ESTO DA MIEDO: NO DEBERÍAS SABERLO, NI LEERLO, NI COMENTARLO

 ¿Cuántas veces a lo largo de tu vida te has callado por prudencia? ¿o sabías la verdad sobre algo y has tenido que guardar silencio porque sabes que si abres la boca se iba  a liar muy parda? ¿Cuántas veces te has tenido que morder la lengua con tus padres, con tu jefe, con un compañero de trabajo, con tu mujer, con tu novia…? ¿Cuántas? No creo ni que te acuerdes, pero igual tu histórico de silencios, con todo lo que te has guardado, daba para una trilogía de CDs de grandes éxitos con tu cara en la portada. Yo, a mi trilogía particular la llamaría: Verdades absolutas de andar por casa…volúmenes I, II y III, con pre-cuela  en plan “los orígenes” y una parte IV hecha por otro director solo para los fans. Sí, lo sé… se me va la pinza, pero es que se me va a ir aún más. Ahí va una frasecita apocalíptica marca de la casa: Limpiar y sacar la basura, es una gran mentira universal. ¿Cómo? ¿Qué? ¿Qué tiene esto que ver con callarse lo que uno piensa? Pues tiene que ver que para empezar, limpiar es inútil. Limpiar es una actividad vana, cotidiana  y habitual, que nos hace creer la mera ilusión de que en efecto la mierda desaparece.

No es que sea partidario del síndrome de Diógenes, pero cuando uno ve su casa limpia, un domingo a mediodía, después de haber limpiado por la mañana… y contempla con satisfacción lo bonito y reluciente que le ha quedado el suite, mientras se toma un café viendo la Fórmula 1, lo único que ha hecho ha sido cambiar la mierda de sitio. No la ves, porque la has movido, barrido, fregado y metido en una bolsa de basura, o tirado por el WC. Pero esa mierda, empaquetada o vía tuberías de saneamiento, irá a otra parte: a un vertedero, al mar, a una planta de compostaje, a reciclar, o a una incineradora. Dentro de una semana, cuando vuelvas a hacer el paripé de la limpieza, se repetirá el ciclo… y ese montón de mierda, que no ves, porque está en otra parte lejos de tu vista y conocimiento, se irá haciendo un poco más grande. Cada vez, este montón de basura, irá aumentando de tamaño. Nunca lo habías pensado así ¿verdad?

Tengo miedo, mucho miedo… recuerdo, la escena final de Akira, es la que Tetsuo, se convierte en una gigantesca masa deforme que todo lo desborda, todo lo inunda y todo lo destruye, mientras le pide a su amigo Kaneda que lo salve, que lo ayude acabando con él, al verse completamente fuera de control. Tengo miedo, por todo aquel montón de mierda, miseria y restos de aquello que llamamos civilización, tome conciencia propia y se vuelva contra sus productores… o sea nosotros. En algún lugar del universo, todo lo que no vemos, o no queremos ver, oír, reconocer o mirar a los ojos, debe estar amontonándose. Todos esos silencios, todas esas verdades, que por orgullo, ego y pseudo-evolución, nos obligamos a callar y a no reconocer día a día sobre el papel, se deben estar acumulando en alguna parte. Verdades que nacen de nuestra verdadera esencia, del origen y la raíz del ser humano, y que hemos decidido encerrar bajo llave, silenciar y acallar porque nos hacen humanos y seres reales.

LO QUE CORRE POR TUS VENAS... 

¡ES SANGRE!

… o acaso ¿lo has olvidado? Ojalá, este texto fuera solamente un alarde contra lo políticamente correcto. Eso solo sería la punta del iceberg. A mí lo que me preocupa, es todo lo que hay debajo, de los porqués de silenciar la sangre, lo humano y lo animal que nos corre por las venas, alegando una evolución social que nos está llevando al más absoluto exterminio. Y lo peor de todo, es que es un exterminio lento, programado y controlado. Tengo miedo, por todos esos silencios y por todas esas verdades que no se pueden decir en voz alta, pero que son reales, existen en hechos, y que pretenden ser borradas, eliminando cualquier huella de humanidad, debilidad, realidad e instinto. Tengo miedo de que se agrupen en un solo ser, o en un agujero negro que tarde o temprano nos acabe devorando a todos. Y que nos obligue entonces a mirarle a los ojos y reconocerlo, como lo que nosotros mismos hemos despreciado de nuestra propia especie humana.

Por todo aquello que hemos callado y silenciado, a cambio de tener más derechos, luz, agua corriente e Internet en casa. Porque somos nosotros y nuestras ideologías de control de la población y de masas, quienes con lo políticamente correcto, estamos poniéndole cadenas a un animal, que al estar enjaulado, poco a poco se va convirtiendo en una bestia tenebrosa y feroz, deseosa de reproducir su verdadero instinto tanto tiempo silenciado, en pro de ir vestidos por la calle y sacar dinero de los cajeros automáticos, pagar hipotecas y andar sobre pavimento, negándonos la idea de que no somos más que animales que hablan. No podemos matar aquello que somos y aquello sobre lo que hemos construido. Quizás podamos quitárnoslo de la vista por un tiempo, enjaularlo y meterlo en un calabozo bien profundo, alejado de la vista de todos pero ¿por cuánto tiempo? Esa es la pregunta. Tarde o temprano, la bestia acaba saliendo.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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