¿A TI DE VERDAD TE GUSTAN LAS MUJERES?

 Que digo yo, que después de saber tanto de mujeres… O mejor dicho, de creer que sabemos tanto de mujeres y de nuestras relaciones con ellas; ya va siendo hora de dejar de saber tanto, y aparte de asentir y aplaudir desde lejos con todos nuestros enunciados, mientras ella no sabe que sabes más que los demás… Pues que empieces de una puta vez a respetarte a ti mismo sabiendo lo que sabes. Porque sí, porque sabemos que te has enterado de todo, pero que a la hora de la verdad te cambia la cara y el pulso, y todo lo que das por cierto en tu cerebro primario y en tu instinto, lo mandas a paseo cuando te pica la entrepierna. Ese es tu maldito punto débil, y por no saber aguantarte y tener paciencia, todo tu instinto es echado a perder. ¿Crees acaso que el instinto no es inteligente? Te equivocas ¿o reduces solamente el instinto a bajarte los pantalones? Sinceramente, me tienes harto. Sabes lo que tienes que hacer, pero no te sabes aguantar y vas por ahí pidiendo parches y mendigando tapar agujeros. No eres un hombre, eres una parodia caricaturizada de tu propio pene con dos brazos y dos piernas. Así que ahí van tus pildoritas de viagra:

Por una y solo por una vez, deja de buscar a tu madre y a tu hermana, entre todo el mercado que te ofrece el género femenino. Entérate ya de una vez, que a una mujer no le interesas por lo que esperas que ella te pueda dar a ti, sino justamente por lo contrario. Incluso así estaría mal dicho, porque parece que tendrías que dar algo porque sí. Correctamente expresado sería: le interesas por lo que ella pueda sacar de ti, según sus cálculos, pero nunca por los tuyos. Tú nunca sabrás que hay en su cabeza ni lo entenderás, solamente sabrás respuestas. Ellas solamente darán de sí y regalarán a manos llenas (obviamente si les funciona bien el coco y no hablamos de mentes psicópatas) en dos ocasiones: una, cuando estén atrapadas emocionalmente y dos, cuando tienen a su bebé por primera vez en brazos. En la primera tienes el premio que quieres, en la segunda has dejado de existir. Acéptalo.

No busques nunca ni jamás de los jamases, altruismo en una mujer como elemento o requisito de búsqueda. No es realista, nada es gratis y sabes bien que todo tiene un precio: en tiempo, en voluntad, en atención, en dinero, en paciencia… Si mi niño, en paciencia, precisamente aquello que tanto te cuesta. Si quieres altruismo en una mujer, rézale a la Madre Teresa de Calcuta, queda para hablar con tu abuela y que te cocine de puchero, pero no esperes encontrar a ninguna mujer regalando su vagina, porque no la vas a encontrar. Y no, que seas “muy bueno” y tengas “muy buen fondo”, no te va a dar más puntos. Hablamos de química, y lo que despierta su química es tu capital humano + extras: tu físico, tu economía, tu congruencia con tu palabra vista en actos/hechos y tu capacidad para buscarte la vida, sin estar continuamente preguntándole.

¿Te parece bien que…? ¿te gusta así? ¿estás bien? Así no. Eso no es “ser un caballero”, es más bien solicitar autorización hasta para mear. A una mujer, le apesta. No es que te pida que te lo creas en plan Terminator, es que ninguna mujer se va a sentir atraída por ti, si no tienes valor suficiente para tomar tus propias decisiones u opciones y pretendas depositar una mínima responsabilidad en ella. Entérate que ella nunca y digo nunca, se va a responsabilizar por absolutamente nada que tenga que ver con una opción tuya. Nunca, por pequeña y minúscula que esta opción sea. El casado que esté leyendo esto ahora, está pero que muy jodido porque sabe que es cierto… y que su mujer o su novia le toma por el pito del sereno. Preguntó una vez… y lo convirtió en norma. Desde entonces su calendario sexual, es como un donativo a la parroquia: escaso y en calderilla.

Una cosa es tenerla a ella en cuenta, decir lo que vas a hacer y cumplirlo con hechos lo que es bueno para ti y para todo dios; y otra muy diferente pedir permiso o negociar, para ver si a ella le parece bien algo, actuando solo si ella parece conforme. La primera opción es la buena, en la segunda opción estás muerto. La estás responsabilizando: mal hecho. Y ahora me dirás ¿qué pasa contigo? ¿estás justificando que las mujeres son unas irresponsables? No. Tú verás con las ruedas de molino que comulgas, pero desde luego, ella no se va a responsabilizar de nada que tenga que ver contigo. Acepta esto, porque creo que solamente tu madre y la mía, son las que actúan así (mientras no esté ni tu padre ni el mío delante… ¡claro! para echarle la culpa a él). No justifico nada, te digo como les funciona el coco, o te gustan así, o no te gustan las mujeres… Lo siento.

¿TE GUSTAN LAS MUJERES?


Ellas jamás aceptarán estas líneas y lo sé bien, porque no suena bonito de cara al público… pero es lo que hay ¿Conclusión? Lo mejor que puedes hacer es hablar lo mínimo, no la cagues hablando, prometiendo y aflojando. Actúa. Mejor es no decir nada, a estar regalando palabras; porque sí… a ellas estas cosas las alimentan, por eso lo apuntan todo. Tú solo te acuerdas de lo que haces, ellas solamente se acuerdan de lo que tú dices (y no has hecho). Así que ya sabes, cállate la boca y actúa. Sé de sobra que quieres hacer las cosas bien, y que además ella lo vea… y no solo que lo vea, sino que te admire, que se quede flipada con tu ingenio, con tus capacidades y que además, la salves de todos los peligros, seas la hostia en la cama y a fin de cuentas… resultes ¿irreemplazable? Pues, va a ser que no. Tan reemplazable, eres tú como lo es ella, porque cada brillantez que se te ocurra, va a haber por los menos dos o tres tíos, en tu círculo próximo, con los que alguna interesada te pueda comparar. Ya sabes, competir no es la solución.

No, no lo es y voy a serte muy sincero… Solamente te voy a proponer una composición de lugar, para que se quiten todas las gilipolleces de la cabeza: Tú si fueras una tía ¿a qué tipo de hombre te gustaría tener delante para quedarte con él? ¿A un tipo bueno, sincero y piadoso que sin ser mucho lo daría todo por ti? O quizás ¿te gustaría encontrarte a un tipo resuelto, solvente, guapo… que tuviera posibilidades, pudiera elegir, tuviera un buen curro, seguro de sí mismo y que además la tuviera grande y gorda? A ver… piensa un poco, que no hay tanto misterio. No les pidas a ellas, una piedad que no tendrías ni si quiera contigo mismo ¿es que no lo ves? No hay misterio, ni fórmula rápida. Si eres y si tienes… no vas a tener que plantearte nunca el competir. Si crees firmemente que eres y que lo vales, pero no tienes… lo que tienes es un problema. Pero no tienes un problema con ella, tienes un problema tú, contigo mismo. Tienes que pensar en ti, y buscar lo que te falta ti… No lo que le falta a ella ¿lo pillas? De todas formas, todavía te queda EN LO BUENO Y EN LO MALO, EN LA SALUD Y EN LA ENFERMEDAD, EN LA RIQUEZA Y EN LA POBREZA…

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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