EL AMOR ES GRATIS, PERO LAS NECESIDADES NO

 Repasando unas fotos antiguas, en las que aparecían mis padres con una juventud radiante, con la felicidad pintada en la cara y con la sensación al verlas, de que en ese momento todo era perfecto, me costaba asociarlas al momento presente. Y me costaba posicionarme, como ese bebé que mi madre sostenía en brazos al que sonreía y hacía cucamonas para la foto. En esas fotos, ambos eran mucho más jóvenes de lo que yo soy ahora y parecían haber aceptado con agrado la orientación de sus vidas, de ahí en adelante para casarse y tener una familia. De una cosa me doy cuenta, y es que su historia, poco o nada tiene que ver con lo que concibo yo hoy en día como tener una relación libre y voluntaria… y no es por tocar los cojones ni la moral de nadie, ni por reducirlo o simplificarlo todo a un perfil tipo, pero… llego a la conclusión de que no se puede. Sí, has oído bien, lo que pasa es que no lo quieres entender. Si tú también aspiras a tener una relación libre y voluntaria para las dos partes, equitativa, justa, entre iguales independientes… no vas a poder. ¿Por qué? Pues porque no se puede. Si no hay una necesidad o una complementariedad de necesidades e intereses, no hay relación. Punto… te jodes, pero es así.

Lo de joderse va también por mí, y además el primero, porque probablemente si entre mi madre y mi padre, no hubiera habido un conflicto o una leve, o mínima complementariedad de necesidades, hoy no estaría aquí presente, soltándote esta insolente homilía de soltero convencido. ¿Sabes una cosa? El amor es gratis, pero las necesidades humanas no. Me lo repito cada vez que a solas de madrugada me desvelo, y sin poder evitarlo pienso en ella. Porque sí, porque yo también me enamoro, también siento y también deseo… aunque parezca que haya salido de fábrica con esta mala hostia. Queda muy cinematográfico lo de desvelarse, o no poder dormir, pero a mí también me pasa. Por eso mismo no me considero la persona más adecuada para dar consejos. Yo no hago eso, pinto el escenario en 3D y si quieres jugar, entras… pero sabiendo que puedes palmar si lo haces. Lo que pasa es que no quieres palmar ¿verdad? Pues de eso no hay en el mercado, y si lo pone en alguna carátula, es ciencia ficción.

Puta vida, puto amor y puta sangre… de aquí a la muerte está visto que para cuatro momentos auténticos por los que vale la pena vivir, hasta por eso te pasan factura. Me da miedo usar la palabra amor por una mera razón: cuando lo hago, creo que me va a entender todo el mundo, pero después cada uno se hace su película particular. ¿Conclusión? Mejor no la uso, y si lo hago prefiero no dar muchos detalles, más que nada para que no se líe parda a mi alrededor, porque aunque no lo parezca, callo mucho más de lo que debería. Total… si al final cada uno hace y entiende lo que le da la gana, barriendo para su lado, paso de que una sola palabra mía, sea utilizada para justificar la paja mental de un pollafuera sin criterio, al que al final solo le interesa el cómo ligarse a la vecina. Ya puedes echarle toda la guapura y técnica del mundo, que si no admites la posibilidad de perder en una relación, en tu vida vas a tener nada que merezca la pena.

Amor ¿amor de qué?

¿Tú sabes lo que es eso? Pues prefiero que te quedes con tu versión de Disney adornada con matices de madurez a lo Meg Ryan y que te lo metas por donde te quepa ¿qué sabrás? Búscate la vida tío, como hacemos todos los que intentamos llevar una vida auténtica, pagando el precio de la coherencia. Pégate una boda, date el gusto y sácate las fotos. Mientras te digo esto, tengo delante la foto sonriente y feliz de mis padres antes de tenerme, pero el resto de la historia la conozco muy bien. Pero sin palmar, sin morir al menos en parte, o un poco al yo egoísta que se resiste a desaparecer, no hay nada que hacer. No te lo creas si no quieres y búscate una mujer sin mucho criterio y con prisas, que quiera completar su propio plan vital con tu firma y con tu esperma. No es difícil de conseguir. Y si no te sale aquí, pues vete “fuera” como hacen muchos, o paga como hace todo el que se casa, o déjate querer por la primera que se te ponga a tiro y te pesque, pero así jamás tendrás amor. Foto sí, amor… ya te digo yo que no.

Patalea y ponte como te dé la gana, lloriquea y más si ya has firmado. Es lo que hay. Te darás cuenta que no es la foto lo que querías, en cuando se te cruce alguien que te despierte de verdad, y realmente compruebes que no puedas estar con ella por todo el circo que ya te has montado. Esto no es una película y los finales difíciles, no suelen ser como el final de El Graduado. Ya me gustaría hablarte de amor, y que lo entendieras sin chispas ni purpurina, o sin un fondo de colores pastel. Al final, el amor, es lo que tú quieras dar, y lo que te quieran dar a ti. No echaría más definiciones que ésta. Y que ambas partes acepten la situación de la otra persona. Que la acepten, que la asuman y que así puedan estar juntos. De la forma que sea, pero juntos, aceptados y asumidos. Que lo que te de la otra persona, lo tomes como bueno, sin especulaciones, intereses o ganancia ¡Así sí! ¿Sigues teniendo prisa? Corre, corre… no sea que se te pase el arroz, la juventud o la guapura, o las tres cosas juntas.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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