JAJAJA!... ¿DE QUÉ?

 A riesgo de no volver a recibir una sola respuesta, para cada una de las homilías y comentarios que suelto, a través de mis queridísimas redes sociales, de las cuales soy usuario, partícipe y cómplice, me dirijo a tu atención a causa del archisobreusado jajaja! No quería escribir esto, pero es que veo que de verdad hace falta decir algo. Lo primero, yo también soy culpable, pero ¿Por qué se dice? ¿por qué parece necesario quitarle fuerza o intención a las palabras, terminando la frase con un jajaja! Hay cosas que o se dicen, o no se dicen, pero decirlas y terminarlas con un jajaja! es quitarles fuerza, intención… abaratarlas a fin de cuentas. Si me conoces en el tú a tú, sabes y recordarás, que una de mis citas célebres es: el lenguaje es maravilloso, porque me gusta mucho jugar con las palabras, los dobles sentidos y a fin de cuentas, decir las cosas sin decirlas. Eso mola, que te entiendan sin ser explícito, o incluso sin hablar. Los que se pasan la vida buscando frases brillantes, para dejar en jaque a la mujer a la que aspiran o persiguen, deberían aplicarse este pequeño cuento, el de decir las cosas sin decirlas. Pero si eres explícito, lo eres y tampoco pasa nada, siempre y cuando mantengas la corrección y la educación.

Cita célebre de mi (bis)abuela Felisa, que me soltaba siendo yo pequeño como un mico, cuando como niño, no guardaba las formas: todo lo dicho y hecho con educación y corrección, siempre tiene cabida. Y yo a una mujer, que en la postguerra sacó a siete hijos adelante ella sola, no le llevaría nunca la contraria. Cuando quieras decir algo, lo dices… que no pasa nada, pero dilo bien para que se te entienda. Ni lo rebajes, ni lo abarates, ni lo disculpes antes de decirlo. Si no estás seguro de tus propias palabras, mejor quédate callado, pero si las sueltas… habla en condiciones.

Suena tocapelotas ¿verdad? Ya sé que puede sonar a rancio, pero creo que por tonterías así, al final el valor de las palabras se queda en nada. Y si hay algo que nos pueda distinguir de las bestias, es el valor de la palabra dada. Ya sabes que me considero un animal, un neandertal del siglo XXI sin complejos en cuanto a mi “animalismo”, pero como animales que hablan, deberíamos darle más valor a aquello que se nos ha dado como don, o mejor dicho, a aquella comunicación de la que podemos hacer uso para hacer cosas buenas. Las palabras que se quedan en el aire no valen nada, es algo que me repito y machaco a diario. Las palabras que acaban materializándose en realidades, son las que valen.

EL VALOR DE LA PALABRA DADA


A eso es a lo que voy, porque el tema del jajaja! solamente es un pretexto más que me sirve para llamar tu atención. Tanto tú como yo, habremos abusado del uso de tan profana interjección, que de pronto y de forma súbita, hacemos presente en un enunciado, que quizás sea realmente lo que queremos decir, y por miedo al rechazo, a que las palabras sean tomadas excesivamente en serio, a que nos comprometan, o a que la persona que está al otro lado, no las termine de aceptar, usamos como amortiguador de nuestra propia intención. ¿Por qué? Termino con otra cita célebre y popular, que bien puede ser resumen de todo lo anterior: del dicho al hecho, hay un trecho.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Yaestás tardando…
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