CUANDO LA RUBIA TIENE RAZÓN: CRÍTICA AL HOMBRE SIN PERSONALIDAD

Pues sí, cuando la rubia tiene razón, hay que reconocérselo. Y hoy mismo con una sentencia, me ha callado la boca, y además con todo el peso de una dolorosa verdad: –La mayoría de los hombres cuando estáis en pareja, perdéis vuestra personalidad- Esa ha sido la frase, la verdad grabada en mármol, como un templo, que hace palpable el principio del fin de la vida de un hombre en activo, el aguado de su esencia, y una renuncia degenerativa, a lo que se es y a lo que se quiere. Y sí, se lo he reconocido en alto y claro –Tienes toda la razón- ha sido mi respuesta ¿Para qué voy a negarlo? ¿Es esto culpa de las mujeres? No, de ninguna manera. La pérdida de la personalidad del varón en una relación, es una opción de renuncia que toma el propio varón. Y como opción, es culpa de quien la toma, en este caso de aquel gandul que decide desconectar de su cerebro y de sus testículos, entregándolos ambos, envueltos en papel de regalo, a la mujer a la que se ha adosado, cuán tabla de salvación en un naufragio.

 ¿Por qué actúan así? es la pregunta. Si es algo tan sumamente generalizado, es porque debe haber un patrón común, que si no es infalible o general, si se cumple con alta frecuencia. Yo sigo viendo miedo… Creo que si un tío actúa así, es porque o cree realmente que le están salvando la vida, o perdonándosela, o porque no se siente digno y se siente afortunado… y por eso lo da todo, creyendo que es una apuesta segura, porque cree realmente que esa relación con una mujer, es un seguro a todo riesgo, cuyo pago son el cerebro y los testículos. Es la única explicación que le encuentro, a esta actitud por parte de los varones firmantes de contratos matrimoniales, o pactantes en un acuerdo de convivencia común, con o sin papel de por medio al lado de una mujer.

Vale, miedo… pero ¿miedo a qué? A la soledad, sobre todo en la vejez, a que no haya ninguna persona a tu lado que se digne a sacarte a pasear a la calle con el taca-taca cuando lo tengas que usar, o a que te controlen las tomas de las pastillas, o a quedarse más solo que la una, en el lecho de muerte cuando este momento llegue… Digámoslo abiertamente, hay mucho miedito testicular… y por eso firmas muchas veces tu propia ruina. Es curioso comprobar, que a muchos varones les da más miedo la soledad, que la ruina económica, aunque la soledad, es muchas veces consecuencia  de la ruina económica, ganada a pulso, por haber firmado lo que no se tenía que firmar, y entrando a torear en la plaza sin saber dónde uno se está metiendo.

MANOLETE… SI NO SABES TOREAR
¿PARA QUÉ TE METES? 
Una renuncia, un pliego de descargo de responsabilidades, toma de decisiones, acompañada de una falta de voluntad, iniciativa y resolución… que lo único que hace, es convertir al varón que toma esa opción de renuncia, en un mero instrumento de bienestar dentro de una pareja hombre-mujer, una familia, un matrimonio estándar, o una convivencia compartida con tu novia. Vamos… la renuncia a todo aquello, por lo que precisamente te valora esta sociedad, y tu pareja. Dime tú entonces, si renuncias a todo ello ¿para qué va a querer una mujer estar contigo? Eres tú mismo haciendo esto, el que pasa a convertirse en un bulto, una cuenta corriente, una nómina, una tarjeta de crédito, o un depósito financiero en el largo plazo. Porque si ella hace todo lo demás, entonces ¿para qué sirves tú?

Te lo pregunto así de claro, porque ese es precisamente el problema. ¿Para qué estás tú entonces? Y después te vas a llorar si quieres, o a ver porno, o a tomarte una cerveza. ¿Te parece ahora gracioso el apodo de calzonazos? A mí no me hace ni puta gracia, porque aunque de cara a la galería, puede ser más o menos frecuente… en lo que a ti respecta, es una rendición a ti mismo, a lo que quieres, a lo que eres y a lo que deseas. Si hubiese que hacer un censo, de todos los varones que deciden tomar sus propias opciones… entonces creo que sí se presentaría alguno más de los que parecen ir andando por la calle, pero me jugaría algo, a que no estarían casados o emparejados. Así que ponte un precio, un código de barras y a ver si te compra alguna de oferta y te hace de salvavidas… que parece que lo estás deseando.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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