¿QUIERES SER UN ROBOT?

 Con el paso del tiempo el corazón parece endurecerse si no se utiliza. Como cuando llevas mucho tiempo sin correr, y las piernas se atrofian y se acomodan a andar despacio, o a estar sentado… Llega un día en el que necesitas correr, y las piernas no responden como esperas. El caso es que nunca sabrás cual será el día en que necesites correr de verdad. El corazón no deja de ser un músculo, privilegiado dentro del cuerpo, pero no es más que un músculo que corre a la velocidad que se le dicta desde el entorno. Ni si quiera la cabeza tiene un gobierno consciente sobre el corazón, no puedes decir ¡párate! y que tu corazón se detenga. Pese a quien le pese, empezando por el que suscribe, el corazón va por un lado, la cabeza por otro… y rara vez coinciden. Para qué negarlo, no puedes prever muchas cosas que te pillan de improviso y a destiempo, y la cabeza fría no siempre es la respuesta a todas las situaciones. Bueno… miento, quizás si lo sea, pero no te garantiza la felicidad. El control sobre uno mismo te da poder sobre el medio, pero no te da la felicidad. Me gustaría decir que sí, pero sería mentira.

La frialdad es algo que me espanta, no confío en alguien que siempre mantiene el control, que siempre tiene la cabeza fría. No confío en la perfección, ni en la ausencia de arrugas de expresión: eso en particular es algo que me espanta. Alguien que pretende de forma racional y consciente impedir cualquier rasgo de debilidad, de humanidad, de humor o de ánimo no desea ser humano sino un robot programado. ¿Con qué objeto? Incluso hasta a ese tipo de androide le late el corazón quiera o no. Eso quizás es lo único que escape a su control. Todos tenemos un punto débil, y precisamente ese punto débil es lo que nos hace estar vivos. ¿Renunciar a lo que nos hace humanos?

Siento lástima, vergüenza ajena y un extraño desprecio por todo aquel que pretende tenerlo todo controlado. Cada vez que veo un libro de autoayuda, o unas pautas de comportamiento, unas instrucciones de conducta, o cualquier método revolucionario o técnica que alega garantizar el control de tus emociones, de tu cuerpo, de tus reacciones, pienso que es el uno de los muchos principios del fin de la humanidad. Es como querer engañar a la muerte, pensar que se puede controlar lo impredecible en cualquier momento. Control absoluto, fiabilidad, seguridad… ¡Incautos! Somos de carne y hueso, no se nos puede controlar con un manual.

¿TE ENTERAS?

La voluntad puede manipularse, pero mientras sea sangre lo que nos corra por las venas, y esta sangre la bombee un corazón que late sin que esta voluntad pueda afectarle, el instinto siempre estará por encima. Ya sabes querido amigo, en el extremo te aferrarás a ella como si no quedara otro recurso en el mundo, aunque ahora tu cabeza lo niegue, aunque te creas dueño de tu propia voluntad, de tu inteligencia, de tus emociones… aunque lo tengas todo claro sobre el papel y en ese estúpido guión que sigues como garantía previsible día tras día de que vives según una falsa decisión de libertad. ¿Qué libertad y qué voluntad es capaz de existir sin un cuerpo que la sostenga?

Venid opinadores y pensadores del mundo, eruditos de la inteligencia y el control, miedosos de la muerte y de la vida, venid a poner en duda lo indudable, poned en duda lo que os corre por las venas, poned en duda que ocurren cosas en vuestro interior que no podéis controlar. Seguid argumentando a favor y en contra de que podéis elegir el aire que respiráis, que sois libres de vuestra propia carne, y que vuestro corazón late, porque sois tan estúpidos que realmente creéis que lo hace a voluntad. Los que queréis hacer encajar piezas que no encajan, no ganareis la libertad hasta que no aceptéis lo que sois, por dentro y por fuera… pero sobre todo por dentro.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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