MEJOR SOLA, QUE MAL ACOMPAÑADA

 
 –¡Ay mi niña! Pero ¿qué te han hecho?- es lo primero que me sale preguntar cuando le escucho decir esto a una mujer. No hay amor, ni deseo de amor en estas palabras. Más bien desengaño, por eso lo dice, por eso se cree realmente lo que dice… porque le han hecho algo, o porque no se lo han hecho, o porque no han dado la talla con ella, o porque se han pasado, o porque se ha sentido utilizada, o porque solamente ha dado con hombres inmaduros y faltos de compromiso… O quizás porque la hayan hecho daño, o porque se ha dado cuenta, que no se ha casado con el príncipe azul que le habían contado de pequeña. Estoy convencido, que todo esto, ella lo puede creer de verdad, y que se vea en el medio de un universo particular, en el que todo se lo han hecho o se lo han dejado de hacer a ella. ¿Por qué está mejor sola que mal acompañada? Porque ella cree que nadie está a su altura y que no la merecen, porque ella lo vale de L’Oréal. Desde luego, no seré yo quien ponga en entredicho las razones que tiene una mujer para soltar esa sentencia, ni el valor ni la exclusividad de esa mujer, ni el del algo más de la mitad de la población mundial, que es de género femenino. Pero como diría un buen amigo mío, esto es mentira.

¿Por qué es mentira? Para empezar, una mujer nunca está sola. A menos que esté incomunicada del resto del mundo, por alguna razón macabra, médica o barrera física irremediable, o le pase algo realmente grave, una mujer es sinónimo de comunicación, de compañía, de vitalidad y de don ¿pensabas acaso lo contrario? A las mujeres se las disfruta, no se las entiende. Esta cita célebre es mentira, porque mejor sola que mal acompañada, va en contra de la propia naturaleza femenina. En realidad, esto, podríamos decirlo cualquiera, porque va en contra de la propia naturaleza humana. No es natural, es producto del desengaño y de un marketing social, que le dice a la mujer a diario que ella sola puede y que no necesita a nadie. ¿A nadie? Bueno, en realidad, lo que le dicta este marketing constante, es que este nadie, o este alguien mejor dicho, a quien no se necesita, es un hombre. Ella cree que en este caso, lo antinatural es la mejor opción para ella ¿por qué ocurre esto?

Hace tiempo, tuve la oportunidad de conocer a una mujer que tenía un perro con nombre de persona. Por decir, te diré que el perro era macho, que lo trataba como si fuera un hijo de carne y sangre y que por tener en consideración, el perro tenía o tiene, hasta perfil en facebook con nombre y apellidos… sí, apellidos también y no bromeo. Mujer soltera rozando los cuarenta, con algún que otro desengaño amoroso traumático y de renombre a cuestas, que vive sola con su perro y que pica de aquí y de allá, con algún que otro varón que se preste… y con guiños a una ambigüedad sexual mujer-mujer a conveniencia. ¿Madre soltera en camino? Probablemente, aunque de momento con el perro se basta, por la forma en que lo trata. Lo más curioso, es que pensaba que esto era algo excepcional, o al menos curioso. Pasado un tiempo y abriendo los ojos un poco más, me he dado cuenta que este perfil de mujer se repite y lo veo, cada vez con más frecuencia.

De todas formas, cada vez hay menos madres y más tías, porque ser madre ya no es obligatorio. Ya se obligan ellas solas sin que nadie se lo diga, haya o no haya un hombre al lado. Pero ¿por qué no hay un hombre al lado? ¿qué le han hecho? Quizás, el hombre se siga comportando como hombre, y es lo que ella no termina de aceptar, por eso se siente desengañada y prefiere estar sola a estar mal acompañada. Añade a esto, o a cualquier desengaño amoroso, o decepción en pareja, un marketing constante que te dice, a diario que tú sola puedes y que no necesitas a un hombre al lado. Lo mezclas bien, te vas de compras con tus amigas para el subidón, te enrollas con el del gimnasio, echas un polvo con uno de tus candidatos y… piensas –Claro que no necesito a nadie, estoy mejor sola- Mientras le dure, que aproveche, porque parece que esta situación de eterna juventud, es eso, eterna… pero no lo es. Mientras ella la disfruta, dime ¿a qué mujer le va  a interesar cerrar el trato con un varón? No lo hará, hasta que le entren las prisas, y sus acciones en el mercado comiencen a bajar, siendo la llamada de la selva, la constante diaria, con o sin un hombre al lado, pero…

EL SEMEN… ¡ESE GRAN 

DESCONOCIDO!
 Existen mujeres que se engañan a sí mismas, creyendo que los bancos de semen, son fábricas de esperma de producción ilimitada. Lo creen solamente, porque no le ven la cara al tipo que se ha masturbado llenando el bote, ni se han acostado con él. Me recuerda mucho, a algunos niños pequeños, que creen que la leche y los huevos (vaya qué casualidad y qué analogía tan curiosa con la denominación del producto masculino) salen directamente del frigorífico o del supermercado, y no lo asocian al animal que los produce. Es el mismo tipo de ignorancia, justificada para un niño, porque no se lo ha enseñado nadie, pero injustificada para la mujer, que sabe que el bote de semen hay que llenarlo antes, pero prefiere olvidarlo, por aquello de no necesitar un hombre de cara a la galería. Quizás un niño de tres años, nunca haya visto presencialmente una vaca, pero una mujer de más de treinta que va a un banco de esperma, sí que ha visto a más de un hombre, más de dos, más de tres… así hasta el infinito. No querida, claro que no necesitas un hombre. –¡Hazlo tú sola!- y…

¡pon un huevo como las

 gallinas!
Podríamos definir los bancos de esperma, como el frigorífico o supermercado para la mujer del Siglo XXI, o mejor aún, como la materialización del mejor sola, que mal acompañada en un producto de mercado, al que no le falta demanda. Una justificación, hecha solamente para seguir creando productos de disociación entre hombre y mujer, que se comercializan, y hacen que la mujer siga creyendo, que puede ser joven eternamente para que siga comprando, comportándose y consumiendo, como si tuviera unos eternos veintitantos, hasta que la propia realidad, le hace pararse en seco y tomar una decisión. Pero como no todo es procrear, podemos decir que en efecto, no necesitan un hombre, pero sí en cambio, necesitan a alguien que les brinde soporte emocional, compañía y que las insemine. No necesitan un hombre, pero necesitan tres sucedáneos para suplir uno. Debe ser por ello, que hay tanta madre soltera, con perfil en páginas de contactos y con un perro con nombre de varón ¿casualidad?

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Yaestás tardando…
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