¿QUÉ HAGO SI ELLA NO DEJA DE HABLAR DE SU EX?

 Me planteas hoy una duda muy seria, un caso difícil: después de un tiempo, el ex sigue presente y más que presente. ¿Quieres que te sea sincero? Yo no habría llegado al nivel de ansiedad en el que estás. ¿Por qué? No soy el que más sabe, pero desde luego no tengo tanta paciencia. Simplemente, cuando no me gusta una canción, pido que la cambien… y si no la cambian, me voy a escuchar música  a otra parte (quizás por eso, a día de hoy no tengo novia, ni pareja fija… a ver si te crees que poder hablarte así, me sale gratis). Simplemente, esas cosas que me cuentas, ni las contemplo en mi hoja de ruta, ni las trato en un día a día, ni intento darles una solución consensuada ¿sabes por qué? Porque no las acepto. Así de simple. No doy espacio a que se den, en mi relación con una mujer. Ciertos temas, son de base. De tu propia base, de tu propia personalidad, de tus parámetros. En cristiano: qué es lo que quieres y qué es lo que no quieres. No hay más misterio que ese.

El problema, es que tú cuentas con esas dudas en referencia a su ex desde el minuto cero de la pareja, desde el primer momento. Cuentas con ellas como algo endémico en la relación, por eso la solución es difícil, fría y quirúrgica. Yo me hubiera ido antes de empezar y no hubiera permitido que la enfermedad se propagara. Me hubiera extirpado el tumor antes de salir de casa. OK, pero como no se puede volver atrás en el tiempo, esa no es solución. Te voy  a hacer una pregunta para la que solo tú tienes respuesta ¿Te quieres a ti mismo?

Mi amigo Daniel, tiene una cita célebre que por ser verdad, es una verdad como un templo: Tu novia/mujer está contigo porque no puede estar con otro. ¿Y sabes qué es lo que más me jode de esta cita? Lo que duele de estas palabras, es que son verdaderas. Es así: tiene razón. Es algo tan simple como entender o mejor dicho aceptar, que las necesidades femeninas, nunca están satisfechas y que siempre apuntan a más. Si hay algo que aprendes de las mujeres y de su relación con ellas son estas dos cosas:

  1. Una mujer en una relación consolidada, o para obtener esta relación estable, está con una pareja concreta, por lo que ésta le aporta / interés para llevar a cabo su mapa de necesidades y cumplirlo (caiga quien caiga).
  2. Un hombre está con una mujer, porque es su mejor opción / su única opción / porque le ha creado dependencia (que parezca que ha sido decisión suya, que le liberen de ser responsable). Más vale pájaro en mano, que ciento volando.

Después de estos dos puntos, existe una verdad universal que es la siguiente, traducida a refrán popular:

PIENSA MAL Y ACERTARÁS


Pura, simple y llanamente, pregúntate ¿qué es lo que quiero yo? Primero, pregúntate eso y después seguimos hablando ¿OK? Es tu vida y es tu camino. Nadie te puede decir lo que tú quieres en tu vida ¿lo entiendes? Te lo digo, porque parece que a veces, ese es el mayor de tus problemas. Parece que estés esperando a alguien que te diga, qué es lo que tienes que querer, o qué es lo que tienes que hacer. ¿Es tu caso? Mira tú por dónde, me resultan dudas muy familiares… demasiado.

Si lo que quieres tú, coincide en exceso con los dos puntos anteriores + el refrán, y eres capaz de asumirlo tal cual, sin necesidad alguna de anestesia o paños calientes, sigue como estás. Sí, si… sigue como estás, no pongas esa cara. Las relaciones hombre-mujer para una pareja consolidada, funcionan así. Si eres capaz de aceptarlo y asumirlo, tienes mucho ganado. Bienvenido a las relaciones maduras de pareja. Era lo que querías ¿no? Pues ya lo tienes.

Si ves que existe una contradicción entre lo que estás viviendo y lo que quieres y no eres capaz de asumir los dos puntos anteriores + el refrán, porque asumirlo implicaría dolor / disgusto / desengaño / decepción / frustración, tienes que tomar una decisión. Y ahora, como siempre, tu siguiente pregunta es ¿qué decisión tengo que tomar?

DECISIÓN 1: Me callo, me aguanto y continúo mientras esto dure, porque no tengo otra cosa, no soy capaz de abandonar la relación y buscarme la vida por mi cuenta, sin que una mujer me salve la existencia. Y después... ya veremos. Porque sí, hay un después.

DECISIÓN 2: No comulgo con esto, me voy. Tengo las manos vacías, pero mi vida vale más que este calendario. Tengo miedo a quedarme solo, lo tengo... pero más miedo me da vivir una vida que no es la que yo tengo pintada en mi hoja de ruta. Si esto no es lo que me han vendido, lo devuelvo... y oye ¡buena suerte! que amar no es obligatorio.

Es tu tiempo ¿Quieres gastarlo en defender lo indefendible? Si es indefendible, es porque no se puede defender. Si lo que quieres, es un final feliz, que suene mejor y que te haga aplaudir, la solución es esta: ponte una película.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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