LA GÉNESIS DE UN PUTERO: LA HISTORIA DE CHENCHO, por EL REVERENDO

 Paco, Paquito, Francisco, Curro… Chencho, Chenchín, Chenchete, era un tipo común. Un tipo común de cuarenta años cortos, que no por normal, tampoco era un hombre adecuado, pero que por época le ha tocado ser “normal”. Chencho no se la ve cuando mea y vive solo en una habitación porque es divorciado. Una señora mayor a punto de morirse, le cobra trescientos euros al mes por dormir, usar la cocina y el baño. Chencho no se la ve, porque tiene una tripa de pureta calloso, de los de afición al gin-tonic después de comer, para merendar y a veces incluso, en lugar de la cena… también; que no es tripa, que es satisfacción ¿por qué satisfacción? Cuando estás casado, te dicen que es “la curva de felicidad”, pero si te divorcias, o mejor dicho “te divorcian”… eres un gordo asqueroso. A Chencho le importa poco su tripa, porque ahora folla más que cuando estaba casado ¡pagando! Pero la realidad es que folla más. De lo que le queda de pagar la hipoteca y la pensión alimenticia, de una hija que a ciencia cierta no sabe si es suya con seguridad, porque le sale más barato pagar la pensión mes a mes, que meterse en juicios, para demostrar que la hija es del profesor de bachata de su exmujer, le queda para la habitación, comer lo justo, una puta a la semana y gin-tonics de marca nacional que no pasen de seis euros en vaso de tubo. Sueldo de funcionario, de los de escala superior ¡claro!

CUANDO LA RUBIA TIENE RAZÓN: CRÍTICA AL HOMBRE SIN PERSONALIDAD

Pues sí, cuando la rubia tiene razón, hay que reconocérselo. Y hoy mismo con una sentencia, me ha callado la boca, y además con todo el peso de una dolorosa verdad: –La mayoría de los hombres cuando estáis en pareja, perdéis vuestra personalidad- Esa ha sido la frase, la verdad grabada en mármol, como un templo, que hace palpable el principio del fin de la vida de un hombre en activo, el aguado de su esencia, y una renuncia degenerativa, a lo que se es y a lo que se quiere. Y sí, se lo he reconocido en alto y claro –Tienes toda la razón- ha sido mi respuesta ¿Para qué voy a negarlo? ¿Es esto culpa de las mujeres? No, de ninguna manera. La pérdida de la personalidad del varón en una relación, es una opción de renuncia que toma el propio varón. Y como opción, es culpa de quien la toma, en este caso de aquel gandul que decide desconectar de su cerebro y de sus testículos, entregándolos ambos, envueltos en papel de regalo, a la mujer a la que se ha adosado, cuán tabla de salvación en un naufragio.

A TU EX ME LA ESTOY FOLLANDO YO, por DANIEL DÍEZ

 Sí, tú ya la has cagado y empiezas a aceptar que tu futuro nunca será mejor que tiempos pasados. Pues ahí estoy yo con tu ex que curiosamente ha adelgazado 10kgs desde que lo dejasteis y parece otra. Ostras que si es otra que tú te follabas a un adorable manatí y en cambio yo a una tía buena. Pero mírate, si pesas 20kgs más de lo que deberías. Todos ellos ganados una vez firmados los papeles. Por cierto, que cama más chula tiene tú ex. Creo que la sigues pagando ¿No? ¿Qué has hecho mal? Uffff ahora te explico. Pero para que te jodas más te diré que con ella nada de “amor y sentimientos”, no amigo. Le hago el “50 sombras” todas las noches.  Porque tú te lo tuviste que currar. Que se hacía la difícil. Pues a mí me vino ella en plan –Oye Manolo, dame el teléfono de tu amigo Dani que me lo quiero calzar-. Y es que me vio en la piscina y dijo –A este me lo follo… ¡Joder que abdominales!- Sí, así fue. Bueno, primero me llamó marica porque pasaba de ella. Claro, como un hombre va a rechazar un polvo de gratis… ¿dónde se ha visto eso?

¿CUÁL ES EL PODER REAL DEL VARÓN?

 Parece tan fácil y que ya quede todo hecho y resuelto con una firmita… Habrá alguno que lo haga con alivio, pensando en que por fin ha llegado su momento. Habrá algún otro, que lo haga por pereza y casi obligado, por no tener otro lado donde caerse muerto, o pensando desde su inocencia (la que le quede) que lo que firma, le durará toda la vida. Una cosa está clara, si eres varón, heterosexual, de treintaymuchos o cuarentaypocos, estás trabajando, te va entre regular, normal y bien, y tienes una cuenta en el banco que no llame la atención por exceso, pero que te haga de colchón… hechas una firma, y en alguna parte de este universo, se encienden las luces, suena la música, y varias personas celebran una fiesta de despelote, champán y putas a tu salud. El cura, el alcalde y el concejal, el banco, tu mujer, tu suegra (porque tu suegro no opina, está tan jodido como tú), tu jefe, el comercial del concesionario, la financiera de la inmobiliaria, los abogados, el gobierno de turno, la gasolinera, el proveedor de Internet, el taller y el supermercado de abajo… comienzan a pedir copas, a bailar, a esnifar cocaína, a desnudarse y a follar unos con otros al despiporre del desenfreno. ¿Por qué? Muy fácil querido amigo… esa fiesta la estás pagando tú.

¿DÓNDE HAY QUE FIRMAR?

 A ti, que te lo crees todo ¡borrego! Te diré que tanto tú como yo, estamos acostumbrados casi a lo mismo. Por la edad que tengamos… unos treinta y tantos, por la época cuesta arriba que nos ha tocado vivir, por trabajar mucho y conseguir poco, por esforzarnos en picar sobre roca viva, para cavar zanjas de la economía de andar por casa, por donde corra el agua del capital, y poder sembrar donde no hay nada, para tener una sensación de incertidumbre continua sobre nuestro futuro en el medio y largo plazo, amortiguada con parches contractuales. De vez en cuando hablo con mi padre, quien parece estar más preocupado por mi futuro, que yo mismo. Mi padre a mi edad, para empezar… ya estaba casado desde hacía tiempo, ya era padre de dos hijos, ya se había comprado una casa y tenía su trabajo como una certeza vital. Mi padre se preocupa, porque él antes y con mi edad, nunca había vivido semejante sensación de incertidumbre. Es un tío muy sencillo… si ve en las noticias que el paro ha vuelto a subir, me llama preocupado y me pregunta si estoy bien, y si sigo trabajando. Algo tan simple como eso.

NACIDOS PARA LA GLORIA… DE PAGAR FACTURAS


 ¿Has fantaseado alguna vez con ganar a los malos? Aparte de estar absolutamente convencido, de que tus fantasías habituales suelen ir por otro lado más genital, quizás alguna vez, o dos o tres, te has imaginado ganando alguna batalla épica, bélica, deportiva, o algún triunfo ¿Qué no? Bueno, si tú lo dices… entonces te condeno a ver porno durante cuarenta y ocho horas seguidas, a ver si te hartas así de tanta fantasía sexual. Después ponte Troya, Rocky, Gladiator o Braveheart… porque no creo que tengas paciencia suficiente, para un buen libro, y así igual conseguimos un microsegundo de honorabilidad en tu vida. A mí me gustaría decir que estoy libre de estos apetitos épicos, heroicos y novelescos… me gustaría decir que no los tengo, pero no puedo. A pesar de tener una vida de currito de lo más normal, que ficha al entrar y al salir del trabajo, que hace la compra, limpia la casa y paga sus facturas…

EL PRIMATE Y LA GUERRA CONTRA LAS MÁQUINAS

 No conozco a una sola persona, que opte voluntariamente por reconocer debilidad de forma pública y notoria. No mola, no gusta, no cae bien… es algo que puede dar pena, lástima y hasta asco. Reconocer una debilidad, es algo que solamente se hace en confianza con alguien a quien quieres, o con alguien en quien confías. En una pareja por ejemplo, si te pasas la vida dándole la chapa a tu novia, o a tu mujer, con tus preocupaciones y tus problemas, verás cómo poco a poco se vuelve más intolerante y más insoportable contigo ¿Qué no? haz la prueba. Te reto… ¡te reto dos veces! A ver cuánto duras como hombre que se abre a las emociones. Sí, ya… ya lo sé, no soy un hombre moderno y abierto de miras, de esos que lo aceptan todo sin criterio. Soy un primate, un mono, un simio, o quizás un neandertal, que se quedó atascado en este siglo por una mera razón: alguien tiene que recordarte lo que eres y de dónde vienes. Alguien tenía que hacerlo…