NO TE LO CREAS, SALE POR TV

 Las palabras más brillantes más bellas e inspiradoras, pueden nacer de vidas absolutamente mediocres, de borracheras profundas, de personas violentas, cobardes, ruines… de una buena fumada, o de un profundo desengaño. Créeme si te digo que esto es así, en primera persona además. Las vidas que son brillantes, no hablan… son los demás los que hablan de ellas. Probablemente si mi vida fuese brillante y estuviera cubierta por una trayectoria de éxito, jamás me hubiese planteado  comunicarte “lo de dentro y lo de fuera”, lo de aquí y lo de allí. ¿Por qué? Cuando a uno le van las cosas bien, no siente que tenga que solucionar nada, ni ponerse en faena… ¿Quién crees que quiere venderte éxito? No deja de ser un producto enfrascado, etiquetado y con precio, con la promesa que si lo compras, te irán las cosas mejor. Un mero banner en una página web que te promete sexo gratis, un producto que te garantiza que si lo tomas todas las mañanas, tus defensas funcionarán... Y nunca enfermarás.

EN PELOTAS DEBE SER TODO MÁS FÁCIL

 Pues sí, miedito del corriente y ordinario. Es lo que tiene cuando uno está acostumbrado a moverse entre las sombras, penumbras y rincones de lo afectivo. Acostumbrado a que a uno le llegue de todo al oído, vista, buzón de correo y mensajes… de todo menos “bonito”. Uno acaba cogiendo visión de pregunta-respuesta, y de igual forma, que en una tanda de penaltis, propia de una final de Champions, uno se acostumbra a reaccionar bajo los palos a que “no le metan gol”. Joder, recuerdo cuando era un post-adolescente universitario, que ni sabía tanto, ni pensaba de esta forma… y que además la vida parecía un poco más fácil. Sobre todo, porque las preocupaciones más graves de aquella época, solamente eran aprobar exámenes y algún que otro berrinches de faldas. Siendo estricto, los exámenes de antes, ahora han sido ocupados por el trabajo y sus preocupaciones asociadas. Y los berrinches de faldas, se ha  complicado enormemente, porque ya cada una tiene vida propia y un histórico bastante más problemático que los de una joven universitaria con ganas de cachondeo. Ahora son más variables a tener en cuenta dentro de cada situación, aunque básicamente, las preocupaciones en lo esencial lleven la misma matrícula.

ASÍ QUE… LA PRIMAVERA LA SANGRE ALTERA

 Jamás podré ser un héroe legendario y empiezo a asumirlo. De pronto me he sentido libre, aunque solo sea por un momento de mi armadura algo oxidada. Voy a cambiarla por una cota de malla, que es más ligera, deja respirar y también protege. Voy a dejar la espada dentro de la vaina, que ahora no pinta nada. Es lo que tienen los delirios de grandeza, en contraste con la supuesta madurez. Lo cierto es que siendo un treintañero (y tantos) uno se puede sentir por dentro como un chaval de quince años. Alguna feminista con un vibrador enorme guardado en el cajón, pensará que me refiero a la inmadurez absoluta que nos suelen imputar las féminas cuando a ellas no les salen las cuentas, o directamente haciendo uso de la responsabilidad cero, cuando echan balones fuera para que “no se note”. De todas formas ¿un héroe un flojeras como yo? Ríete si quieres, que ya lo hago yo antes de mis propios delirios de grandeza, defecto propio del afán de protagonismo,  de un ego al que (para qué negarlo) le encanta tener su momento de gloria. No se me ha olvidado que quiero ganar mi guerra particular, pero me la tengo que jugar de vez en cuando… No sea que me vaya a volver un catedrático emérito jubilado, al que le guste contar batallas.

LOS REPLICANTES NOS ENVIDIAN

 Estoy de mejor humor que otras veces. Debe ser que me ha dado el sol en la cara estos últimos días y que he hecho lo que me ha dado la gana, cosa que no me suelo permitir salvo raras excepciones. Y bueno, como parece que el cuerpo lo agradece y no hay mejor premio que el que se pueda dar uno mismo, quiero compartirlo contigo. Recuerda: en lo bueno y en lo malo, pues sí… en lo bueno también. La batalla no ha dejado de librarse, aunque haya empezado a hacer más sol y la sangre, valioso elemento donde los haya, corra más deprisa y pida guerra. Guerra sí, pero de la buena, de la que da vidilla por dentro y hace que te entren más ganas de hacer cosas. Me gustaría cambiarle el nombre a la guerra, pero no puedo hacerlo, porque es lo que es y no es otra cosa. Pero en una guerra hay momentos de paz, que son los que valen en esta vida… cuando parece que aunque solamente sea por un momento se firma una tregua para que las tropas descansen. Somos guerreros sí… Y somos humanos, no terminators. La mejor prueba de todas de que somos animales, es que en cuanto nos da un poco el sol y hay más luz, la vida parece diferente. Buscamos agua y buscamos el contacto ¿qué somos acaso? Me encanta ser un animal. Palabra, no creo que las máquinas adulteradas dentro de su perfección, sepan si quiera lo que es disfrutar. Por eso desde Matrix, nos miran con envidia, quieren lo que llevamos dentro tal cual, porque no sabrían programarlo ni producirlo.

SI ELLA LA RESISTIÓ, YO TAMBIÉN

 Hay tiempo para todo, o al menos debería ser así. En este ratito que tengo ahora lo que me apetece es desahogarme, al menos un poco. Me quiero acostumbrar a desprotegerme del ego cuando hablo contigo, porque sé que así los dos estamos más cerca de hablar el mismo idioma al mismo nivel. Me importa poco destaparme un poco más de lo que ya lo hago habitualmente en mis arengas, pero esta vez quiero destaparme por lo bajo, en lugar de por lo alto.  Hoy me siento más como Rick, pensando en ella borracho en el bar, pidiéndole a Sam que toque la puta canción. A sabiendas que no le hace bien… pero es su momento y ha salido así. Está cansado, harto y sin fuerzas. Solamente quiere escuchar aquella canción que significa algo para él –Si ella la resistió, yo también- es su argumento. Le da igual lo que piense el pianista, le da igual perder la compostura, le da igual que le vean borracho. Se ha cansado y no hay consuelo que valga.

JODER POR DEPORTE: UN DISCURSO ANTI-FEMINISTA DE ANDAR POR CASA

 Te lo juro, no sabes bien las ganas que tengo, que un día ya de una vez por todas digan algo bueno en las noticias, sobre todo si de hombres y mujeres se tratara. Lo deseo más que perder mi “segunda virginidad”. Mis lectores han podido llegar a pensar en más de una ocasión, que le tengo mucha manía a las feministas, sean estas de izquierdas, centro o derecha… Y no se equivocan, de hecho lo confirmo, las tengo manía y mucha, porque no tienen capacidad de autocrítica ninguna, y justifican con porque sí o porque no, las consecuencias negativas de sus dogmas y doctrinas, caiga quien caiga. Aparte de esto, que me resulta obvio a la vista, joder no deja de ser un deporte, y de hecho, si esta corriente no se encontrara institucionalizada de forma impuesta, la vería hasta correcta. El problema, es que sí está impuesta, y todo lo que es impuesto resta libertad y crea prejuicios que se justifican legalmente. Eso sí es grave. Pero la verdad es, que a mí realmente, las feministas, o mejor dicho, el feminismo institucionalizado, nunca me ha hecho nada (porque no me he dejado) al menos directamente. Pero sí han jodido a más de un hombre, a más de dos, y más de tres a los que les he visto la cara. Y sí puedo decir, que el feminismo institucionalizado, les ha jodido por deporte, por afición y conveniencia. ¿Nadie pone voz a estos hombres? ¿por qué nunca los sacan en la TV?

¿PORQUE TÚ LO VALES? NO... ¡POR LA PEREZA QUE ME DAS! por DANIEL DÍEZ

 YO: “Oye guarra, vamos al servicio y me la chupas?????”
ELLA: “WTF”?????

A veces pienso que es eso lo que me entienden cuando digo: HOLA!!!!!

YO: La vida... Me quitas la vida, me la has quitado desde que te he visto entrar por la puerta, con ese baile y tu calentamiento global ¿Qué quieres que haga reina? ¿Qué me quede solo mirando? La respuesta es NO.

Pues esto va a ir de amor. No solo va a ir de amor, si no que va a ser lo más romántico que escribiré en mucho tiempo. Quizá tu mente está tan jodida por Twitter y por Facebook que leer 3 párrafos seguidos te va a estresar demasiado. Vale, ya estás jodido. Pero muy jodido. Para el resto: ¿Y esto va de amor? SI. Esto va de amor. Vamos a ver qué pasa, en una noche de viernes cualquiera: