EL HOMBRE PERFECTO: SI ERES HOMBRE NO LEAS ESTO


Ojalá supiera mirarlo todo desde arriba y separarme de mis limitaciones, crear siempre algo útil a una necesidad, dar siempre respuestas acertadas, saber seleccionar mejor, ganar siempre, ser incansable y nunca agotarme. Ojalá supiera estar siempre a la altura, ser tolerante en todos los casos, tener siempre fuerzas, saber cuidarme bien, ser una máquina en la cama, ser siempre competente, puntual, atractivo, infalible, preciso, exacto, guapo… Vamos, ser la hostia. Ser el hombre perfecto, el protagonista de la película, el héroe indiscutible, el jefe, el boss, el puto amo, señalado y admirado por todos. Todo esto reunido en un solo tío, puede suponer dos cosas: o eres una fantasía de novela moderna sorbe-sesos de ciencia ficción, de las que acaban haciendo una trilogía ¿te suena? o bien eres un robot. Este es el final de lo auténtico. Cuando el ser humano busca la perfección, en el oponente, en su pareja, en su amigo, en su trabajo… ¿Cómo poder eliminar todas las limitaciones con las que nace el ser humano? ¿creando o pretendiendo crear un hombre perfecto?

Me hacen mucha gracia, en este sentido muchos de los parámetros de búsqueda, y muchas de las exigencias que la mujer de hoy pretende encontrar para cumplir su plan vital junto a un hombre. Buscan un androide, un Michael Fassbender polivalente, que además de multitarea, sea pitoniso y adivino de cada uno de sus caprichos. Ellas están en su derecho de pedir lo que quieren, así que si quieren un ejemplar de hombre del futuro… pues mira, que se lo compren en una tienda, porque en la calle no lo van a encontrar. ¿Cuál es el error? El error, es que nosotros aspiremos a ser ese modelo de hombre, porque pasa algo tan simple, como que ese modelo, se aparta por completo de la realidad masculina. Y no solo de la realidad masculina, si no de la propia humanidad. Este mercado, ha conseguido que hasta nuestros deseos más instintivos y auténticos, se desnaturalicen buscando una perfección plastificada, planificada y a demanda, accesible solo a quienes pueden pagar un módico precio.

¡EMBALADO Y LISTO!

 Si nosotros mismos, como hombres verdaderos, reales e imperfectos, no sabemos vivir según nuestras necesidades, negándolas además por no “quedarnos fuera” y las subordinamos y condicionamos, a las demandas comerciales de esta clientela femenina, que persigue un producto inexistente de ciencia ficción, las relaciones hombre-mujer seguirán siendo una cuesta arriba. Un imposible para cualquier hombre que desee compartir su vida, tiempo, cuerpo y afectos con cualquier mujer. No porque no puedas entrar en este mercado y competir como un borrego, porque esa opción siempre la tienes. Podrás hacerlo, pero a costa de renunciar a tu pilar y bases fundamentales: tus necesidades y tu humanidad. Te recuerdo que tú también tienes necesidades, y como ya te hemos dicho alguna vez, tus necesidades no son negociables. Puedes hacer dos cosas: aceptar a las mujeres tal y como son, convivir con ellas y amarlas con lo que entiendes y con lo que no, o hacer lo mismo que ellas y comprarte un androide femenino, que deben de valer una pasta, pero que ya están en el mercado.

¿EL HOMBRE PERFECTO?

 Un sucedáneo, un muñeco ken sin pene, un comeflores que pasta cuán oveja, solamente lo que tiene registrado como correcto. Lo que alguien le ha insertado en su código que es correcto. Porque la perfección ¿qué patrón sigue? A mí se me han quitado las ganas de ser el hombre perfecto, prefiero ser un hombre real, aunque el mercado y la sociedad me excluyan por no ser ¿qué? ¿convencional de manual? Porque aunque parece que acercarse a la perfección es bueno, esta aproximación siempre irá en contra de la propia naturaleza humana, débil e imperfecta. Jamás verás una campaña publicitaria, o una película en la que el protagonista no sea guapo, sea hombre o mujer, siempre te venderán esa imagen. Te das cuenta en cuanto sales a la calle, que las personas reales no son así y que la perfección anula y desprecia la verdadera realidad.

Un producto terminado, y que se ajusta al 100% de unas condiciones o necesidades determinadas, queda obsoleto en cuando el entorno cambia. Piensa eso, los patrones a seguir y el entorno cambian continuamente… Un producto sin terminar, siempre puede cambiar, adaptarse y evolucionar. Por eso mismo, y más en esta época que compartimos, en la que comprobamos día tras día los fallos de este sistema en propia carne, cuando parezca que todo está perdido, la lógica siempre te dirá que no puedes ganar, porque la perfección no sabe reaccionar a los cambios, a los imprevistos, no sabe sacar de dónde no hay… es precisamente lo que nos hace grandes y diferentes. Cuando todo juega a la contra, y lo lógico es la derrota; la imperfección es lo único que nos queda. Actuar cuando lo lógico según los datos del sistema, apuntaría a una derrota segura.

LA IMPERFECCIÓN NOS SALVARÁ


Esto solo lo da la sangre, no la inteligencia, ni la lógica. Es lo que tenemos, el instinto por encima de cualquier cosa en nuestra propia base, y nos pasamos la vida renegando de él, maquillándolo, castrándolo y tapándolo, cuando es precisamente lo que nos dará la fuerza cuando todo se venga abajo. La excepción, lo irracional, lo particular… lo que nunca viene recogido en el manual, es a lo que tendremos que recurrir cuando se agoten todas las posibilidades. ¿De dónde crees si no salen las fuerzas para levantarse? ¿Crees que solo es voluntad? ¿De dónde sale esta voluntad? De tu raíz más auténtica ¿por qué crees que te emociona la épica o algo tan simple como una victoria de tu equipo? Esto último tan nimio ¿verdad? No es más que un indicador de lo que llevas dentro. Si crees que todas estas cosas no van contigo, búscate el código de barras… probablemente ya te lo habrán grabado en alguna parte.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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