¿QUIÉN ES EL ENEMIGO?

 Las guerras, las batallas, las armaduras y las espadas, por sí mismas no valen nada si no se empuñan por algo. Las arengas, las poses, los discursos y la instrucción no sirven de nada si no hay alguien detrás. El hombre es guerrero, pero no ha nacido buscando la guerra. Una batalla solamente tiene sentido cuando se trata de defender a tu gente, de salvar a los tuyos, de que nadie muera. Hay gente que se obceca en defender causas que ni si quiera le tocan, o que defenderían hasta la muerte una verdad. Bueno, miento… esto no es así, en el mundo hay más cobardes y borregos que héroes; pero no todos los que parecen héroes lo son en realidad. De cara al mundo, bien podrían parecer causas nobles; pero la única causa noble son las personas. Jerusalén no es la tierra, no son sus muros, es la gente que la habita, y si hay que perder la tierra y los muros que la encierran para salvar al pueblo, que caigan sus muros si así se consigue salvar a la gente. ¿Quién es el enemigo? La avaricia humana, no hay otro enemigo más grande que ese. Defender la patria, la tierra, la identidad, la riqueza y el idioma, no tiene objeto si no se salva a las personas que viven en ella y por ella.

Se puede vivir y morir por muchas razones, pero el verdadero guerrero nunca vive y muere ni por avaricia ni por orgullo. Esto es cosa de reyes, es difícil encontrar un rey bueno que piense antes en salvar a su pueblo, y no se obceque en salvar su tierra y sus muros. La idea de morir por una causa noble es muy romántica, pero esta muerte solamente tiene sentido, si gracias a ella se salvan personas. ¿Cuál es el problema entonces? Aquí ni dios quiere palmar, no hay sacrificio, ni voluntad de entrega. Ni renuncia a los deseos egoístas en pro de que viva la mayoría. Esto no es una guerra, ni si quiera es una batalla, porque no hay lucha. Mientras haya reyes y falsos reyes, que te manden a batallar, sin subirse ellos al caballo y dar la cara, no habrá nada que defender. ¿Te suena de algo? Estoy seguro de que sí.

¿Te crees un guerrero? ¿Sabes por qué luchas? Hay gente que repite himnos, arengas y citas célebres de motivación, que es incapaz de saber de dónde vienen. Las repite y punto ¿Irían ellos a la guerra? No, ellos solamente decorarían sus escudos con esas letras y esos lemas que repiten y enuncian desde lejos. Son cobardes, muy cobardes y temen declarar sus principios para que nadie se dé cuenta de que carecen de ellos. Siempre repiten supuestas causas nobles mientras se ocultan, o se van a la retaguardia: que se partan la cara los de la primera línea, que yo me quito de en medio. Solo sabrás si eres un guerrero auténtico, llegado el momento, y probablemente no te quede más opción. Tendrás que luchar sí o sí, y no te sentirás preparado ante la guerra.

¿QUÉ VAS A HACER?


Nadie está preparado para la guerra. Piensa bien en esto: estoy seguro de que muchas veces has pensado en alcanzar la gloria y el éxito, el vencer tras una pelea. ¿A ojos de quién? Es la pregunta que te hago ahora. Nunca sabrás realmente qué será lo que vendrá. La instrucción, no es más que un entrenamiento, un simulacro, pero la guerra que te toque luchar, tendrá poco que ver con ello. Aun así, cuando la confrontación sea inevitable, siempre escucharás voces que te inviten a la paz y a la rendición. Tendrás que elegir, aunque los generales te manden a luchar, tendrás que elegir. Y si luchas, más vale que sea para defender a los tuyos, salvarlos y protegerlos, porque si esa no es tu causa… probablemente te estés equivocando. Realmente nadie elige sus batallas, solamente puede elegir si actuar o no. Nunca será como lo imaginaste, ni en el momento que lo imaginaste. Solamente sabrás que tendrás que hacerlo.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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