EL SHOW DE TRUMAN: PERSONAS DE ATREZZO EN UN MUNDO DE ATREZZO

 Me siento dentro de MATRIX y cada día más. A veces y siendo más realista, dentro del Show de Truman. No sé cómo explicarlo, pero es la sensación de que por mucho que parezca que se mueve todo, al final todo se queda exactamente igual. No quiero llegar a ninguna conclusión hoy, ni darte una orden o una instrucción… Solamente estoy pensando en voz alta. A veces cuando salgo a trabajar a primera hora de la mañana, me da la sensación de que todo esto no es más que un puto videojuego, en 3D y tiempo real, en el que comparto stage, con las personas a las que veo a diario. ¿Personas o personajes? No estoy seguro, porque ellos pueden tener exactamente la misma sensación que yo, la de que todo esto no es más que una broma, un reality compartido múltiple, o simplemente un sueño del que uno no se termina por despertar. A veces me siento Neo, sobre todo cuando creo haber encontrado algo de verdad por pequeña que esta sea, dentro de esta burbuja de microcosmos. Otras veces me siento más como en el Show de Truman, como un protagonista que no sabe que lo es; pero que sabe también que hay algo que no encaja. Sobre todo, cuando todos los días parecen ser iguales ¿Por qué?

La alegoría del hámster dando vueltas en una rueda dentro de su jaula, bien podría haber sido una tragedia griega de primer orden. Un animal que tiene la falsa percepción de estar corriendo y avanzando, pero sin moverse de su sitio y además encerrado en una jaula, observado desde fuera por un ser  que sabe realmente cual es la situación. En MATRIX, a Neo lo terminan liberando y pasa a ser “el elegido”. En el Show de Truman, al final el, protagonista del reality más visto del mundo, prefiere salir del escenario y correr el riesgo. Siempre hay un monitor, una cámara, un protagonista, un espectador, un público… ¿Habrá alguien monitorizando lo que hacemos tú y yo? Si de tu vida y la mía vida se tratara, me parecería algo ridículo.

Una vida tan sumamente normal, sin sustos menos cuando los hubo, sin gloria menos cuando la hubo, sin triunfos absolutos menos cuando los hubo ¿Quién podría tener interés en ver, observar y controlar de forma adictiva la vida de un mindundi de a pie, corriente y sin grandes hitos cotidianos? No es que le interese a una sola persona concreta, o a una hipotética mano negra que todo lo alcance. Creo y digo creo, porque no lo sé, que en realidad nos monitorizamos unos a los otros ¿por qué? Porque siempre queremos ver algo más de lo que hay. Necesitamos saber ese más, o tener más, o ver ese más para darnos cuentas de que estamos vivos y no somos personajes de atrezzo. Porque parece que estamos vivos y estamos aquí presentes ¿verdad? O al menos eso parece según nuestra limitada percepción.


¿PROTAGONISTAS?


Desde luego que sí, cada uno en su casa es protagonista, pero igual no somos tan importantes como nos creemos que somos. Creo que eso es lo que más nos cuesta aceptar, al menos en occidente. En oriente la conciencia colectiva, es algo que va en el disco duro. La naturaleza ha tenido la mala idea de darnos conciencia de nosotros mismos, haciéndonos creer micro-dioses, que individualmente pensamos y nos creemos protagonistas, pero eso sí… protagonistas de una micro-esfera muy limitada. Creemos que nos miran, porque nosotros miramos. Si esto no fuera así, no existirían los realities. Pero ¿y si todo es solamente eso? Un reality pero sin espectadores, o sin espectador, porque ¿de verdad tiene que haber alguien mirando?

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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