EL DNI DE SUPERMAN

 La guerra continúa, mientras todos esperan a que venga Superman. Creo que a día de hoy, te habrás dado cuenta que reivindicar, quejarte y reclamar justicia te sirve de más bien poco. Quizás te lleves alguna propina, pero sabes bien que lo que te dan vale de un día para otro. Lo que sea, te lo dicen por la TV, después de un fenómeno social, o unos disturbios televisados, y de lo peleado te dan la mitad o la cuarta… Te dan algo, porque te lo tienen que dar. Te lo dan para que te calles, y para que tengas la sensación de que tu manifestación, de que tu lucha titánica, y de que tu esfuerzo han servido para algo. Si no te dieran nada, seguirías con lo mismo, pero como te ponen el cuentagotas, tienes la sensación de que tu pelea es útil. ¿Sabes una cosa? Eres gilipollas si sigues este patrón de las migajas a reclamo. ¿Quién te sigue otorgando lo que crees que avanzas y ganas en tu hipotética lucha? Te lo da el de siempre, porque te pones pesado y porque no le interesa que por TV se vean las calles ardiendo. ¿Crees que has nacido para alimentar este círculo vicioso de esclavitud?

¿Quieres más? Toma una propina para que te calles, sientas que ganas algo y pienses en otras cosas mientras te dure el mendrugo de pan. El problema, no es que te den poco, es que sigues pidiéndole al de arriba que te dé  migajas de su mesa. Estoy convencido, de que si este mismo discurso te lo diera una tía buena (eso nunca va a pasar), o te lo diera la mujer a la que amas, o a la que aspiras… te lo creerías a pies juntillas y  te volverías una versión anecdótica de William Wallace; pero como te lo doy yo: un tipo normal, corriente y del montón, seguirás creyendo que haces justicia cada vez que te quejas en voz alta. Es algo con lo que tengo que cargar, lo sé y lo sé bien porque te conozco. Si no ves un par de tetas, no te concibes hombre digno de tomar el mando. Ni si quiera te ves hombre si no hay mujeres alrededor que te validen, ese es el problema.

Es a lo que voy, al carácter extraordinario que somos capaces de sacar, cuando hay algo de por medio que de verdad nos interesa. Algo por lo que luchar y que nos eleve a la visión, que realmente tenemos de nosotros mismos. Esa imagen en la que nos vemos ganando una batalla, haciendo justicia, dando una solución ejemplar y convirtiéndonos en el “líder de la resistencia”.  Sabes bien que por las venas te corre sangre verdadera, aunque por querer pasar desapercibido y no buscarte líos, prefieras mirar hacia otra parte. Sabes bien, que la imagen triunfal y heroica con la que fantaseas, es algo que llevas grabado desde nacimiento… Y que reaparece de vez en cuando, cuando la cosa se pone jodida, y te ves obligado a buscar una victoria necesaria, para que tu vida diaria siga siendo eso mismo: tu vida diaria y no una mendicidad de bienes y servicios al tipo al que has votado (o no).

No eres perfecto, pero eres un hombre verdadero. Si no te lo crees, mira el sexo que marca tu DNI. Mirando el mío, pone M ¿qué quiere decir eso? Espero que sea MALE (varón) o MACHO, o MAN, o… ¿qué querrá decir esa puta M? No sé si te habrás parado alguna vez a pensar en ello. Si esa M la recoge tu documento más básico, debe ser porque es algo que se debe ver a simple vista. Así que si es capaz de verlo el Estado Soberano, que emite ese documento que te permite andar por la calle como mínimo civil obligatorio ¿no lo vas a ver tú? No te aparece el logo de Superman ¿verdad? Ni tampoco un signo especial que te diferencie del resto de los mortales. Aparece una M, algo tan simple como eso.


¿NECESITAS QUE TE LO EXPLIQUE?



Lo llevas claro… si pretendes que la fuente de tu inspiración, tu musa, tu amada, o la tía que te pone “en guardia”, te diga lo que tienes que hacer para poner el mundo al revés y actuar conforme a tu condición. Puedes quedarte sentado esperando. Hay cosas que no te tendría que explicar nadie, por el mero hecho de llevarlas bien agarradas a la sangre que te corre por las venas. Es más, te bastaría con aceptarlas en lugar de negarlas, o intentar estérilmente luchar con ellas. Si  hasta un documento tan simple, y tan políticamente correcto como tu DNI, es capaz de reconocer tu sexo, y todo lo que va implícito en él, me temo que no tienes excusa ninguna. Me temo que a día de hoy, sigues esperando que sean dos tetas, las que te den tu código de activación y tiren del carro. ¿Me equivoco? Ojalá me equivocara, pero modestia aparte, eso no suele pasar… y lo peor de todo, es que lo sabes.

No me divierte  tenerte que recordar continuamente qué eres, porque el quién deberías saberlo tú, o al menos deberías asignarte un papel acorde con tu condición, o mejor dicho, con tu género. Ni a ti, ni a mí, a pesar de nuestra imperfección manifiesta y humana, no se nos permite delegar en nadie por condición. Nacemos soldados, guerreros y cazadores, pero pareces seguir esperando a que venga alguien y te lo diga. ¿Condición? ¿Género? ¿Pero no éramos ya todos iguales? No, a ver si te enteras, porque si naces con algo entre las piernas que cuelga, para empezar tienes que saber cuándo usarlo y cuando no. Ella no te lo va a enseñar, pero si eres incapaz de gobernarte a ti mismo, al final le pedirás a ella que te administre tu propio género. No creo que te hayas parado nunca  a pensar en ello, porque te limitas a reducirlo a una sola utilidad. Ese es el problema, que lo reduces todo a lo mismo, y que lo demás… lo haga otro, o lo haga ella.

Se acabó lo que se daba: se acabó la tontería, la estupidez, la feria, el auto-engaño, la sugestión y la piedad contigo mismo. No te voy a decir lo que tienes que hacer, aunque lo estés deseando como un febril borrego. Ahora sabes más que antes, porque lo que acabas de leer aquí es verdad. ¿Qué no te gusta? No te preocupes, siempre te quedarán las comedias románticas. Vamos ¿por qué no te largas? ¿todavía sigues aquí? Ya estás tardando…
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