ASÍ QUE… LA PRIMAVERA LA SANGRE ALTERA

 Jamás podré ser un héroe legendario y empiezo a asumirlo. De pronto me he sentido libre, aunque solo sea por un momento de mi armadura algo oxidada. Voy a cambiarla por una cota de malla, que es más ligera, deja respirar y también protege. Voy a dejar la espada dentro de la vaina, que ahora no pinta nada. Es lo que tienen los delirios de grandeza, en contraste con la supuesta madurez. Lo cierto es que siendo un treintañero (y tantos) uno se puede sentir por dentro como un chaval de quince años. Alguna feminista con un vibrador enorme guardado en el cajón, pensará que me refiero a la inmadurez absoluta que nos suelen imputar las féminas cuando a ellas no les salen las cuentas, o directamente haciendo uso de la responsabilidad cero, cuando echan balones fuera para que “no se note”. De todas formas ¿un héroe un flojeras como yo? Ríete si quieres, que ya lo hago yo antes de mis propios delirios de grandeza, defecto propio del afán de protagonismo,  de un ego al que (para qué negarlo) le encanta tener su momento de gloria. No se me ha olvidado que quiero ganar mi guerra particular, pero me la tengo que jugar de vez en cuando… No sea que me vaya a volver un catedrático emérito jubilado, al que le guste contar batallas.

Pues no reina… No me refiero a la inmadurez, que ya te gustaría a ti, tener espaldas para asumir mis culpas y las tuyas, como suele pasar. Por cierto, jamás utilizaría el término “reina” en plan sarcástico, con una mujer que no fuera feminista o practicara la misandria. Así que si eres una mujer normal gobernada por su propio sentido común y lees esto, no te sientas aludida por mi particular humor cabrón. Con lo de los quince años, me estaba refiriendo a algo mucho más limpio ¿te sorprende? Estoy librando una batalla a muerte contra mi mala hostia habitual. Creo que es sano y me siento con fuerzas para hacerlo. Mañana no sé como estaré, pero hoy tengo fuerzas para pegarle una patada en el culo a las ganas de pelea. Recuerda, no somos máquinas, somos animalitos.

Si un mostrenco como yo, rozando lo gañán, neandertal, cavernícola, ibérico, gastado y con un notable parecido emocional al malo de la película, puede ser feliz, aunque solamente sea un minuto, durante una paja mental y sacar algo bueno de ahí, que ofrecer a alguien para compartirlo… Tú, que seguro que eres mejor persona, puedes hacerlo también. Te sentirás mejor, sobre todo si no esperas nada a cambio. Ahora no te estoy hablando de comercio, te estoy hablando del “porque sí”. También te puede salir de tus santos cojones algo bueno, digo yo… Además te aseguro que apartarse por un momento de tu constante obsesión por “lo de siempre”, seguro que es saludable. Sobre todo si no vives para otra cosa que no sea hacer guardia, con los pantalones bajados, diciendo que…

¡SÍ A TODO!


Pero basta…Volviendo a mis quince años afectivos, reencarnados en el cuerpo de este pre-pureta que ahora disfruta de algo tan sencillo como la primavera, me gustaría poder decir que mi ánimo va a ser siempre el mismo. Ojalá fuera así. Tengo ganas de muchas cosas, y además todas buenas. No tengo ganas de pelea, ni de confrontación. Simplemente me apetece disfrutar de lo que llevo dentro, y que es mucho. No sé si esto encajaría bien en el escenario por el que me muevo ahora, pero pienso que si estoy toda mi puta vida tratando de “no molestar”, al final no voy a mover un dedo. De todas formas algo molesto, quiera o no. Aún así, no solo quiero mover un dedo, quiero moverlo todo… Y por un tiempo, al menos por un tiempo indefinido, mandar a la mierda muchas cosas que sé que pasan y que son ciertas, pero que me sirven de poco.

Por eso me reinvento, aquí y ahora. No me lo ha dicho nadie, no me va a hacer vender más… quizás todo lo contrario, pero es lo que me sale de mis santos cojones. Punto (y seguido). Debe ser que ella no se equivocaba cuando me dijo una vez hace tiempo, que yo estaba involucionando en vez de madurar. Es tarde para el acné y para el primer amor. Es tarde para presentarse a los parciales a examinarse, o para ir a una fiesta en la universidad que hace tiempo terminé. Es tarde para vestir pantalón corto y para cambiar el café por cacao para desayunar. Es tarde, hasta para ser un puto pagafantas. Todo eso debo aceptarlo. Lo acepto y quedo conforme, pero ojalá siga involucionando hasta que me muera, y aunque no sea siempre… de vez en cuando me den ataques de primavera, en los que me vuelva a sentir como un adolescente.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
Publicar un comentario en la entrada