CUANDO RUGE LA MARABUNTA: LA CUENTA ATRÁS DE LA CIVILIZACIÓN

 Houston, tenemos un problema: Lo que empezó siendo un aprieto serio y real a bordo del Apollo XIII, pasó a convertirse en una frase hecha, cinematográfica y recurrente ante una situación de dificultad. En Cuando ruge la marabunta, una masa ingente de hormigas caníbales, arrasa los dominios de un terrateniente encarnado por Charlton Heston. Este cacique colonial, no tenía la opción de llamar a Houston para pedir ayuda. Tenía que tomar una opción: huir y dar por perdidos sus dominios arrancados a la selva, o quedarse y luchar, sin tener garantía alguna de poder aguantar la embestida de una masa depredadora, con el derecho natural de ocupar y alimentarse del mismo espacio. Su finca, su palacio, sus plantaciones  de café y cacao, su enclave de colonialismo, de civilización intruso… tiene una fecha de caducidad inminente. Y es que, no se puede llevar la contraria a la jungla, y si lo haces, has de pagar un precio. Creo que este es un buen dibujo para occidente: una burbuja de  civilización y bienestar, levantada en medio de la selva. Solo hay un problema: la marabunta no discrimina, cumple su función y arrasa devorándolo todo según le dicta su instinto. Si las miras una a una, solo son hormigas… así lo ven muchos, como hormigas. Un ser pequeño, sin alma, un espíritu diminuto y atareado. En cambio, cuando se forma la masa, parece actuar como una sola unidad, gigantesca y enorme, instintiva, depredadora e imparable. 

Te puede gustar más o menos esta idea, pero aun así dará igual… estás tan sometido como yo a su peso vital, independientemente de que la veas correcta o no. Los griegos, padres de la civilización en la que hoy tú y yo, estamos echando a perder nuestros más poderosos instintos, sostenían un modelo de derecho, política y convivencia, que para bien o para mal, en su momento era compatible con el medio en el que vivían. Había guerras, invasiones, conquistas, periodos de paz, de tregua y de asociación… no era un modelo estable debido a la naturaleza instintiva del ser humano, que sigue siendo un animal le pese a quien le pese, y le joda a quien le joda, pero era un modelo sostenible. La única razón, por la que este modelo que empezaba a dibujar una persona individual con derechos individuales, era funcional, se debía única y exclusivamente a que todavía era compatible con el medio geográfico y demográfico sobre el que se desarrollaba. Se trataba de un modelo ecológico, pensado por aquellos que dentro de su bienestar, desarrollaban ideas y esquemas de convivencia ciudadana a los que prácticamente no les faltaba ningún instinto por satisfacer.

Conclusión: los modelos orientales, basados en la colectividad, en la masa, en la renuncia al yo, en el bien común, se acabarán por imponer… Y no por justicia histórica, como le gustaría a más de un payaso sin fundamento de los que levantan el puño porque queda romántico, si no por pura necesidad vital humana: por pura supervivencia de la especie. El que levanta el puño, porque lo dice “el jefe” no piensa en el bien común. Ese sigue pensando en salvar el culo resguardado por una masa de protección idealista, que le hace pensar que a él, también le tocará su parte dentro de un todo. El problema es que este actor, payaso y farsante, jamás renunciará a su parte, en pro de que haya 1, 2, 3, 4 o más personas, a las que se puedan compensar con la parte que él cree que le corresponde. En occidente, es imposible que esto pase, y si pasa es locura, irracionalidad, estupidez y absurdo, porque nadie en su sano juicio, concibe quedarse sin su parte en pro de la supervivencia de la mayoría colectiva.

Los números son fríos, carentes de emociones, justicia, empatía  o cualquier tipo de entendimiento… pero nunca engañan, porque son la variable independiente, de la función a la que llamamos, si no mundo, sociedad. Los números, son el dato que la parte organizadora ha de conocer y controlar, y que a la contra, la parte controlada y sometida, no quiere ni oír hablar ¿por qué? Porque el número dicta su destino, dentro de una masa… Y como le pasa a Neo dentro de Matrix, la parte controlada y sometida, no está dispuesta a aceptar que su destino, opciones, libertad y periodo vital, está o ha de estar definida por una función sobre la cual no se tiene control alguno. Todos queremos ser libres, todos queremos ser felices, todos queremos nuestros derechos y plenitud intactos… pero ninguno queremos renunciar a nuestro bienestar, a nuestro yo. ¿Sabes algo? Es una idea muy simple, cualquier evolución, crecimiento, mejora de un ser, de una masa, de una persona, animal o cosa, pasa  o ha de pasar para cambiar, por un periodo de crisis:

TODO FRUTO HA DE PASAR POR LA

 MUERTE DEL YO

Y eso es precisamente, lo que no queremos nadie: ni morir, ni renunciar… aunque sepamos que esa renuncia, esa desaparición del yo, esa muerte a escala individual, suponga una mejora, o una garantía de supervivencia para el resto de la especie o de la masa… todos queremos estar presentes, sentados frente al televisor para presenciar ese momento. Seguimos queriendo ser protagonistas presentes de esa gloria, de ese triunfo para sentirnos parte… y decir que se ha podido conseguir. No deja de ser un estigma anclado del héroe griego: la gloria del primogénito. Lo que no queremos ninguno, es ser el hermano pequeño, porque la gloria para los griegos, solamente pertenecía al mayor, mientras que los pequeños, no eran más subordinados a esta causa. Todos queremos ese protagonismo, nadie quiere perder el yo. En una familia, en el sexo, en un trabajo… ¿he dicho en el sexo? ¿acaso existe algún otro elemento más básico y más elemental que defina al ser humano como tal que no sea el instinto sexual? Venga, enumera y a la par que vas recitando el manual de ética de un refrito muy correcto y muy teórico, intenta creer tus propias palabras ¿qué no puedes?

Filosofa lo que quieras, eleva la condición humana hasta el enésimo infinito si quieres: antes los componentes básicos y radicales de tu propia especie, no tienes ninguna posibilidad de recurso, discusión o rebatimiento… y si crees tenerla, es porque muy probablemente, tienes la tripa llena, duermes bajo techo, follas cuando se presta y a grandes rasgos, tus necesidades básicas están cubiertas ¿Ves? Te pasa, exactamente lo mismo, que le pasaba a aquellos filósofos griegos padres de la civilización, que definieron el modelo básico, según el cual hoy tú y yo, compartimos espacio: Bien que mal, pensaban que imponiendo unas reglas básicas, su modelo de sociedad, perduraría por siempre. Pero ellos eran muy poquitos y “podían hacerlo porque cabían”. El problema, es que nosotros somos demasiados y no cabemos. Incluso ellos siendo menos, eran más realistas, y tenían sus sistemas radicales de control de población, sus guerras, sus enfermedades, sus luchas… Nosotros ni si quiera eso, porque en occidente a día de hoy, nadie está dispuesto a morir por un bien común.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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