SI ERES HOMBRE, DEJA DE PAGAR: LO QUE LAS MUJERES NO QUIEREN QUE OIGAS

Tengo una pregunta, y no sé si alguien sabrá responderla. Es una pregunta absolutamente sincera, para la que no encuentro contestación. ¿Preparado? Allá va: me gustaría saber, a qué se dedicarían todas las mujeres del mundo, que ejercen la prostitución, si de pronto, abandonaran esta actividad. Te lo estoy preguntando de verdad, es algo que quiero saber. Yo no quiero que exista esclavitud sexual, ni mucho menos que pagues por sexo. Si pones en el buscador de Google el siguiente texto: “porque tú pagas…” enseguida, el autocompletado automático del buscador, termina solo la frase de esta forma: “porque tú pagas existe la prostitución”. Compruébalo. Bueno, esto es lo que dice Google y las administraciones públicas, en sus campañas para penalizar al varón, que hace uso de esta actividad. Pagar por sexo, desde luego que no es algo que se utilice para presumir. Nunca he escuchado a un solo hombre jactándose de haber pagado por sexo, sino más bien todo lo contrario. Pero si un hombre paga por sexo, es porque existe oferta. Pero socialmente, se imputa al varón, o sea a la demanda, de la existencia de la oferta, en este caso, la prostitución.

Nadie va a comprar a un supermercado un producto que no existe. No se puede, es un absurdo. Si por ejemplo, todos fuéramos autosuficientes para obtener alimentos básicos, cultivándolos por nuestros propios medios, nadie iría al supermercado, y todas las cadenas de alimentación tendrían que cerrar. Uno consume, lo que le venden. Uno compra, algo por lo que puede pagar, porque existe un bien o servicio, al que puede acceder para suplir una necesidad. El público general, hace la compra una vez a la semana, o al mes, porque tiene que adquirir productos básicos para alimentarse. Eso lo entiende todo el mundo ¿verdad? El sexo, es una necesidad básica. No es un hobbie, no es una afición, no es un elemento opcional en la vida de las personas. Todos, hombres y mujeres, llevamos el sexo puesto, lo queramos utilizar o no. Te puedes negar a comer, te puedes negar también a beber… acabarás muriendo. El sexo, como necesidad es idéntico en hombres y en mujeres. Con que es idéntico, quiero decir que está al mismo nivel. Nadie fallece, por no tener sexo (que yo sepa), pero la necesidad sexual es algo indiscutible para ambos sexos. Pero yo, en este caso voy a centrarme en las necesidades del varón.

Vaya por delante, que para que un hombre sea feliz, tiene que comer, beber, follar y el resto del tiempo… que le dejen en paz haciendo lo que le apasione. Esa es la felicidad del varón, no le busques tres pies al gato porque no los hay, es así de simple. Acéptalo si eres mujer y estás leyendo esto. Puedes comprobar que son necesidades muy sencillitas y muy básicas. Satisfacer estas necesidades, implica un coste, un precio que se paga. Abriendo un poquito la mente (si eres capaz) te darás cuenta, que el varón no paga solamente con dinero para poder llevar una vida medianamente digna: se paga con dinero, se paga con tiempo, con voluntad, con salud, con esfuerzo, con renuncias… se paga de todas estas formas, para obtener distintos bienes y servicios, que satisfacen nuestras necesidades. ¿Está bien pagar por satisfacer unas necesidades y no está bien pagar por otras? Si le hago caso a Google, cada vez que un hombre paga por satisfacer, una necesidad (en este caso la sexual), se supone que por el mero hecho de pagar, estoy creando una oferta, que de no pagar como varón, dejaría de existir ¿es eso? ¿no? OK, entonces vamos a dejar de pagar por satisfacer nuestras necesidades ¿hacemos así? Vamos a satisfacer nuestras necesidades, a coste cero. Porque las necesidades no desaparecen, pero el precio que pagamos por satisfacerlas, puede ir de cero a infinito.

Mmmmmmhhh… es que, querido amigo, igual si dejamos de pagar por satisfacer nuestras necesidades, se paraliza el mercado. No es que se paralice, es que no hay mercado. Pero bueno, para no crear una oferta dependiente de suplir nuestras necesidades básicas, dejamos de invertir tiempo, esfuerzo, dinero, recursos, voluntad y salud… Si los hombres hacemos esto ¿qué pasa entonces? Te repito la pregunta del inicio, pero ahora cambiando el final del interrogante ¿a qué se dedicarían todas las mujeres del mundo, que ejercen la prostitución si deja de haber hombres que paguen por sexo? Insisto, me gustaría saberlo, que me lo diga alguien por favor. Si de pronto, todos los hombres que consumen prostitución, toman conciencia y dejan de pagar por sexo ¿dejarían de existir las prostitutas?

Da la sensación, que socialmente, las necesidades y los derechos del hombre, están sometidas continuamente a un juicio asimétrico. No es que de la sensación, es que de hecho, el varón no es libre de irse de ningún sitio sin pagar. Si eres hombre, la legislación da por hecho que yo tengo que pagar y asumir las consecuencias de todo lo que haga, por el mero hecho de haber nacido varón. Como hombre por ejemplo ¿tengo derecho a rechazar la paternidad? Si nadie puede ni debe obligar a una mujer a ser madre ¿por qué al hombre la ley si le obliga a la paternidad de facto? Si un hombre desea interrumpir su paternidad (como suena ¿verdad?) en cualquier momento y rechazarla ¿puede hacerlo? ¿o se le obliga a pagar independientemente lo desee o no? Al final, se resume a pagar. Pagar, pagar, pagar…

PERO SI DECIDES PAGAR…

… que lo que compres, sea exactamente lo que tú quieres. Si los hombres no pensaran con la polla, no se celebraría un solo matrimonioOiga Señor Juez, no pienso pagar ni un solo euro por este divorcio, porque para empezar, este matrimonio no es válido. Esa no es la mujer con la que me casé… No conozco a esa señora de nada. Mi mujer era otra muy distinta- igual te meten en la cárcel y te embargan la cuenta, la nómina y hasta el crédito de la Visa Classic, pero nadie te puede obligar a pagar obligatoriamente, o a seguir pagando, si te sientes defraudado o frustrado por haber adquirido un producto que se deprecia con el paso con el tiempo, y que además no mantiene los niveles de satisfacción que te proporcionaba en un principio. A este paso, todos los hombres casados con hijos, iban a la cárcel, la ley está hecha para que te jodas y no puedas volver atrás y rehacer tu vida al 100%. Las personas, no llevan un librito de garantía de dos años como los electrodomésticos, pero no hay nada que se parezca más a la liquidación de una empresa, que un divorcio. Al final solo se discute por dinero y bienes materiales, no por amor, ni por felicidad, ni por compromiso, fidelidad o engaño no… Dinero, sucio y vil dinero.

Ella puede irse cuándo, cómo y con quién quiera, porque legalmente lo tiene todo dispuesto para empezar de cero si quiere, y es libre de hacerlo, pero tú no. Eso es lo que quiero que entiendas: si firmas, tú no tienes ese mismo margen de maniobra, ni ese mismo grado de libertad. El que pagas vas a ser tú. No le tengo manía persecutoria al matrimonio porque sí, simplemente, el contrato de matrimonio no es equitativo. Punto. El hombre que se casa, no sabe lo que está haciendo, por mucho que ame a la mujer con la que está, y ella a él; eso es algo que jamás pondré en duda. Pero si ella te ama y tú la amas a ella, sois maduros mentalmente, confiáis el uno en el otro, y tenéis unas nociones mínimas de convivencia… doy por hecho que existe confianza, porque si no, no hay relación. Si ella confía en ti… porque confía en ti ¿verdad? Entonces ¿Por qué te pide ese paso? ¿Por qué es romántico? ¿Por qué es su día? Pero bueno ¿no habíamos quedado en que la mujer a día de hoy, nace, crece, se reproduce y muere siendo libre e independiente? Si casarse, no es una necesidad imperiosa ¿por qué lo haces? Dímelo, convénceme. Te lo pregunto a ti, no a ella. Estoy dispuesto a escuchar.

Siempre te recomendaré que no pagues, que en todo caso, hagas uso de tu libertad de una forma inteligente, y que lo mejor que puedes hacer con tus recursos: tiempo, voluntad, dinero, esfuerzo, pensamiento y afecto, es invertir en la mujer que realmente te satisfaga, te motive, te acepte, confíe en ti y que no te limite, si no que te potencie. Si conoces a una mujer así, no seas imbécil e invierte en ella, pero siempre desde tu libertad y nunca desde el contrato. Es la diferencia entre pagar e invertir. Mientras inviertes, estás ganando, mejor dicho: estás viendo lo que estás gastando. Puedes retirarte en cualquier momento, e invertir en otro producto mejor. En el momento en el que cierras el trato y compras, te quedas con el producto tal y como está. Sea bueno, malo o regular, ya no hay vuelta atrás, porque una mujer no es un artículo que se pueda devolver. Ni ella es un artículo, ni tú eres una cuenta corriente ¡ojo! Si ella no quiere ser tratada como un objeto, no seas imbécil, y no te conviertas tú en otro para su uso. Tú no eres una cuenta corriente, ni un vibrador, ni tampoco un bote de esperma. Si tú tienes que pagar para satisfacer tus necesidades, que pague ella también para satisfacer las suyas.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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