EN PELOTAS DEBE SER TODO MÁS FÁCIL

 Pues sí, miedito del corriente y ordinario. Es lo que tiene cuando uno está acostumbrado a moverse entre las sombras, penumbras y rincones de lo afectivo. Acostumbrado a que a uno le llegue de todo al oído, vista, buzón de correo y mensajes… de todo menos “bonito”. Uno acaba cogiendo visión de pregunta-respuesta, y de igual forma, que en una tanda de penaltis, propia de una final de Champions, uno se acostumbra a reaccionar bajo los palos a que “no le metan gol”. Joder, recuerdo cuando era un post-adolescente universitario, que ni sabía tanto, ni pensaba de esta forma… y que además la vida parecía un poco más fácil. Sobre todo, porque las preocupaciones más graves de aquella época, solamente eran aprobar exámenes y algún que otro berrinches de faldas. Siendo estricto, los exámenes de antes, ahora han sido ocupados por el trabajo y sus preocupaciones asociadas. Y los berrinches de faldas, se ha  complicado enormemente, porque ya cada una tiene vida propia y un histórico bastante más problemático que los de una joven universitaria con ganas de cachondeo. Ahora son más variables a tener en cuenta dentro de cada situación, aunque básicamente, las preocupaciones en lo esencial lleven la misma matrícula.

A pesar de todo, creo que ninguno nos cambiaríamos por ese adolescente, que no sabía nunca qué era lo que sería de él en el futuro. Y si se cambiara, en todo caso sabiendo lo que sabemos ahora, pero  con la edad del puto niñato. Pero como la máquina del tiempo no existe y esto no es posible, o termino de aceptar que las cosas nunca van a ser como antes, o me voy a una isla desierta donde no exista conexión Wi-Fi, ni aeropuerto, ni sucursales bancarias, ni metro, ni autoridad… acompañado por alguna voluntaria, que comparta mi particular versión de El Lago Azul, para empezar desde cero en todo. Lo que hay aquí ya me lo sé, y aunque de vez en cuando obtenga satisfacciones, estas se suelen dar por sucedáneos que calman por un momento, pero que como toda toxina crean adicción. En pelotas debe ser todo mucho más fácil, al menos en la película parecía serlo.

Lo dicho, a mí si me preguntan, me iría a una isla desierta a empezar desde cero. Puestos a pedir imposibles, prefiero la isla antes que me toque la lotería. Aquí está todo mucho más viciado aunque se quiera hacer bien, es la propia cárcel del bienestar la que lo impide. La lotería te la dejo a ti si la quieres, y todo el dinero del mundo, palacios, mujeres en pelotas (yo con una tengo de sobra y seguro que ya me da suficiente curro) en la lista de deseos imposibles por cumplir, que yo de eso también tengo. No estaría mal ese empezar de cero, en plan Adán y Eva, pero sin mala hostia occidental ni de marketing publicitario o demás estafas de guerra de sexos… Desnudos y sin prejuicios. Y lo demás, bien se puede ir todo a la mierda, mientras haya para comer, beber y dormir en una cueva o en una choza construida a mano por un servidor, que para eso se es hombre, le pese a quien le pese.

¡UNA DE IBÉRICO!

¡Marchando! Como no podía ser de otra manera. La edad no me la podré quitar en la vida, pero la mala hostia y los prejuicios sí. La cuestión debe ser quedarme en pelotas y desprenderme de toda la mierda que me sobra que es mucha. Por lo visto, esto tampoco es garantía de que el invento de empezar de nuevo y desde cero, vaya a salir bien… pero al menos es otro nuevo comienzo. ¿Se podrá hacer? ¿Quedará en algún lugar del mundo no civilizado (por supuesto) que quede sin tocar absolutamente virgen donde no haya llegado la Cocacola? Pintado así, suena bastante complicado de conseguir, porque si esto fuera así, ya seguro que habría un millonario desconocido especulador de mercados que ya la habría comprado para pasearse en pelotas con su querida, mientras su mujer se lía con el masajista, el profesor de esquí, el de equitación, el jardinero, el psiquiatra, el camarero de la piscina, su secretario, etc. Por cierto, parecía que iba a hablar de amor, pero ya has visto que no. Solamente de quedarme en pelotas y empezar de cero. ¿Decepcionado? Ponte El Lago Azul y llora un poquito.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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