EL DIABLO NO DESCANSA EN DOMINGO - capítulo IV

Yo siempre cumplo mi palabra- me dijo Al Pacino, sacándose un cohíba de la chaqueta –Pero ¿eres Lucifer de verdad o solo eres una alucinación insana producto de mi vida sedentaria? Por cierto, aquí no se puede fumar, ni aquí ni en ninguna parte- Lucifer, olió con deleite su cigarro y sacando un zippo de oro grabado con mi nombre, me respondió –¿Y a quién le importa una cosa u otra?- Yo siempre he querido un mechero así, es algo que nunca le he confesado a nadie. Este tío me conocía bien, había estado observándome desde dentro –Me gusta tu zippo- dije con sinceridad –¿Lo quieres? Si lo quieres, es tuyo. Te lo regalo-. Encendió su cohíba con clase, y dejó el mechero sobre la barra. Al alcance de mi mano, solo tenía que alargar la mano y cogerlo –Cógelo, no temas. Es tuyo- –No me fío de ti. Si en verdad eres el demonio, sé que nunca regalas nada- Sonrió con poderío, mientras la jefa le ponía enmarcado, su café irlandés en una taza transparente de dos plantas. Una obra de arte, digna de ser fotografiada para un catálogo de hostelería. Desde luego, era un café para Al Pacino. Dejó su billete de 100€ en la barra, para que Yanina, la jefa de las camareras lo recogiera con una mezcla entre deseo y sumisión.

EL DIABLO NO DESCANSA EN DOMINGO - capítulo III

 Salí pitando de allí por la calle Preciados, con una mezcla de ansiedad, miedo y mono de tabaco. Un fumador nervioso, es un fumador, y como tal deseaba a toda costa, estrenar uno de los Slims. El primero de la cajetilla siempre es el que mejor sabe, y sería el que tranquilizara este cóctel de sensaciones angustiosas. Bajé la cuesta hasta la Puerta del Sol, y como dicta la maldición un golpe de viento tras otro, no me dejaba encender el cigarro, ni intentándolo protegiendo la chispa bajo el abrigo. Quería subir por Montera, para después tirar todo recto por Fuencarral. Objetivo: quitarme el susto, gastar energía y tomarme un café en la Glorieta de Quevedo. No parecía difícil, si no fuera porque ya la gente está saliendo en plan colapso a fingir que hace las compras navideñas. Sí, y digo fingir, porque ahora la gente no tiene pasta y compra con lupa. La masa paseaba de forma inútil, ocupando espacio, los turistas se hacían fotos, los hombres pancarta decían en letra grande que “compran oro” y las prostitutas de Montera.., estaban ahí como siempre: haga frío o calor. Se hundirán todos los comercios, caerá la economía, habrá guerra civil y en 10 años estaremos siendo capitalizados por China, pero las prostitutas de Montera, seguirán allí haga el tiempo que haga, y pase lo que pase.

EL DIABLO NO DESCANSA EN DOMINGO - capítulo II

Ya era tarde, imposible esconderse. Entonces puse la mejor de mis sonrisas disponibles en catálogo para ese momento, tratando educadamente de no babear –Sí, soy fumador- articulé algo intimidado por la espectacular belleza de la chica de la promoción, con las manos bien alejadas de la cartera… uno nunca sabe cuál puede ser la fuerza y el poder de convicción de una mujer tal, y el diablo cuando tienta, tienta de verdad. Esa mujer no era normal, estaba puesta ahí para que todos los varones habidos y por haber, que pasaran por aquel rincón, cayeran sin cuestionárselo en su embrujo (que se lo digan al friki, que iba  a estar toda la vida rememorando el hito en sus momentos de soledad). –¿Y qué marca fuma?- preguntó prolongando su sonrisa y agachándose ligeramente, ya que era bastante más alta que yo –Slims, Karelia Slims- Ella se echó hacia atrás, como previniendo la palabra no, para no deleitarme con su hermosura más de lo necesario, si no iba a comprar su producto a lo largo de la leve conversación. –Tenemos una promoción de Camel: por dos cajetillas te llevas un mechero de regalo- Ahora me trataba de tú. La verdad es que me jode y mucho que me hablen de usted –No gracias, no cambio de marca- Uffff!, por fin lo dije y sin parecer un borde de mierda. Lo conseguí.

COMPETENCIA ENTRE MUJERES: CHÓPED A PRECIO DE IBÉRICO

 Competencia, según la R.A.E.: 1. f. Disputa o contienda entre dos o más personas sobre algo. 2. f. Oposición o rivalidad entre dos o más que aspiran a obtener la misma cosa. 3. f. Situación de empresas que rivalizan en un mercado ofreciendo o demandando un mismo producto o servicio. Dígase además en palabras llanas: aquí el que no corre, vuela; yo la vi primero; marica el último; el diablo sabe más por viejo que por diablo, y seguro que se te ocurre alguna más, con que ilustrar este concepto. Si sale una colaboradora televisiva diciendo, que la competencia entre mujeres es feroz… asentirás como un borrego, le reirás la gracia y además te lo creerás, porque lo ha dicho una rubia por la TV, y parece que eso tiene más validez para ti que un libro de texto. En cambio, si yo te digo cualquier día, que la competencia entre mujeres es feroz… me vas a pedir argumentos, explicaciones y me lo discutirás, porque ni soy una rubia, ni una tía buena, ni salgo por la TV. Y como si no se dan esas circunstancias, tu pene-cerebro no reacciona, pues me lo rebatirás, pondrás en duda, o querrás ser más papista que el Papa, usando mis propios argumentos en mi contra, para que quede claro delante de tu amiga a la que no te follas, que sabes mucho de la vida y de las mujeres.

EL DIABLO NO DESCANSA EN DOMINGO - capítulo I

 Era un domingo de los que yo llamaría de retiro, aunque para ser más exactos, el aislamiento lo deseé para el fin de semana entero. Había rechazado en contra de lo que me dictaba mi horóscopo, un plan algo distinto al habitual para salir el sábado con un grupo distinto –Pues tú te lo pierdes- me dijo la amiga que me invitó. Desde el viernes que había llegado exhausto a casa, agotado del curro y tras unas breves cañas con mi socio para ponernos al día, lo único que deseaba era cerrar la puerta, descansar y no ver a nadie. Solamente hice la compra semanal, y bajé al Molly Malone’s a ver el partido. El resto del tiempo… momificarme descansando, Paramount Channel, escribir a ratos, hacer las tareas del hogar y disfrutar de mi inseparable café. –Vaya, se me van a terminar los Slims. Tendré que ir al estanco a comprar- Hace poco que cambié de marca de Slims, y estos solamente los tienen en estancos, ni en quiscos ni en bares, y en domingo que todos cierran, el que me pilla más cerca, es de El Corte Inglés de Sol. –Así de paso me doy una vuelta, que me voy acabar pareciendo a un ogro que no sale de su cueva-

¿QUÉ QUERÍA DE VERDAD EL PRÍNCIPE AZUL DEL CUENTO?

 El chaval está enamorado. Al menos eso dice, y además se lo cree. Debe existir un defecto de fábrica, que se enquista como pieza básica en la maquinaria de todo ser humano, y que todavía no han descubierto en la línea de producción. Esta pieza defectuosa, debe estar implícita en algún órgano básico y fundamental, porque si no, no me explico cómo el mundo está como está… Y cuando digo mundo, lo digo empezando por mí: un animal más entre muchos en una granja controlada llena de animales como yo, que producen cosas, consumen cosas, que andan erguidos sobre sus extremidades inferiores, que hablan o mejor dicho, que imitan sonidos parecidos a la voz humana, y que se creen que piensan de una forma inteligente por encima del resto de los seres, no sé yo, con qué derecho a considerarse mejores o más, que el resto de las bestias que habitan este escenario 3d en tiempo real, al que llamamos mundo. Este órgano, donde se encuentra la pieza defectuosa, debe ser el cerebro. No digo el corazón que queda metafórico, pero irreal, digo el cerebro porque a veces parece llegarle menos sangre de la necesaria, para su correcto funcionamiento cuando uno dice que está enamorado.

CÓMO ROMPER UN MATRIMONIO, SIENDO UN PERFECTO CABALLERO

 A ver cómo narices te cuento esto, sin que parezca un recetario. Yo no quería escribir este artículo, por lo que viene siendo  solidaridad y corporativismo masculino, pero ¡vive dios que es cierto! que entre lo voluble de las necesidades y emociones femeninas, y lo  (…) del carácter masculino en cuanto forma pareja, pasan cosas que si no pasan antes, es de puro milagro. Porque sí, porque aquello de: lo que ha unido Dios, que no lo separe el hombre, o la firmita del sábado por la mañana en el ayuntamiento, con los amigos de confianza y la familia esperando a irse a comer a la sierra (o sea, matrimonio civil), no es más que una forma de defender lo indefendible, de entre toda la casuística de cosas buenas, malas y neutras, que pueden ocurrir entre un hombre y una mujer. No me odies gavilán… no me odies, que si tengo esta batalla que contar, es porque realmente hace falta contarla. Si una vez la lees te entra miedo, tú y solo tú sabes por qué.