EL SECRETO DE COCA-COLA: UNA CHARLA DE IDENTIDAD DE MARCA DE “ANDAR POR CASA”

 A riesgo de indignar a algún ilustre publicista “serio”, de aquellos a los que llamo ejecutivos de foulard, como buen todólogo voy a meterme dónde no me llaman, y a explicarte con palabras llanas y de andar por casa, cuál es el misterioso éxito de Coca-Cola. Para empezar, como con la seducción (palabra prohibida en esta casa) el misterio, es que no hay misterio. Como no creo que mi admirado Risto Mejide, lea este artículo por llegarle al twitter más información de la que puede prestarle atención, y… realmente no soy nadie, puedo permitirme el lujo de decir y expresar libremente, sin temor a que como experto me corrija (o nomine, o me ponga a parir públicamente), cuando te cuente este secreto, que por no ser secreto, es una verdad gratuita. Sin más rodeos, te diré que el éxito de esta marca, no se encuentra ni en el sabor del producto, ni en el color de la lata, ni en la tipografía elegida… ni si quiera en el precio absolutamente asequible, con el que se distribuye a escala mundial. El secreto de esta marca, se basa en el vacío absoluto de identidad.

¡QUE LE DEN AL FINAL FELIZ!

 Parece que el momento más decisivo y difícil de tu vida, tenga que ser necesariamente ese paso al frente ¿verdad? Un reto, un desafío y que tengas que probar cuasi-públicamente que eres un hombre verdadero, en fuerza, en físico, en venganza, en inteligencia y en un hipotético golpe de efecto final, que haga que todos queden callados, acobardados y sorprendidos ante tu valía. Sueñas que en ese momento de gloria, serás capaz de vencerlos a todos, y que además sus bragas, caerán por si mismas al suelo ante tal demostración de fuerza viril y masculina. Pues hombre, si te digo que esa fantasía es la del final del cuento, en plan fueron felices y comieron perdices, pero en versión tío… me vas a mandar a la mierda, porque has visto mucho cine épico, y en lo más profundo de tu ser, sabes que puedes llegar a ser como William Wallace o Máximo Décimo Meridio… Vamos, Braveheart o Gladiator, el que más te guste. Pero…

BUSCANDO CULPABLES: EL TORO QUE MATÓ A MANOLETE

 Islero se llamaba el toro que corneó a Manolete cuando éste entró a matar… Aunque es posible, que esta no fuera la causa real de su muerte. Una vez le operaron, Manolete llegó a despertarse y a estar consciente, y se baraja la teoría de que la sangre que utilizaron en la transfusión pudiera encontrarse en mal estado de conservación, o no fuera de un tipo compatible. Pues vaya mierda ¿no? De todas formas, fuere por la razón que fuere, eso ya da igual: Manolete murió. Punto. Nadie le obligó a salir, él sabía  a lo que se exponía cada vez que salía al ruedo a torear. El único responsable de asumir ese riesgo fue él. Hay cosas que dan rabia, que parecen injustas, inevitables, como de tragedia griega que aplicadas a  la vida de uno, pueden llegar a resultar maldiciones.

CUANDO RUGE LA MARABUNTA: LA CUENTA ATRÁS DE LA CIVILIZACIÓN

 Houston, tenemos un problema: Lo que empezó siendo un aprieto serio y real a bordo del Apollo XIII, pasó a convertirse en una frase hecha, cinematográfica y recurrente ante una situación de dificultad. En Cuando ruge la marabunta, una masa ingente de hormigas caníbales, arrasa los dominios de un terrateniente encarnado por Charlton Heston. Este cacique colonial, no tenía la opción de llamar a Houston para pedir ayuda. Tenía que tomar una opción: huir y dar por perdidos sus dominios arrancados a la selva, o quedarse y luchar, sin tener garantía alguna de poder aguantar la embestida de una masa depredadora, con el derecho natural de ocupar y alimentarse del mismo espacio. Su finca, su palacio, sus plantaciones  de café y cacao, su enclave de colonialismo, de civilización intruso… tiene una fecha de caducidad inminente. Y es que, no se puede llevar la contraria a la jungla, y si lo haces, has de pagar un precio. Creo que este es un buen dibujo para occidente: una burbuja de  civilización y bienestar, levantada en medio de la selva. Solo hay un problema: la marabunta no discrimina, cumple su función y arrasa devorándolo todo según le dicta su instinto. Si las miras una a una, solo son hormigas… así lo ven muchos, como hormigas. Un ser pequeño, sin alma, un espíritu diminuto y atareado. En cambio, cuando se forma la masa, parece actuar como una sola unidad, gigantesca y enorme, instintiva, depredadora e imparable. 

¿QUIERES SER UN ROBOT?

 Con el paso del tiempo el corazón parece endurecerse si no se utiliza. Como cuando llevas mucho tiempo sin correr, y las piernas se atrofian y se acomodan a andar despacio, o a estar sentado… Llega un día en el que necesitas correr, y las piernas no responden como esperas. El caso es que nunca sabrás cual será el día en que necesites correr de verdad. El corazón no deja de ser un músculo, privilegiado dentro del cuerpo, pero no es más que un músculo que corre a la velocidad que se le dicta desde el entorno. Ni si quiera la cabeza tiene un gobierno consciente sobre el corazón, no puedes decir ¡párate! y que tu corazón se detenga. Pese a quien le pese, empezando por el que suscribe, el corazón va por un lado, la cabeza por otro… y rara vez coinciden. Para qué negarlo, no puedes prever muchas cosas que te pillan de improviso y a destiempo, y la cabeza fría no siempre es la respuesta a todas las situaciones. Bueno… miento, quizás si lo sea, pero no te garantiza la felicidad. El control sobre uno mismo te da poder sobre el medio, pero no te da la felicidad. Me gustaría decir que sí, pero sería mentira.

VENDEMOS SEGURIDAD, CÓMPRANOS AIRE PARA DORMIR TRANQUILO

 “Es importante saber que siempre habrá alguien para protegerte”, reza un anuncio de seguros. Cada vez que veo un anuncio de seguros en TV me pongo malo. No los aguanto, me parece lo más falso que hay. Me recuerdan mucho a mi anticristo particular, o sea Disney. Yo para bien o para mal, sé lo que hay detrás, aunque a veces no me gustaría saber tanto… me ahorraría muchos cabreos. No culpo a estas entidades, no dejan de ser negocios que responden a una necesidad: vender aire para que la gente se sienta más segura, mientras está pagando la cuota teniendo una cierta sensación de si no inmunidad, al menos la percepción de que está salvado si algo malo ocurre. Esto, para bien o para mal necesita sentirlo la gente, porque la seguridad no es más que un sentimiento, una creencia. Los seguros no dejan de ser otra fórmula de lo que podríamos llamar pan y circo, pero en un plano más vital. Entonces ¿por qué me repatea? Estos anuncios me sacan de quicio, porque las entidades aseguradoras no muestran su verdadero rostro ¿Y cuál sería?

#VIVIR ASÍ ES… ¿MORIR DE AMOR?

 Desde mi guarida, donde nadie me ve y donde tengo quizás almacenada el 100% de mi libertad, me dirijo una vez más a tu atención para contarte lo que me dictan las entrañas. No me siento orgulloso de lo que me dictan, y más cuanto lo de dentro entra en conflicto con lo de fuera, eso quiero que lo sepas. Hoy volveré a hablar de amor, pero sin que se note demasiado. Dentro, está lo auténtico: lo bueno y lo malo, capaz de lo mejor y de lo peor. Fuera, está lo que hay, el laberinto, las condiciones y las limitaciones. A veces, por no decir siempre, la verdadera libertad de uno cuando está enamorado, no se encuentra más que dentro.  Me gustaría decir que no es así, pero ya sabes que esto no es una película por mucho que a ti y a mí nos guste el cine épico. Algo así, como cantaría Camilo Sesto en su clásico Vivir así, es morir de amor… pero sin la teatralidad, ni el romanticismo pomposo, al que asociamos tal concepto del amor. Reconozco que tengo que desempolvarlo… porque te aseguro que el realismo a la larga, puede hacer que te conviertas en un reptil incapaz de expresarse desde la libertad.

EL AMOR ES GRATIS, PERO LAS NECESIDADES NO

 Repasando unas fotos antiguas, en las que aparecían mis padres con una juventud radiante, con la felicidad pintada en la cara y con la sensación al verlas, de que en ese momento todo era perfecto, me costaba asociarlas al momento presente. Y me costaba posicionarme, como ese bebé que mi madre sostenía en brazos al que sonreía y hacía cucamonas para la foto. En esas fotos, ambos eran mucho más jóvenes de lo que yo soy ahora y parecían haber aceptado con agrado la orientación de sus vidas, de ahí en adelante para casarse y tener una familia. De una cosa me doy cuenta, y es que su historia, poco o nada tiene que ver con lo que concibo yo hoy en día como tener una relación libre y voluntaria… y no es por tocar los cojones ni la moral de nadie, ni por reducirlo o simplificarlo todo a un perfil tipo, pero… llego a la conclusión de que no se puede. Sí, has oído bien, lo que pasa es que no lo quieres entender. Si tú también aspiras a tener una relación libre y voluntaria para las dos partes, equitativa, justa, entre iguales independientes… no vas a poder. ¿Por qué? Pues porque no se puede. Si no hay una necesidad o una complementariedad de necesidades e intereses, no hay relación. Punto… te jodes, pero es así.