CUANDO ELLA TE DEJA POR UN CAPULLO, por DANIEL DÍEZ

 Tú que la querías con locura. Tú que la abrazabas y la amabas. Que le dabas todo. Que la tratabas con cariño y devoción. Y va y te deja por un capullo. ¿Las mujeres son tontas? O peor: ¿Son unas cabronas ellas también? Está claro que volcarte tanto en una persona demostrando dependencia y tener muy poca vida propia no es muy seductor. Pero vamos a pensar que el pobre chico la quiso bien y la trató correctamente y como supuestamente les gusta a ellas. Todo ello sin pasarse. Vamos a analizarlo desde otra perspectiva. ¿La chica de verdad era tan maravillosa? ¿O solo estaba buena? Esto te lo pregunto por una simple razón: nadie en su sano juicio, menosprecia algo realmente bueno. Vale, alguno habrá. Quizá una persona con poca trayectoria emocional o con verdaderos problemas mentales o de experiencia.

Así que, igual la chica no era tan buen partido. Igual como sabiéndose en un mercado de mucha demanda para tan poca y "buena" oferta, ósea ella, pues tiene un montón de condiciones a exigir a todo aquel que tenga el “honor” de estar con ella. Y con tantas exigencias, el “capullo manipulador” no tiene más remedio que mandarla a la mierda de forma práctica (que no verbal) lo cual ella, dándole previamente una capa de maquillaje, se lo cuenta a sus amigas y va a parecer que ella es la pobre víctima y él un manipulador sin sentimientos. Pero vamos a ver la vida del pobre chico cariñoso y bueno. Al pobre abandonado.


UN DÍA CON EL CHICO BUENO

 Nuestro protagonista se levanta… ¡Ostras, no están sus padres! Enciende el ordenador y entra en Petardas.com Se le plantea una disyuntiva: no sabe si entrar a ver videos porno de #borrachas universitarias o meterse en la sección de webcams… que quieras que no, lo del directo tiene su aquel. Sin que él mismo lo sepa, dentro de su cerebro, se está jugando una toma de decisiones que vienen precedidas de su día a día:

Opción 1: Una pareja de enamorados con 15 minutos de preliminares, muchos besos y amor. Y sexo, claro. Cuando pueden y se quedan solos.

Opción 2: Tía ensiliconada haciendo mil guarradas a cual más perturbadora y enfermiza. Siempre dice sí, está muy buena y puedes repetir siempre que quieras.

Sí, el chaval opta por la opción 2. ¡Cómo no! Se alivia. Déjale, pobre… ¡que me lo tienen a dos velas! Y ahora, más liviano, se dirige al gimnasio. Y es ahí donde me lo encuentro. Las chicas están en clase de zumba. Nuestro protagonista las mira disimuladamente. Para no mirar. Que uno no es de piedra con ese “perreo –perreo”. Me dice: Entraba ahí y así, como están… ¡Pin palo! Con las mallas y todo ¡Que mi Black & Decker puede con todo! Casi lo mejor no es lo que dice si no la cara que pone al decirlo. ¿Has visto a la nueva? añade ¡Joder que buena está!  Y todo esto mientras no la quita el ojo, capturando imágenes mentales en formato jpg. Mañana, o dentro de un rato si me apuras, igual no necesita entrar en Petardas.com ya que tiene material fresco en su memoria visual.

Pero el pobre chico cariñoso también es tímido. No se atreve a hablarle. Que tiene la autoestima dolida y herida. Que su chica a la que abrazaba y quería mucho le ha dejado por un cabronazo. ¡Ostras! ¡Sorpresa! Que se ha ido ahí. Al lado de la nueva. Raudo y veloz hace alarde de galantería (de galantería de gimnasio): ¿Estás aquí? Si te parece nos turnamos, le dice a la nueva. Poco más le dice. Pero algo es algo. Lo ha intentado. Pero espera, vamos a fijarnos en lo que no llama tanto la atención:

- A la fea la ignoró.
- A la normalita la ignoró.
- A la chica con la cara llena de granos le dijo: Me quedan 3 series, cuando ella le preguntó si le quedaba mucho. Nada de ¿nos turnamos? A esta no, claro.
- Al “rarito” que hace series de 25 repeticiones, metiendo ruidos raros y semi-guturales, le evitó como a la peste. No sea que alguien piense que se conocen.
- Las chicas de zumba no eran personas. Eran culos que penetrar.

¿Y AHORA QUÉ?

Conclusión: el chico cariñoso y amoroso con la chica que le dejó, en realidad daba solo como inversión. ¿Qué quiero decir? A su chica, la quería y la abrazaba porque le convenía: se sentía de puta madre a su lado (y dentro de ella). Eso no es amor: el amor es incondicional. Quieres a una persona porque la conoces. Y si una persona es buena, la quieres porque es buena. Si es maravillosa la quieres porque es maravillosa. Pero si quieres a una persona por lo que te da o por lo que te hace sentir, ese amor dejará de ser amor cuando ya no te haga sentir o no te de lo que te daba. Eso no es amor.

Una persona verdaderamente amorosa siempre tendrá a quien querer y verá a una persona detrás de unas tetas. Ya sea fea o guapa. Las formas de amor como inversión es lo que más abunda hoy: compra-venta y comercio de afecto, bienes y servicios. De ahí el número de rupturas en las parejas y el SINDIOS que vivimos todos. Por lo tanto, el chico igual no era ni tan bueno, ni tan amoroso. Y el capullo por el que ella le dejó, igual no era tan capullo. Ni la cabrona era tan cabrona, ni el pobre chico era tan pobre chico.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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