¡NIÑO! DEJA YA DE JODER CON LA PELOTA: 6 AÑOS DE P&R

 Eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca… Cuántas veces habré oído yo eso. Si hubiese hecho caso a esas órdenes, P&R no existiría tal y como es hoy. Empiezo parafraseando a Serrat, y que por favor me perdone Joan Manuel esta cesión forzada si lee esto, porque creo que a él en todas partes, le siguen cambiando y censurando el –joder- por el –jugar- en los títulos, pero bueno… lo de joder lo entendemos todos, porque siempre viene al pelo. ¿Nunca has estado cenando en un restaurante y cuando más tranquilo estás se acerca una manada de cachorros humanos, pegando voces, saltando, molestando, gritando y  a fin de cuentas… dando por el saco? Seguro que sí. Es lo que hacen los niños, molestan mientras crecen. No le pidas raciocinio a un niño, solamente cruza los dedos para que no se te tuerza mientras lo crías. El niño acaba de cumplir 6 años, es varón y ya da la lata lo suficiente, como para molestar a los mayores en la mesa. Insisto, el niño es varón pese a quien le pese y de momento lo seguirá siendo. Eso no ha cambiado: ya le pega patadas a un balón, se sabe alguna artimañana, acaba de empezar primaria y como buen mandril todavía por formar, hace más ruido que beneficio. De momento prefiere ser el jefecillo del grupo en el patio del colegio, aunque de vez en cuando se lleve dos hostias de los niños mayores del siguiente curso. No se madura de golpe y esto tiene pinta de tirar para largo. Cuando se tiene un hijo, hay que criarlo y seguir con ello hasta el final. Nunca dejes las cosas a medio hacer.

Pues sí, a pesar de todo seguimos aquí, creo que en esto podría resumir toda mi retahíla posterior. Seis años se dicen pronto, pero en un lustro + 1 han pasado muchas cosas que han hecho cambiar o evolucionar la orientación y el rumbo de esta Santa Casa apodada P&R. Lo que me preocupa hoy, no es lo mismo que me preocupaba cuando un 9 de mayo del año 2007 decidí subir el primer artículo, solamente por comprobar “a ver qué pasaba” y si alguien a parte de mi, se dignaría, acompañado  de un deseo muy fuerte de re-afirmación y afán de protagonismo (para qué negarlo). Quería tener algo que fuera mío, que sirviera para algo y quería saber si sería capaz de sostenerlo y hacer que creciera. A día de hoy, para bien o para mal, no concibo mi día a día sin este espacio. Por cierto ¿Sabes qué es lo bueno?

Ya no me siento en la obligación de decirte lo que tienes que hacer desde hace bastante tiempo. Llegué a esa conclusión después de terminar Diario de un Single. Ahí dije –Se acabó, voy a comunicar solamente lo que me nazca, me dé la gana, vea necesario o me pida el cuerpo- Después de  comprobar una y otra vez que siempre es lo mismo, y que lo único que te pica es la entrepierna, ya no le voy a dar vueltas a lo mismo, una y otra vez para tratar de convencerte de que lo hagas mejor con las tías. Es tu vida, tu voluntad, tu pene y tu conciencia… Tú verás lo que haces con el conjunto. Si crees que necesitas más píldoras de las que hay actualmente en el mercado, vete a comprar viagra, porque aunque te parezca increíble, no sabemos más de mujeres que nuestros padres, o abuelos por mucho que te quieran vender por ahí, que te están desvelando misterios. Hay más cosas en la vida aparte de tu entrepierna ¡entérate! Después de este particular…

¡HALA! ¡A tomar por culo!


Gané una libertad que hacía tiempo tenía perdida. Como quitarse un peso de encima. Ya no me tenía que ajustar a las demandas ni a un calendario de publicaciones, ni de temas, ni de preguntas-respuesta vía e-mail, ni mirar cuatrocientas veces al día el correo, por si a alguno de vosotros, o tú mismo se os había torcido algún jaque que os hubiese hecho vuestra ex, vuestra novia, mujer, o cualquier tipa a la que te quisieras ligar sin demasiado éxito. Mira, a todos nos pasa más o menos lo mismo, nos sentimos así… ¡y de eso no se muere nadie! ¿OK? Es universal. Grábatelo y no le des ni tantas vueltas, ni tanta importancia. Cuánta más le des… peor. Lo más sabio que te puedo recomendar (una vez más) es que te centres en ti. Me doy cuenta que ha pasado el tiempo, y que todavía hay gente que me llama Arcángel. No me importa, ese nombre lo cogí por algo por lo que me sentía y me siento identificado todavía en el momento presente, pero hace años que no uso ese pseudónimo. Lo hecho, hecho está y ahí queda para quien quiera servirse de ello y disfrutarlo.

Lo bueno de ser: un mero vividor, esclavo unas veces, libertador otras, guerrero con verdades propias, un frustrado a medias, desengañado de algunas cosas, ilusionado por otras y ciudadano corriente allá donde los haya, que además trabaja por cuenta ajena y que paga un alquiler por vivir como todo hijo de vecino es… es… es… que no eres quien para decirle a nadie lo que tiene que hacer con su vida. Y a la vez, todo este conjunto de facetas, llamada vida mundana, te pone en un lugar similar al de la gente que recurre a ti, o a tus palabras (mejor dicho) de forma que tampoco a ti se te puede ir mucho la mano con fantasías, porque no dejas de ser un don nadie. Siempre me encuentro con gente que me aporta y que me aguanta, al menos en apariencia… para eso jamás negaré que he tenido mucha suerte en la vida. Y si he aprendido algo, es que siempre hay alguien que sabe más que tú. He dicho.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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