo que se debe? Precisamente a que la gente confunde amor con enamoramiento. Muchas veces la gente busca pareja esperando que la pareja sea una especie de máquina expendedora que le de sexo, afecto, cariño, dinero, estatus, seguridad, etc. Es más, si escuchas a la sociedad, la mayoría dirán que eres gilipollas si estas en una relación en que “la cuenta” no te sale a ganar. Si tu mujer envejece y engorda, la cambias por una más joven; si tu marido se queda en el paro te lías con un tío con más dinero, si tu mujer enferma te tiras a su enfermera, si tu marido está deprimido, le abandonas por su debilidad mental… Hacia eso vamos. De ti depende encontrar lo que busques, pero el #amor verdadero, como te he dicho antes, duele, mancha, y tiene de glamour más bien poco.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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