LA GUERRA TE HA SIDO DECLARADA

 Tú estás tan tranquilo, viviendo tu vida, trabajando, haciendo tus cosas… Un buen día llaman a tu puerta y te dicen algo que te trastoca. Vienen a reclutarte. Imagínatelo de esta forma, quiero que lo veas así, tal cual. Viene una comisión de reclutamiento, formada por un tío con gafas con una carpeta, un sargento y dos policías militares. Te dicen que sí o sí, les tienes que acompañar para ser alistado, pasar una instrucción y entrar en combate vete tú a saber dónde. A ti, como a mí, como a cualquier tío currito de a pie, se nos pondría cara de gilipollas  Yo y… ¿por qué yo?- Quizás fuese tu pregunta y la mía. No tienes opción, o vas o vas. Y si te niegas, te vas también, pero te vas detenido y a la fuerza. Y después de pasar dos meses en un calabozo militar, te vuelven a convocar… pero esta vez, vas “convocado de casa” y tu nombre ya está en el listado de reclutamiento, te están esperando para la instrucción y si te vuelves a negar, vas directo a trabajos forzados. ¿Qué? ¿Cómo se te queda el cuerpo?

Bien te podría resultar una situación más propia de la antigüedad, que de la época actual; pero no quiero que te engañes, aunque el ejemplo sea algo cinematográfico. A día de hoy, cualquier hombre tiene el mismo margen de maniobra que el protagonista de este reclutamiento, para salir al mundo a buscarse la vida. La guerra es un ejemplo muy gráfico y que conecta muy bien con lo que quiero decirte: para desenvolverse en el mundo de hoy, o estás, o estás… el no estar no existe como opción. Igual te parece de forma ilusoria que esto no te va a pasar nunca, o que siempre puede ocurrir algo para que te libres de dar la cara y de entrar en combate. Si piensas esto, eres un incauto. Nadie y digo nadie, va a ir a la guerra por ti. Nadie.

Da igual que seas un valiente, o un cobarde. La cosa no va por ahí… ni mucho menos. No es necesario que busques un conflicto, doy por hecho que eres un hombre normal, que no quiere líos, y que lo único que quieres es ser feliz. Exactamente igual que yo, que mi padre, que tu vecino, tu hermano o el mío… que cualquiera. No buscas pelea con nadie y solamente quieres vivir tu vida de la forma más digna posible, pero… hay ocasiones en la que la guerra te es declarada y no pelear es sinónimo de dejarte matar, de que te roben tus derechos, de que vayan a por lo tuyo de forma invasiva, violenta, desleal e inesperada. No es necesario que seas belicoso o belicista, o como se diga.

Igual crees que este reclutamiento a la fuerza no va contigo, hasta que te toque ¡claro! Y si te toca ¿qué vas a hacer? –Oiga señor, esto no va conmigo… yo no quiero líos- Es lo que puedes pensar, pero fuera están atacando, y quien ataca, no está midiendo si eres bueno o malo, si eres un luchador o no, si eres joven o viejo, o si has hecho algo por lo que merezca la pena tenerte en consideración especial. Simplemente, está atacando y no piensa discriminar cabeza alguna a la hora de invadir. ¿Crees que vas a convencerle con un diálogo convincente y brillante? ¿Vas a tenderle la mano para  proponerle un plan de paz, amor y fraternidad? Se va a reír en tu cara y no va a dudar en quitarte de en medio. Queda claro, que no has elegido luchar, pero acaso… ¿No vas a hacer nada?


ESTA GUERRA NO ES UNA BROMA



Este hipotético enemigo, ni habla tu idioma, ni respeta fronteras, libertades, integridad, derechos, o causas. No se puede razonar con él, porque si se pudiera, no te habría declarado la guerra en tu propia puerta. O luchas o mueres. Esta guerra no desaparecerá porque cambies de canal, o porque digas que no va contigo, o que no te afecta, o que eres un tibio “pacifista comeflores”. Tarde o temprano tocará a tu puerta para robarte lo que es tuyo, lo que has ganado con esfuerzo, lo que cultivas, para lo que trabajas… Tú no atacaste primero, pero eso ya da igual, porque la guerra ha empezado contigo o sin ti, y no tardarás mucho en verla con tus propios ojos. No es una broma, quieras o no quieras, la guerra te ha sido declarada.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Yaestás tardando…
Publicar un comentario en la entrada