EXPLÍCALE TUS DERECHOS A UN TERMINATOR: ESTO NO ES CIENCIA-FICCIÓN

 Esto no es una película. Ojalá lo fuera pero no… y mira que me gusta el cine. Tiene toda la pinta de una guerra de desgaste, sin que haya dos bandos definidos, sino más bien varios núcleos que tratan a la desesperada mantener la posición dentro de un escenario mundial, que cada vez me recuerda más, a una mezcla entre varias de las versiones apocalípticas que se han descrito en el cine acerca del fin del mundo. Históricamente siempre ha habido cambios en todas las épocas, y por ello la sensación de deriva siempre ha sido constante o permanente, pero a diferencia con épocas anteriores, ahora somos demasiados seres humanos, como para sufrir cualquier cambio sin consecuencias, o tratar de prolongar esta burbuja en la que vivimos de forma sostenible. Simplemente no se puede. Y no, no es cuestión de economía, moral o ética: somos demasiados alimentándonos de la misma fuente.

PAPÁ, DE MAYOR QUIERO SERVIR PARA ALGO

 Cuando uno es pequeño y le preguntan aquello de ¿Qué quieres ser de mayor? Siempre responde con el corazón y nunca con la cabeza. Uno de niño responde siempre en base a lo que le produce admiración, señala con el dedo a aquel deportista o superhéroe que ha visto en el cine o en TV y dice Yo quiero ser como él. No se plantea dudas, sabe a quien admira y quiere proyectarse en esa persona. Esa imagen siempre viene acompañada por un deseo de gloria, por la promesa de un triunfo futuro, por el protagonismo de la acción, por tener la capacidad de salvar vidas, de curar, de salvar, de ser alguien necesario o ganador. El triunfo, esa sería la palabra: cuando uno es pequeño y dice qué quiere ser de mayor, lo que sale a flote es un deseo de triunfar. Y no solo de triunfar, si no de triunfar ante todos: reconocimiento.

EL COMEDOR DE COÑOS: DAÑOS COLATERALES

No puedo aguantarme más. Creo que voy a montar un número en el vagón. La chica que estaba sentada a mi lado se ha levantado, se ha cambiado de sitio. Ha debido ver alguna de las imágenes del libro que ahora mismo tengo entre las manos. No puedo parar de reírme, intento contenerme pero no me controlo. Me estoy riendo solo en pleno vagón, como los locos. La gente que está cerca me mira raro, se me ha caído el libro al suelo y ha quedado abierto –Valiente  hijo de puta, tenías que quedarte abierto justo por la página chunga- Ha quedado claro, ahora creerán que soy un pervertido, me señalarán con el dedo, murmurarán, me juzgarán, sentirán morbo, curiosidad, criticarán entre cuchicheos toda la basura que se les ocurra. Porque no, no lo he forrado con papel de regalo, ni le he puesto una página de periódico en plan Classic, no… han visto el título del libro, no hay lugar a dudas, si no, no pondrían esas caras de juicio. Lo pone bien claro: EL COMEDOR DE COÑOS de Rafael Fernández.

A PECHO DESCUBIERTO: GIMME A $DOLLAR BB! CRÍTICA por EL DUQUE

Cuando el Gimme era tan solo una idea, un boceto y una mera imagen, yo ya sabía de su futura existencia. Es lo que tiene ser amigo del autor. Cerveza tras cerveza fui siendo testigo directo del largo proceso creativo que conlleva el nacimiento de un libro. Tal vez por eso, por tratarse de un libro que había visto gestar, debo reconocer, no sin cierta vergüenza, que tardé en ponerme a leerlo. Primero lo compré en PDF, y después en papel, que es como a mi me sigue gustando leer; pero no fue hasta hace apenas unos días cuando empecé a leerlo o debería decir más bien a devorarlo; por que si he de destacar alguna característica sobre todas es precisamente que se trata de un libro que atrapa, que te engulle, que te arrastra hasta el sórdido mundo del protagonista.

EL DIABLO NO DESCANSA EN DOMINGO - capítulo V

 –Quiero liberarte de tu carga. Quiero que lo dejes, quiero que dejes de escribir las historias que escribes. Quiero que descanses, que no te busques líos por decir siempre lo que piensas y lo que crees. Quiero tu silencio, que enmudezcas la verdad que solamente te acarrea disgustos e infelicidad. No quiero que recibas un solo golpe más. Quiero darte una vida nueva y liberarte de tu propio yo. Si quieres esta vida, solo tienes que aceptar y quedarte con esta foto-