GIMME A $DOLLAR BB! HA LLEGADO MI MOMENTO

 ¿Qué es lo que había cambiado tanto en mi vida, hasta tal punto de volverse todo más difícil? Antes parecía todo más sencillo. No recuerdo que me dolieran prendas a la hora de llamar a alguien, por miedo a perder un extraño equilibrio de poder… ¿a quién me refiero? A ella, claro… o a ellas, mejor dicho. Al final con el paso del tiempo, parecen todas ellas la misma mujer, confundiéndose en una sola. Tampoco calcular cada uno de mis pasos para que no me hicieran daño, o cubrirme las espaldas. Simplemente, no pensaba en ello. Recordaba toda aquella naturalidad como si hubiese vivido otra vida diferente, y un buen día sin saber por qué, me hubiera despertando siendo yo en el presente. ¿Acaso ese hombre no era yo? ¿Acaso era más feliz por ignorante, joven o confiado? Recuerdo muy bien la primera vez que se me cayó al suelo el castillo de naipes. No supe por qué, ni lo sé hoy. Podría buscarle mil razones… y ninguna tendría por qué ser la verdadera. O quizás fueran verdaderas todas a la vez. Eso ya da igual, importa poco. Lo pasado, pasado está. Pensaba que mi vida ya estaba hecha y construida, y que de ahí en adelante todas las semillas estaban ya plantadas y había qué dejarlas crecer. Pues no. Es curioso que ahora solamente me satisfaga el sexo, antes eran más cosas que ahora importan poco o nada.

¿El sexo? Esa no fue mi primera mancha en el traje ¿cuál fue? Lo di todo por hecho y lo despilfarré, sintiéndome en abundancia, pero me agarré a un clavo ardiendo, cuando la escasez gobernó. Ahora es difícil verme con el traje limpio, planchado y a estrenar… pero me he dado cuenta que ellas están igual o peor que yo. Y ya nadie está a estrenar, nadie está limpio y la inocencia quedó enterrada con el primer amor hace mucho tiempo. Ella con un gesto, me dijo que subiera cuando él no estaba en casa. Ella también habría tenido un primer amor alguna vez, quizás su marido, quizás otro chaval que la cagó en un determinado momento. Ni lo sé ni me importa. Ella y yo solo nos veíamos para follar y la verdad… no me apetecía contarle nada de lo que llevaba por dentro.
                                                                        
Parecía que no le importaba compartir su desnudez y su sexo con un completo desconocido. Detrás de su fachada inalcanzable ¿Cómo era posible que no tardara ni media hora en irse con un mindundi como yo? No tenía lógica ninguna, pero si lo hacía, era porque no tenía en casa un tío que le diera todos los días calor entre las piernas. Algo tan simple como eso. Ni la casa, ni su trabajo, ni su familia eran suficientes. Ni si quiera su estatus de señora. Al final lo que quedaba era la sangre, el sexo y la carne… como siempre. Lo demás dejaba de contar en cuanto escuchó una voz diferente a las demás que se atrevió a atacar su fachada de intocable ¿era realmente intocable? Nunca ninguna mujer había dejado arañazos en mi espalda, ella lo hizo.

SE ACABARON LAS TONTERÍAS


Se acabó tener paciencia, se acabó esperar mi turno, se acabó esperar a tenerlo todo bonito a la vista para actuar. ¿De qué me ha servido? De nada y han sido ellas quienes me lo han demostrado. ¿Picar el anzuelo de la estabilidad? ¿Para qué? Si eso no existe y he podido dar fe de ello entre sus piernas. Me he portado bien y he hecho lo correcto… y no ha servido nada más que para convertirme en un animal aletargado. Aletargado y adormilado hasta que ha podido oler su sangre caliente, llamándole a que la invadiera una y otra vez hasta que no quedaran fuerzas en mi cuerpo. Hasta que sin energía caí muerto sin poder dar más. ¿Eran las mismas mujeres? Me seguían pareciendo todas la misma después de tenerlas desnudas en mi cama.
                                  
Me he dado cuenta que no tengo nada. Absolutamente nada… y solo me arrepiento de no haberme dado cuenta antes, porque antes habría despertado de este largo invierno de hibernación. Uno cree que puede perder sus cuatro migajas, pero es que esas cuatro cosas que crees que son tuyas y que te pertenecen, nunca fueron tuyas realmente. Y lo mismo que vinieron, se fueron. ¿Quién puede negármelo? ¿Aquel imbécil que creía que lo tenía todo seguro y controlado? ¿Aquel a quien veía en el espejo día a día, y que se repetía a sí mismo que algún día llegaría su momento? No. Mi momento ha llegado ahora.

Gimme a $dollar BB! Es una historia que te podría pasar a ti. Por eso te la pongo en la cara, para que veas lo bueno y lo malo, al  dejar lo de siempre a un lado. No todos se atreverían a dar este paso, y más sabiendo que quien arriesga, puede ganarlo todo… pero también perderlo todo. ¿Qué ocurre cuando un hombre no tiene nada que perder? Esta historia es un puñetazo a lo que crees que está bien, porque te darás cuenta que hay muchas cosas que no dependen de ti, y que marcan la frontera entre tus valores, y tus deseos más egoístas. Una vez más te diré, que los cojones, no se compran en ninguna tienda y siempre hay consecuencias; pero a lo mejor tiene que pasar algo, para que te atrevas por fin a dar el salto. ¿Estás esperando a que te pase algo?

GIMME A $DOLLAR BB! ¿Y TÚ QUÉ MIRAS?

 Calladito estás más guapo. No digas nada, sigue la corriente y agacha la cabeza. Si te portas bien, te daré un premio. Miras la cuenta a mediados de mes y otra vez tienes que hacer los cálculos de las copas que no te vas a poder tomar, el viaje que no vas a poder hacer y miras el calendario para ver cuantos días te quedan para cobrar. ¿Esta es mi recompensa por seguir la corriente? Hace ya demasiado tiempo que todos los días y todas las semanas son iguales, mientras tanto te estás vistiendo  para ir al trabajo ¿qué día es hoy? ¿miércoles o jueves? Dos días para el finde. Otra semana más y otro finde más. Esa parece ser la única recompensa a la vista. Sales a la calle, a hacer la misma ruta de todos los días para ir al curro, sacas pasta del cajero y no, no va  a poder ser. Este finde tampoco toca un homenaje. Entonces ¿para qué trabajas? El cuerpo te lo pide, el alma te lo pide ¿para qué te estás matando a currar? No recuerdas haber tenido una noche de despilfarro desde hace tiempo. Tienes ganas de hacer algo que te siente bien, de pegarte un viaje, de ver salir el sol por otra parte y de darte un premio. Un premio ¡joder! de una puta vez que te siente bien y que sea lo que tú quieres hacer ¿tan difícil es? Ya sabes lo que te espera a la vuelta de la esquina. Espera un momento ¿por qué estás así?
                                     
¿Hace cuanto que no disfrutas realmente de lo que haces? ¿tiene la culpa la crisis de todo lo que te rodea? No puede ser. No has nacido para vivir en un corral de conformismo, tras una reja de quiero y no puedo. Porque eso es lo que está pasando ahora: quieres y no puedes. Y no puedes decir que no te dejan, porque siempre la última palabra la tienes tú, pero si das el salto te expones a que venga alguno y te pare los pies. Ya llevas demasiado tiempo parándotelos tú mismo y la olla a presión está apunto de reventar. No quieres hacerlo daño a nadie, solamente quieres tener tu vida, nada más. Intentas hacerlo bien, intentas hacer siempre lo correcto, pero parece no ser suficiente. Por desgracia, este sentimiento es demasiado común, pero… ¿siempre te tiene que tocar a ti palmar? De ninguna manera. No. Hasta aquí.

No sabes si llegarás lejos, ni si quiera si podrás cumplir contigo mismo, con tus deseos, con tus sueños, con tu libertad… pero ya has comprobado, que por el camino marcado, una y otra vez no llegas a ninguna parte. Te miras al espejo y te preguntas ¿qué es lo que has hecho mal? La respuesta es nada. No es que hayas hecho algo mal, es que no has hecho lo que tenías que hacer desde que tienes uso de razón. Tu reflejo en el espejo, no puede seguir siendo el de un hámster enjaulado, o el de una mascota en libertad condicional. No has hecho nada malo. Mientras ves como con dinero se abren todas las puertas, te vas dando cuenta de qué va el rollo. Si no tienes dinero, tienes cojones: eso no se compra ni se vende. Se tiene o no se tiene; así que ¿a qué estás esperando para sacarlos? Después de todo…

¿A QUIÉN LE IMPORTA?

Si nadie se ha preocupado antes ¿van a empezar a preocuparse ahora de lo que hagas o dejes de hacer? No vas a esperar eternamente a que te den permiso. Si lo piensas fríamente, en seguida te das cuenta que no has nacido para esperar siempre que llegue el fin de semana para hacer ¿el qué? ¿ser libre? ¿solamente se es libre los fines de semana? Es ridículo y lo sabes. Es la vida del animalito que está metido en el corral, al que le dan dos días de descanso, para que después vuelva a producir el lunes. Si eso ya lo hacen millones de tíos como tú ¿crees que se darán cuenta si uno se sale de la fila del racionamiento? Y bueno, aunque sea así y el resto se te quede mirando siempre podrás preguntar ¿tú qué miras?

Los que se te queden mirando, probablemente quieren hacer lo mismo que tú, pero no se atreven. Y justo porque no se atreven, te juzgarán y te señalarán con el dedo. Tampoco estarían preparados para salirse de la fila y asumir esas consecuencias. Te pregunto si lo estás tú. Sacar los pies del tiesto, también tiene un precio. Todo lo tiene. La cuestión es que sepas asumirlo o no; pero si ni quiera estás dispuesto a salirte de la fila, mucho menos lo estarás para disfrutar de tu libertad, y menos aún para arrear con lo que venga después. ¿Qué vale más? ¿Tu libertad o la de los demás? Si tú no pretendes arrebatarle la libertad a nadie ¿por qué permites que lo hagan contigo?

Gimme a $dollar BB! Es una historia que te podría pasar a ti. Por eso te la pongo en la cara, para que veas lo bueno y lo malo, al  dejar lo de siempre a un lado. No todos se atreverían a dar este paso, y más sabiendo que quien arriesga, puede ganarlo todo… pero también perderlo todo. ¿Qué ocurre cuando un hombre no tiene nada que perder? Esta historia es un puñetazo a lo que crees que está bien, porque te darás cuenta que hay muchas cosas que no dependen de ti, y que marcan la frontera entre tus valores, y tus deseos más egoístas. Una vez más te diré, que los cojones, no se compran en ninguna tienda y siempre hay consecuencias; pero a lo mejor tiene que pasar algo, para que te atrevas por fin a dar el salto. ¿Estás esperando a que te pase algo?

GIMME A $DOLLAR BB! RECUERDOS BAJO LLAVE

 Hacía años que no pensaba en esto, dándome cuenta que no tengo más que barreras y mierdas instaladas en la cabeza que me impiden actuar con libertad. Hablaba con mis recuerdos, medio dormido, medio despierto. Sin pretenderlo me pusieron en la cara, algo que no vivía desde hacía muchísimo tiempo. Algo visto que con los años, o bien había perdido, o bien había dejado atrás, o bien había olvidado ¿inocencia? No sabría como llamarlo, pero sí sé que hace mucho tiempo que no llevaba la foto de ninguna mujer en la cartera. Hacía mucho tiempo que no me tiraba hasta altas horas de la madrugada sin querer colgar, hablando con la mujer que me quitaba el sueño. ¿Dónde había quedado esa parte de mí?

Es lo que me preguntaba delante de mi espejo particular de conciencia. Me daba la sensación que llevaba años caminando por un campo de minas, andando despacio para evitar que me explotara alguna, con el único objetivo de llegar al final sin resultar dañado. Estos recuerdos estaban muy enterrados y lo peor, es que no sabía por qué. Te hablo sinceramente, sin máscaras y con el corazón en la mano, teniendo la sensación de haber perdido el tiempo durante tantos años, creyendo saber algo, creyendo ser más libre, que veo que me había valido para cualquier cosa, menos para volver a recuperar ese sentimiento.

Una foto suya en mi cartera. Algo tan simple como eso. Cuando una mujer te la da, es para que no la olvides, y para que sepas que está contigo. No te hablo de sexo, ni de relaciones, ni de hacerlo bien o hacerlo mal… Ni de llamadas, ni de mensajes, ni de tener más o menos ventaja en tu comunicación con una mujer. Todo eso, no es más que aire ¿de qué vale? ¿de qué me había valido a mí? Estas preguntas son las que me estaba haciendo, mientras escribía estas líneas, y mientras recordaba o trataba de recordar mejor dicho, cómo era yo en aquel tiempo. No sabía lo que sé ahora, ni pretendía saber más que los demás, ni me planteaba nada que no fuera dar lo que tenía.

CON VERLA ERA SUFICIENTE
Cuando nos buscábamos sin necesidad de ver quién tenía el mando, o quien daba más o quien daba menos. ¿Dónde ha quedado todo eso? Te hablo de cuando iba con ojeras al trabajo e iba contento, porque hasta al amanecer hablábamos por teléfono, sin que ninguno de los dos quisiera colgar. Algo tan sencillo como eso. Me miraba y no veía al mismo hombre. Me había vuelto todo de golpe al verla, dándome cuenta que había sido un sueño, en un momento de soledad, quien me lo había tenido que recordar sin pretenderlo. No lo hubiera recordado por mí mismo, estando obcecado en lo de siempre: en no palmar, en no dar más de lo que me den, en ser el dueño absoluto de cada paso que doy… en mi supuesta inmaculada e intocable libertad. Y me pregunto ¿para qué?

Me pregunto qué es lo que había cambiado tanto en mí, para que todas esas cosas se hayan convertido en un recuerdo a olvidar bajo llave, y hayan dejado ser reales y palpables. Una memoria enterrada, que me había hecho recordar que las cosas se podían hacer de otra forma. Y no es que haya descubierto nada nuevo, solamente he recordado lo que ya he hecho antes y dejé de hacer sin saber por qué. Esa era la dieta: mi ilusión, una falta de sueño placentera, que no de preocupación ¿es esto a lo que llaman madurar? ¿de qué sirve? Un pañuelo de la dama a la que amas, guardado bajo tu armadura antes de ir a la guerra… Una simple foto suya en tu cartera, nada más.

Gimme a $dollar BB! Es una historia que te podría pasar a ti. Por eso te la pongo en la cara, para que veas lo bueno y lo malo, al  dejar lo de siempre a un lado. No todos se atreverían a dar este paso, y más sabiendo que quien arriesga, puede ganarlo todo… pero también perderlo todo. ¿Qué ocurre cuando un hombre no tiene nada que perder? Esta historia es un puñetazo a lo que crees que está bien, porque te darás cuenta que hay muchas cosas que no dependen de ti, y que marcan la frontera entre tus valores, y tus deseos más egoístas. Una vez más te diré, que los cojones, no se compran en ninguna tienda y siempre hay consecuencias; pero a lo mejor tiene que pasar algo, para que te atrevas por fin a dar el salto. ¿Estás esperando a que te pase algo?

GIMME A $DOLLAR BB! Te podría pasar a ti - PRESENTACIÓN

 La noche que comencé esta historia, fue una madrugada bastante rara, y como me pasa a veces, no podía dormir. No me había pasado nada en concreto, pero fue una noche de las jodidas, de esas en las que se te junta todo bajo la almohada, y la acabas pagando con el sueño. Una noche, en la que  por no tener manera física posible de poder encenderme un cigarro en casa, la ansiedad que sentí por algo que a un no fumador le pueda parecer ridículo, me hizo salir a la calle en busca de alguien que me diera fuego. Puedes pensar Joder… ya te vale tío. Fue un En busca del fuego en toda regla. Pero cuando lo normal para un fumador es quedarse sin tabaco, cosa que hubiera aguantado como otras tantas veces, a mi me pasó justo al contrario. Me quedé sin fuego. Salí a la calle en plena madrugada y me encontré con una persona, que me inspiró para poder empezar esta novela. Pude comprobar que de noche, pasan muchas cosas cuando dormimos y que hay gente, que vive de otra forma. Con alguien así enfrente, te das cuenta que no lo sabes todo. ¿Crees acaso tú que lo sabes todo? Y si lo sabes todo… ¿entonces qué haces aquí? Esta es la historia de un tío que se da cuenta, que algunas cosas estaban a su alcance solamente con echarle huevos.

Es la historia de un tipo cualquiera, como tú y como yo, que un buen día revienta. Así de simple: está harto de ir por el renglón marcado y manda a la mierda a todos aquellos que por un lado u otro, le están jodiendo la vida. Dice ¡basta! Pero ¿por qué revienta? Porque ve, que de nada le sirve seguir tragando y comienza a cruzar la línea. No te estoy hablando de ningún político, empresario o banquero. Te hablo de un tío que podrías ser tú mismo, y que en todo caso se come sus propias consecuencias, y de hecho, se las come. Eso quiero que te quede claro. Está harto y que ve que al no tener nada que perder, y nada con lo que puedan tenerle cogido, decide dar ese salto, que tantas veces te ha pasado por la cabeza. Lo hace, con consecuencias porque nada es gratis, pero se da cuenta en propia piel, que hay cosas que podía haber hecho antes. ¿Mujeres? Desde luego. Estoy seguro que más de algún idealista del matrimonio, se pondrá nervioso con este texto.
                                                             

 ¿Llevas la vida que quieres vivir? Te he hecho una pregunta seria y la respuesta es de sí o no. Supongo que haces lo que puedes y que siempre te termina faltando algo, pero vas tirando, como todo hijo de vecino. Te esfuerzas todos los días y a veces no es suficiente. O igual no te esfuerzas… y te dedicas a escurrir el bulto mientras no te pillen. Eso solamente lo sabes tú. Lo fácil no tiene lugar en la vida de un adulto. Creo que si ya tienes dos dedos de frente, te habrás dado cuenta de ello, y que en efecto, todo tiene un precio. Si no es dinero, es esfuerzo; si no es voluntad, es compromiso; si no es legal, es delito. Punto. Por no hablar del tiempo y las oportunidades, que no se recuperan nunca. ¿A qué te puede llevar el dejar de decir que sí a todo? Oye mira… hasta aquí hemos llegado ¿Cuántas veces has pensado en soltarle eso a quién te está cargando? Pues se puede hacer ¿eh? La cuestión es tener los huevos para hacerlo.

¿Eres capaz de pensar en algo que no sea sexo, dinero, trabajo y evasión? Probablemente no, porque es un resumen bastante simple de lo que es la vida. No he nombrado la Felicidad, qué palabra ¿verdad? ¿Hay alguien que pueda decir que tiene todo lo que quiere en la vida? Sí, ya sé… Siempre habrá algún casado católico, de los que se hablan al cuello de la camisa bajo permiso, que diga que sí, mientras su mujer le da una patada por debajo la mesa para que responda, en mitad de una reunión de parejas, cuando su cuñado le toma el pelo en público… pero si estás solo y no tienes que pedirle cuentas a nadie, pero precisamente por ello eres tú mismo quien soporta todas las cargas ¿Qué pasa cuando un día te hartas y decides hacer todo lo que no has hecho antes por prudencia y por no salirte del guion?



Mírate al espejo y dime qué ves ¿ves a un tío feliz? ¿ganas lo que tienes que ganar y follas lo que tienes que follar? Y si no lo haces ¿por qué no? Te hablo claro, porque me hace gracia que toda dosis de felicidad, implica siempre un grado de auto-engaño, o de distorsión de la percepción. Y que por el contrario, la infelicidad siempre conlleva grandes dosis de realismo. Y más cuando todo bicho viviente, quiere ser feliz ¿no debería ser al revés? En eso estamos de acuerdo todos, OK, pero hay algunos que lo intentan y otros que se auto-engañan. Feliz es solamente el que termina de aceptarse delante del espejo de su conciencia, y está completamente seguro de que lleva la vida que realmente quiere vivir. Lo demás es mierda y teoría. Si desconectas, puede llegar el día en que te mires al espejo y no te reconozcas ¿crees que exagero?

Gimme a $dollar BB! Es una historia que te podría pasar a ti. Por eso te la pongo en la cara, para que veas lo bueno y lo malo, al  dejar lo de siempre a un lado. No todos se atreverían a dar este paso, y más sabiendo que quien arriesga, puede ganarlo todo… pero también perderlo todo. ¿Qué ocurre cuando un hombre no tiene nada que perder? Esta historia es un puñetazo a lo que crees que está bien, porque te darás cuenta que hay muchas cosas que no dependen de ti, y que marcan la frontera entre tus valores, y tus deseos más egoístas. Una vez más te diré, que los cojones, no se compran en ninguna tienda y siempre hay consecuencias; pero a lo mejor tiene que pasar algo, para que te atrevas por fin a dar el salto. ¿Estás esperando a que te pase algo?

COLLARÍN P&R: NUNCA MÁS GIRARÁS EL CUELLO “A ROSCA”

 ¿Tienes problemas para conocer mujeres? ¿Quieres ser un imán para las chicas? ¿Estás harto de escuchar aquello de la belleza está en el interior y te quiero como amigo? ¡No busques más! Has llegado al lugar adecuado… Porque si cada vez que te asomas a la ventana, la vecina guapa de enfrente baja la persiana, puedes preguntarte ¿qué he hecho mal? Si cuando te pones en la fila del supermercado detrás de la rubia, ésta se gira y se cambia de fila sin que hayas abierto la boca, puedes pensar pero… ¡si no he hecho nada! Si cuando sales a la ligar, acabas haciendo de guarda-ropa y todas las mujeres sufren extraños fenómenos paranormales como: fiebre intermitente los sábados noche, muerte súbita de mascotas y reuniones caseras con familiares lejanos de existencia no acreditada, cada vez que les pides una cita, es tiempo de poner una solución radical a tu situación. No gastes más en flores, peluches, invitaciones al cine, cafés y fantas de naranja ¡Se acabó! Todo eso ya es pasado…

Hemos encontrado la solución a todos tus problemas con las chicas. Después de varios años de estudio, observación y ensayo-error, hemos llegado a una conclusión: eres un patán. Sí, no pongas esa cara… lo sabes, eres un patán que no tiene remedio. Asúmelo. Cada vez que ves a una mujer guapa, giras el cuello “a rosca”, desafiando las leyes de la biomecánica. Sabemos que no tienes auto-control, sabemos que eres un ansioso, sabemos que todo lo que quieres en la vida, es follar… de buena manera o de mala manera, elegantemente o a escondidas, en público o en privado, por amor o por vicio. Da igual, lo que quieres es follar. Como no entiendes una negativa por respuesta y te da exactamente igual lo que te digamos, en P&R hemos optado, por la vía rápida. Porque sabemos que te gustan las cosas rápidas, instantáneas e infalibles. Sabemos que tenemos que estar un paso por delante de ti, para que no la cagues (más, me refiero… aunque eso ya es difícil). Es por ello que te presentamos, como novedad a escala mundial:

¡EL COLLARÍN P&R!
 Con este invento, no volverás a parecer un ansioso pollafuera nunca más. Olvídate de controlar tu lenguaje no verbal. ¿Sabes por qué? Te será físicamente imposible girar el cuello “a rosca”, cada vez que veas a una mujer atractiva por la calle. Además, con este nuevo producto, conseguirás despertar curiosidad allí donde vayas: Podrás mirar a la rubia del supermercado frente a frente, sin que piense que eres un puto baboso. Aprovecha las ventajas en discriminación positiva que te ofrece el nuevo COLLARÍN P&R: asiento garantizado en el transporte público, mirada de piedad y socorro con un poco que te quejes… Piénsalo: llamarás la atención de todas las chicas a partir de ahora. Ahora la vecina que te ignoraba, te preguntará ¿Qué te ha pasado? y siempre podrás contarle alguna de las batallitas, que hasta ahora no te funcionaban en los bares de copas. Puedes usarlo en la biblioteca, en el coche, en el súper… y saliendo de cañas cuando los bares están hasta arriba. Serás el primero en ser atendido y todas te mirarán. Recuerda:

¡SE ACABÓ GIRAR EL CUELLO, AL PASO DE LAS CHICAS! No pagues más una sola Fanta y deja que sean ellas, quienes te inviten a café un domingo por la tarde. Darás pena, mucha pena… de eso puedes estar seguro. Conseguirás las primeras filas en el cine, y poniendo cara de pena, despertarás el lado emocional femenino. ¿No era eso lo que querías? ¡En P&R te lo damos todo! Además, asegúrate ser el centro de atención en todas las reuniones y en todos los círculos. Olvida tus lesiones de cuello, generadas al volverte para mirarle el culo a las chicas. Evita palizas de maromos dispuestos a partirte la cara por mirar a su novia de turno… pero si al final te acaban dando una paliza… ¡No te preocupes! Estamos seguros de que con tu collarín P&R, ganarás el juicio por lesiones. Y si no te parece suficiente, aún hay más. Ya nos conoces, y siempre nos guardamos un as en la manga. A continuación te presentamos…

EL MODELO NOCTURNO “BLUE DARK”

Como no podía ser menos, también hemos pensado en ti, amante de los sábados por la noche “copa en mano”. Te ofrecemos un modelo especialmente diseñado para tus escapadas nocturnas. Un azul oscuro, que puedes combinar tanto con tu camisa preferida “de pillar cacho”, como un traje de ejecutivo para tus reuniones de negocios. Serás el rey de la noche con tu auténtico díseño exclusivo BLUE DARK. Dará igual lo que digas, aunque sea una gañanda. Con tu COLLARÍN P&R nunca más tus amigas te mandarán a la barra a pedir copas cuando esté el local lleno… Y lo que es más importante: ¡No tendrás que salir a bailar nunca más! Convierte el sentido del ridículo, en tu mayor baza; cualquier cosa que hagas a partir de ahora por mínima que sea…  ¡parecerá heroica! Podrás ligar hasta en el pasillo de urgencias (consulta condiciones).
                         
Condiciones: Obviamente este artículo es una broma. Desde P&R esperamos que nunca tengamos que sacar un producto similar para evitar que hagas el capullo (cosa que por otra parte se te da bastante bien). Viendo que a veces, parece científicamente imposible que no te pongas en evidencia, te rogamos desde esta casa un poco más de auto-control. Te queremos, gracias.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber  y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!