BUSCANDO CULPABLES: EL TORO QUE MATÓ A MANOLETE

 Islero se llamaba el toro que corneó a Manolete cuando éste entró a matar… Aunque es posible, que esta no fuera la causa real de su muerte. Una vez le operaron, Manolete llegó a despertarse y a estar consciente, y se baraja la teoría de que la sangre que utilizaron en la transfusión pudiera encontrarse en mal estado de conservación, o no fuera de un tipo compatible. Pues vaya mierda ¿no? De todas formas, fuere por la razón que fuere, eso ya da igual: Manolete murió. Punto. Nadie le obligó a salir, él sabía  a lo que se exponía cada vez que salía al ruedo a torear. El único responsable de asumir ese riesgo fue él. Hay cosas que dan rabia, que parecen injustas, inevitables, como de tragedia griega que aplicadas a  la vida de uno, pueden llegar a resultar maldiciones.

Cuando algo le pasa a uno, parece que es más grande, parece que joder, es que me tenía que pasar a mí, puta mierda de vida. Pues joder, joden… pero a menos que cada vida particular, constituya una pieza en un hipotético Matrix, o que esto en vez de vida, sea un show de Truman en 3d y tiempo real, dudo mucho que seamos tan importantes cada uno, como para tener que pensar que estamos sometidos a algún tipo de maldición individual o destino trágicamente trazado. Manolete salió a torear aquel 28 de agosto de 1947 en Linares, como tantas otras veces… Y ese día, le tocó. Cuando uno sale, asume un riesgo.

Como tampoco nos va tan mal, a pesar de lo que parezca, solemos pensar poco o nada en la muerte. Esto, solo pasa en occidente, donde de alguna forma se nos hace creer que en el día a día que vamos a vivir para siempre. No porque nos digan que somos inmortales, sino porque si fuésemos realmente conscientes del poco tiempo del que disponemos en esta vida, nos la plantearíamos de otra forma. No iríamos tanto a lo seguro, y quizás la aprovecharíamos más. ¿Qué pasa? Pues que eso no produce. Te pintan un riesgo de incertidumbre y posible desamparo, que haces que durante toda tu vida quieras y desees cumplir un plan y pagar facturas… 

MANOLETE ¡NO SALGAS!

… pero es que ese riesgo existe, estudies lo que estudies, trabajes donde trabajes, salgas cuando salgas, o conozcas a quien conozcas. Simplemente no depende de ti, ese riesgo es una variable independiente. La cuestión es si eres más o menos consciente de ello, de que tu vida es una más dentro de una masa llamada humanidad. Gestión del miedo, el arma más poderosa del control de la población. El mayor engaño de todos, es creer que si seguimos con el plan, todo va a salir bien. De esta forma, si algo pasa, parece que necesariamente la hayas tenido que cagar, parece que en algún momento te equivocaste, o no controlaste… creyendo que si sigues el plan existe un final feliz, te convierte en culpable y responsable, no de cada paso que das, sino de todo lo que sucede a tu alrededor, para bien o para mal.

Esto se lo debemos a la moral católica o judeocristiana, a Disney y a una educación temerosa por la integridad individual. El problema es que nos hemos creído el final feliz, y esto es precisamente lo que nos impide ser felices y aprovechar el tiempo que tenemos. Armados con una excesiva prudencia, propia de un borrego, creemos que todo está sujeto a un contrato tácito con una sociedad y con un mundo, que marchará estemos presentes o no. eso es lo que más nos cuesta aceptar, que todo seguirá si no estamos aquí para verlo. Si realmente nos hiciéramos conscientes de la trivialidad de nuestra existencia, aprovecharíamos más el tiempo, y el riesgo sería una parte más de nuestra vida diaria.

¿Evitar riesgos? Cómprate un seguro, o dos si necesitas tranquilizar tu conciencia. Haz lo que creas correcto, pero  eso no va a evitar que sigas siendo un mortal de carne y hueso. Quizás tu vida sea la misma que la de muchos, no somos tanto como creemos, pero sí podemos elegir cómo podemos pasar el tiempo que tenemos aquí. Una vez que aceptas ese riesgo a fallar, a la muerte, al error, a la equivocación, al sufrimiento… ganas la libertad. Si el miedo al riesgo es el que domina, jamás moverás un dedo, pero la clave de todo, es que ese riesgo existe y existirá, independientemente de las decisiones que tomes. ¿Todavía sigues buscando un culpable?

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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