¿ME SUBO YA LOS PANTALONES?

 Pues claro que se puede, lo que pasa es que no te da la gana subirte los pantalones. Ni te lo planteas, porque te pasas la vida con los pantalones bajados, corriendo como los pingüinos, ofreciendo tus partes de forma pública para que todas las tías las vean. No te quieres arriesgar a ponerte en tu sitio y andar firme, porque eso implicaría para ti un esfuerzo mayor,  quizás del que crees hacer, para gustarles a las tías. A ver cuando te enteras, que las mujeres no compran carne que esté al descubierto ni excesivamente disponible. Entérate de una vez por todas, que solamente querrán comprar “el paquete” más inaccesible, caro y mejor envuelto para metérselo en… la despensa “del amor”. ¿Nunca has visto a una mujer comprar? Mira cuarenta mil veces, de lo que se prueba, compra la tercera parte, y cuando llega a su casa o se lo pone una vez, devuelve la mitad, va a la tienda y lo cambia por otra cosa. Pues con los hombres igual ¡entérate! Y no seas un artículo de mercadillo. ¿Es que no sabes decir que no? ¿Crees que por estar a todas vas a tener más opciones?

Lo peor de todo, es que sé de sobra, que piensas que si te aguantas y no vas por ahí hecho una polla con patas, un poquito, solo un poquito pequeño amigo esclavo del pene… crees que estás perdiendo el tiempo, o perdiendo oportunidades, o que te quedas “sin pillar”. Sé que lo crees, y que piensas: no vaya a ser que alguna no me vea, se pierda “tu paquete a la vista” y no se lo lleve a casa por falta de oportunidad. No te cabe en la puta cabeza el quedarte tranquilo, porque crees que eso “no es de ser hombres”. Y crees también, que solamente el sexo existe, cuando tu pene se aloja dentro de una vagina, o en cualquier otra (XXX) alojada en el cuerpo femenino. ¿Te quejas de que las tías no te hacen caso? ¿Cómo te lo van a hacer si cada vez que te ven, lo que perciben es un chimpancé pelándose la banana en público? De eso, ellas no tienen la culpa, eso es asunto tuyo. Eso te queda claro ¿verdad? Tu exceso de oferta, y de regalarte a granel, tanto en físico como en disponibilidad, se ve desde el satélite Meteosat.

Mira, estoy harto de escuchar, de leer, de comentar en petit comité, de recibir mensajes en los que todos los tíos como tú asentís con aparente carácter militar, a estas arengas que os echo encima de vez en cuando. Os las creéis, las recibís bien, animáis y aplaudís de lejos… pero ahí se queda la cosa. Después sois incapaces de mantener la posición. ¿A qué me refiero con mantener la posición? No… tranquilo, no me creo William Wallace, aunque estoy seguro que él en su vida se aguantaría muchas veces con los pantalones puestos, precisamente para no echar a perder su objetivo principal. Pues lo dicho, cuando tenéis una mujer real delante, hay un 99% de gañanes que creen realmente que con ponerse delante, exhibirse, hacer piruetas, ofrecimientos, algarabías y cucamonas, van a llevarse el gato al agua. Igual se llevan el gato, pero lo que es la tía, avanzará entre toda esa marabunta, y se fijará única y exclusivamente, en el que no la esté mirando en “modo radiografía”.

¡SI SOLO TE FALTAN LOS RAYOS X!


A mí personalmente, me da la sensación de “currar pa ná”, y en principio me debería dar igual, ya que es tu vida y no la mía; pero la verdad es que no me da igual. Me gustaría que me lo diera, pero no es así… Y por eso mismo salto a menudo cuán vaquilla de capea, cuando te veo hacer el capullo. Quizás me de rabia, porque me recuerdas a mí, en ciertos momentos de mi vida, y no quiero que tú hagas el capullo. Con uno basta ¿OK? No fabriquemos más. ¿Una receta de andar por casa? Pues mira, tipo de la receta: saber controlarse y tratar a una mujer como a un igual, con naturalidad y sin tener forzosamente que sobre-actuar cuando la tienes delante. Ahora dirás que esto ya lo sabes, que no te cuento anda nuevo y que tú nunca caes en el exceso de oferta y que nunca te bajas los pantalones… Ya claro ¡seguro! Y como siempre le echarás la culpa a las mujeres, o los demás ¿verdad?

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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