EL SHOW DE TRUMAN: PERSONAS DE ATREZZO EN UN MUNDO DE ATREZZO

 Me siento dentro de MATRIX y cada día más. A veces y siendo más realista, dentro del Show de Truman. No sé cómo explicarlo, pero es la sensación de que por mucho que parezca que se mueve todo, al final todo se queda exactamente igual. No quiero llegar a ninguna conclusión hoy, ni darte una orden o una instrucción… Solamente estoy pensando en voz alta. A veces cuando salgo a trabajar a primera hora de la mañana, me da la sensación de que todo esto no es más que un puto videojuego, en 3D y tiempo real, en el que comparto stage, con las personas a las que veo a diario. ¿Personas o personajes? No estoy seguro, porque ellos pueden tener exactamente la misma sensación que yo, la de que todo esto no es más que una broma, un reality compartido múltiple, o simplemente un sueño del que uno no se termina por despertar. A veces me siento Neo, sobre todo cuando creo haber encontrado algo de verdad por pequeña que esta sea, dentro de esta burbuja de microcosmos. Otras veces me siento más como en el Show de Truman, como un protagonista que no sabe que lo es; pero que sabe también que hay algo que no encaja. Sobre todo, cuando todos los días parecen ser iguales ¿Por qué?

EL DNI DE SUPERMAN

 La guerra continúa, mientras todos esperan a que venga Superman. Creo que a día de hoy, te habrás dado cuenta que reivindicar, quejarte y reclamar justicia te sirve de más bien poco. Quizás te lleves alguna propina, pero sabes bien que lo que te dan vale de un día para otro. Lo que sea, te lo dicen por la TV, después de un fenómeno social, o unos disturbios televisados, y de lo peleado te dan la mitad o la cuarta… Te dan algo, porque te lo tienen que dar. Te lo dan para que te calles, y para que tengas la sensación de que tu manifestación, de que tu lucha titánica, y de que tu esfuerzo han servido para algo. Si no te dieran nada, seguirías con lo mismo, pero como te ponen el cuentagotas, tienes la sensación de que tu pelea es útil. ¿Sabes una cosa? Eres gilipollas si sigues este patrón de las migajas a reclamo. ¿Quién te sigue otorgando lo que crees que avanzas y ganas en tu hipotética lucha? Te lo da el de siempre, porque te pones pesado y porque no le interesa que por TV se vean las calles ardiendo. ¿Crees que has nacido para alimentar este círculo vicioso de esclavitud?

¿ME SUBO YA LOS PANTALONES?

 Pues claro que se puede, lo que pasa es que no te da la gana subirte los pantalones. Ni te lo planteas, porque te pasas la vida con los pantalones bajados, corriendo como los pingüinos, ofreciendo tus partes de forma pública para que todas las tías las vean. No te quieres arriesgar a ponerte en tu sitio y andar firme, porque eso implicaría para ti un esfuerzo mayor,  quizás del que crees hacer, para gustarles a las tías. A ver cuando te enteras, que las mujeres no compran carne que esté al descubierto ni excesivamente disponible. Entérate de una vez por todas, que solamente querrán comprar “el paquete” más inaccesible, caro y mejor envuelto para metérselo en… la despensa “del amor”. ¿Nunca has visto a una mujer comprar? Mira cuarenta mil veces, de lo que se prueba, compra la tercera parte, y cuando llega a su casa o se lo pone una vez, devuelve la mitad, va a la tienda y lo cambia por otra cosa. Pues con los hombres igual ¡entérate! Y no seas un artículo de mercadillo. ¿Es que no sabes decir que no? ¿Crees que por estar a todas vas a tener más opciones?

EL HOMBRE PERFECTO: SI ERES HOMBRE NO LEAS ESTO


Ojalá supiera mirarlo todo desde arriba y separarme de mis limitaciones, crear siempre algo útil a una necesidad, dar siempre respuestas acertadas, saber seleccionar mejor, ganar siempre, ser incansable y nunca agotarme. Ojalá supiera estar siempre a la altura, ser tolerante en todos los casos, tener siempre fuerzas, saber cuidarme bien, ser una máquina en la cama, ser siempre competente, puntual, atractivo, infalible, preciso, exacto, guapo… Vamos, ser la hostia. Ser el hombre perfecto, el protagonista de la película, el héroe indiscutible, el jefe, el boss, el puto amo, señalado y admirado por todos. Todo esto reunido en un solo tío, puede suponer dos cosas: o eres una fantasía de novela moderna sorbe-sesos de ciencia ficción, de las que acaban haciendo una trilogía ¿te suena? o bien eres un robot. Este es el final de lo auténtico. Cuando el ser humano busca la perfección, en el oponente, en su pareja, en su amigo, en su trabajo… ¿Cómo poder eliminar todas las limitaciones con las que nace el ser humano? ¿creando o pretendiendo crear un hombre perfecto?

PRIMATES DEPENDIENTES DEL COLTÁN

 El mundo sería un lugar mejor sí… puestos a idealizar y a rasgos generales, el mundo sería un lugar mejor si dejásemos de ser tóxicos, nocivos y depredadores unos con otros. Esto no es nuevo. Lo sabemos “casi” todos, y digo “casi” porque en el peor de los casos, entre la familia y el colegio, nos dan unas pautas que yo llamaría el mínimo civil obligatorio. Por regla general suficiente, pero que en algunos casos se excede y en otros se queda excesivamente corto. No deja de ser un lavado de cerebro en toda regla, un enchufe a Matrix, o un código de barras grabado en la muñeca. Sí, en efecto lo es; pero o aceptamos en mayor o menor medida este patrón de mínimo civil obligatorio, o estamos todo el día a hostias. ¿Sabes por qué? Es bastante sencillo de ver, aunque las ONGs y la Iglesia Católica, políticos y demás colectivos que se benefician de las masas manipulables jamás lo reconocerán, por suponerles el fin del negocio: somos demasiados y sobramos más de la mitad. Y no, el mundo no nos sustenta a todos, como cantan los salvadores de ballenas que van de verde a las manifestaciones, a la par que viven con sus padres (con agrado y de forma voluntaria) y fuman porros mientras escuchan a Macaco en los cuarenta principales… ¡por supuesto! Gente concienciada con el mundo ¿verdad?