#AMOR VERDADERO: HAY QUE TIRAR A PUERTA

 Me cuesta hablar de amor. Me cuesta más aun hablar de amor verdadero. Es algo que tengo en  un pedestal, en un altar. Jamás lo negaré. Y si no uso esa palabra de forma habitual, es por respeto y conocimiento. Sí, conocimiento: yo puedo decirlo porque es algo que te puede cambiar la vida gratuitamente y sin esperarlo, por eso respeto esa palabra, ese concepto, esa forma de vida… y desprecio desde lo más profundo de mi ser, todo aquello que trata de disfrazarlo, por más políticamente correcto, actual, moderno e innovador que parezca. Por más fórmulas que salgan al mercado, cada uno tiene y tendrá la suya propia. Y no, jamás te diré que lo busques en una página de contactos, o saliendo de día o de noche. Jamás te diré que serás feliz haciendo o diciendo tal o cual cosa, o que te llevarás el premio gordo, si haces lo que yo te diga. Solamente te pediré que lo encuentres, no que lo busques y en cuanto a ti, que te dejes encontrar. No te quiero engañar, tengo que seguir mirándote a la cara.

Solamente necesitas saber qué es lo que quieres, pero no como conseguirlo ¿Cómo? La clave del éxito empresarial en este terreno, es venderte el cómo conseguir aquello que deseas, pero eso… es mentira, es una puta mentira disfrazada de marketing actual. Marketing: punto. Cada vez que hagas una búsqueda en Google, tratando de averiguar, cómo conseguir aquello que deseas, puedes estar seguro de que hay una campaña de marketing detrás, de entre todos los resultados que te salgan. El cómo solamente lo sabrás cuando lo tengas delante. Esto te lo puedes creer no, tú verás solamente si lo que te pide tu alma, tu cuerpo y tu corazón, está al alcance de cualquier libro de auto-ayuda. No funciona así.

La cuestión es si serás capaz de abordarlo o no cuando lo tengas delante. Nadie te puede vender eso. Nadie. ¿Eres capaz de asumir esto? ¿Eres capaz de asumir que ni si quiera es algo que depende de ti? ¿Te tengo que recordar que las personas tenemos todas voluntad propia? Si crees sinceramente, que no eres dueño de todo lo que te rodea, y que hay muchas cosas que no dependen de ti, entonces sigue leyendo. Si no, lárgate. Te lo pido desde el corazón. Al menos sé sincero contigo mismo una vez en tu vida, durante este mismo momento. Solamente una vez. Tampoco puedo pedirte que lo entiendas, o que te lo creas, si no es algo, que realmente quieras tener presente en tu vida como certeza. Aunque te parezca una banalidad, tampoco te puedo pedir que te guste el fútbol.

No te hablo de una certeza, ni de una ciencia, ni de una seguridad absoluta. Te hablo de que cuando creas que lo tienes, que tires a puerta. Piensa en ti: que vayas a meter gol. Tengas a quien tengas delante, creas que te convenga o no, que lo hagas. Hay que tirar a puerta para marcar. No porque lo vean los demás y te aplaudan. No porque exista un baremo de triunfo de cara a la puta galería, que te diga que estás triunfando, o ganando algún tipo de validación social. Si no porque cuando crees que puedes hacerlo, es porque sea y es, lo mejor para ti. Sabes a lo que me refiero, y sabes que muchas oportunidades, nos han pasado a ti y a mí por delante. Que después es demasiado tarde para quedarse pensando en si era ella o no lo era.

HAY QUE DEFINIR

Cuando un jugador no se decide, o el que podía marcar no define, o siente miedo, el partido se atasca y se enroca. Se vuelve bronco si no se tira a puerta. Si el balón pasa de un lado a otro, sin salir del centro del campo, sin llegar a portería, creyendo que se controla por no perderlo y por no acercarse a la zona de peligro, no se está ganando… se está mareando la perdiz de cara a la galería. Si no se tira a puerta, no se marca, y si no se marca, no se gana. Es así de simple, de gratuito y de sentido ¿común? Hay que tirar a puerta y buscar el gol. No te va a salir siempre: acéptalo. Ahí está todo el problema, en saber que no se puede ganar siempre. ¿Te da miedo equivocarte y por eso no tiras a gol?
                        
Si lo piensas mucho, y no estás seguro de marcar, acabarás pasándole el balón a otro para que sea él el que tire ¿Es eso lo que quieres? ¿Qué marque otro? No me lo creo, no me lo puedo creer. No me lo creo porque yo quiero ganar, yo quiero ser feliz como lo quieres ser tú. Yo también quiero mi momento de gloria, y mi amor verdadero. Por supuesto que sí. Quien te quiera vender certeza, te engaña. Te engaña porque cree que eres gilipollas, y porque te quiere hacer creer, que cuando tires a puerta, sabrás hacerlo con todo a favor. Eso en la vida real no pasa. La seguridad absoluta es una mera ilusión, por la que cada persona en este mundo está y estaría dispuesta a pagar. El problema, es que no se vende en las tiendas, y que nadie sabe qué pasará mañana.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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