AQUELL@S SUPUEST@S “LIBERTARI@S” QUE TE MANDAN CALLAR

 De pequeño me mandaban callar a menudo. Parece que ese ha sido mi sino desde siempre. En casa perseguía a mis padres con mis argumentos hasta el hartazgo. Mi madre solía emplazar a la llegada de mi padre, la resolución de mis preguntas incómodas. Cuando llegaba mi padre de trabajar, con la cabeza hecha un bombo y cansado, debía resoplar y echarle paciencia. A menudo las explicaciones de mi madre y las de mi padre, para las mismas preguntas, eran distintas y esto era algo que me generaba contradicción, y que además me hacía preguntarles más, porque no me cuadraban las piezas del puzle. Recuerdo a mi abuelo, señalándome con el dedo, mientras le preguntaba a mi padre en tono bronco de queja con acento malagueño ¿Qué hace el niño hablando de política? En un rato en el que estaba sentado con mi padre, en el balcón de casa de mis abuelos durante las vacaciones, atiborrándole a preguntas de las mías, sobre las cosas que escuchaba en las noticias y que como niño, no entendía. En el colegio también me mandaban callar, pero como los profesores no tenían la misma santa paciencia que mis padres, solía acabar castigado fuera de clase, o con una copia para el recreo, o con algún tipo de penitencia pública, propia de la edad.

Cuando uno es niño, muchas veces sin saberlo, mete la pata cuando habla delante de los mayores, haciendo preguntas incómodas ¿por qué son preguntas incómodas? No es que sean incómodas o estén mal formuladas, es que la lógica de los niños es demoledora, y suele dejar a la vista las contradicciones y las hipocresías de los adultos. Por eso a los niños que no gritan, ni molestan, ni joden con la pelota, ni rompen cosas en casa, ni se pelean, suelen imponerles el castigo del silencio. Les mandan callar, porque cuando hablan o preguntan, dejan a la vista muchas hipocresías de los adultos que les jode oír. Son niños, pueden ser buenos, malos, cabrones, inocentes, inquietos hasta rozar lo simiesco… pero son niños. Los niños son así y preguntan lo que no entienden, de forma más o menos insolente, pero siempre quieren saber más.

Después, cuando uno crece te das cuenta que las cosas no han cambiado tanto. Siempre hay alguien que pretende que no preguntes, siempre hay alguien que pretende que te calles, siempre hay alguien que se siente incómodo cuando hablas, enuncias y afirmas. Uno nunca deja de estar castigado, es algo obvio: no te pueden echar de clase ni dejarte sin recreo, pero te pueden castigar de otras formas: echarte del trabajo, abuchearte, echarte una carga policial encima, ridiculizarte en la red (esto es prácticamente gratis) si dices algo que a alguien le jode oír porque le caiga directamente encima, o denunciarte con más o menos razón, siempre con el ansia de la compensación económica, o con el ansia de parecer menos malo que tú, para que parezca que el otro es el bueno y tú el malo.

Te mandan callar las mayorías absolutas, y te mandan callar las minorías totalitarias agrupadas. Te mandan callar desde cualquier rincón, pretenden que seas políticamente correcto, hasta el punto que te das cuenta que con el mero hecho de abrir la boca en un sentido o en otro, siempre hay alguien que se siente agraviado. Otra forma de mandarte callar es el insulto: te pueden llamar fascista, machista, rojo… te pueden llamar puta, cuando dices o haces algo que molesta. Esto no hay por dónde cogerlo, y al final parece que lo más rentable, es estar callado, no molestar y no sacar la bandera… porque si sacas tu bandera en público, siempre hay alguien que te va a apuntar con el dedo. No hablo solamente a telas y colores…

NO SEAS ESTÚPIDO, ABRE TU MENTE


Te pueden mandar callar simplemente por exclusión ¿te suena esto? Es la especialidad de ciertos lobbies y agrupaciones minoritarias. Sería algo así como: no puedes entrar porque llevas calcetines blancos, o porque tienes un pene, o porque eres extranjero, o porque no tienes dinero, o porque no eres gay. Te das cuenta que la libertad solamente es posible a nivel individual, pero si quieres convivir en sociedad no puedes ser libre de expresarte. Te das cuenta que esto depende en muchos casos solamente de quien esté arriba mandando. Te das cuenta que los que parecían libertarios y defensores de la libertad en la retaguardia, son más fascistas que los fascistas. Te das cuenta que no es cuestión de lo que digas o hagas, sino del propio ser, que odia y repele lo diferente.

Me río en la cara de los que abogan por su propia libertad, mientras pisan los derechos de todos los demás que no están metidos en su partido, en su ideología o en su puto lobby sindicado. ¿Y vosotros habláis de respeto? ¿pero qué respetáis vosotros o vosotras? Toda agrupación ideológica que nace de la exaltación de una diferencia, sea cual sea el origen de esta diferencia, es una organización fascista; porque pretende diferenciar, excluir y exaltar algo sobre todo lo demás, dándole un valor añadido de justicia, razón y verdad, propio del dogma y del axioma. No tienen más razón del porque sí, o el porque no, lo mío vale… pero lo tuyo no. Piensa, para bien o para mal, estamos todos en la misma olla.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Yaestás tardando…
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