SUPERVIVENCIA: DEPREDADORES Y PRESAS EN LA SOCIEDAD DE CLASES

 En este mundo que tenemos como escenario, no se nos permite descanso. Estamos en una época, en la que nos vemos obligados a sacar de dónde no hay. Estoy harto de ver en las noticias a diario, la versión moderna de la lucha de clases… porque es exactamente lo que estamos viviendo ahora. En términos menos sociales y más naturales, la lucha de clases, no es más que la competencia por los recursos disponibles en el medio. Esta lucha de clases, nos la hemos buscado e inventado nosotros mismos el llamarla así, reconociendo y separando, a los que tienen más recursos, de los que tienen menos en clases o categorías sociales. Yo esta clasificación no la veo, o mejor dicho… no me la creo. ¿Sabes por qué? Porque está basada en un sistema y en unos conceptos, que se podrían desmoronar mañana mismo. Tiendo a pensar en los extremos, para recoger la base real de las cosas, lo irremediable, lo básico y lo imprescindible. Ahora lo entenderás ¿Qué es el orden de clases establecido? Un maquillaje y máscara social, de la pirámide alimenticia dentro de la propia especie humana. Es eso y no otra cosa: es el quién se come a quién, quién vive de quién, quién se alimenta de quién y quién produce para quién. En la naturaleza, el depredador no le pide permiso a la presa, para cazarla y devorarla. Dentro de esta pirámide alimenticia humana, llamada sociedad de clases, pasa exactamente igual. ¿Sabes por qué me permito el lujo de hacer esta analogía? Porque somos animales, cosa que a menudo se nos olvida.

¿Te imaginas a una presa, tratando de convencer a su depredador para que no la cace y la devore, en plena carrera por salvar su vida? ¿Te imaginas en el otro lado al depredador, sentándose a negociar con su presa las condiciones para cazarla y devorarla? Esto, en la naturaleza no pasa. Y si somos animales, que formamos parte de esta naturaleza, o de lo que queda de ella, por muy listos, modernos e inteligentes que nos creamos, por saber manejar un smart-phone… seguimos pura, llana y exactamente, el mismo esquema que se da en el reino animal dentro de esta pirámide alimenticia. No cabe negociación entre depredadores y presas. La única relación que existe entre uno y otro, es quien devora a quién, y quién es devorado por quién. Punto. Porque dime tú, por poner un ejemplo ¿quién defiende a la hierba de ser devorada por los herbívoros? No todo son leones e indefensas gacelas, a la hierba también se la comen los antílopes ¿puede negociar la hierba unas condiciones antes de ser devorada?  Cumple su función, como la cumples tú y como la cumplo yo, dentro de este escenario llamado mundo “civilizado”.

Si quieres ser un depredador, tendrás que aprender a cazar. Y a menos que estés en esa casta desde el nacimiento, el depredador que te caza, no te va a enseñar a cazarle a él, ni te dará más derechos porque se los pidas, ni mejores horarios, ni mejor financiación, ni más dinero por mucho que le reclames. Es algo tan sencillo, como ver que el que está por encima de ti, en el orden de clases, vive de lo que tú produces. De hecho, vive de ti y tú, en cierta medida estás vivo porque él necesita que produzcas. No es más que un equilibrio dentro de esta pirámide alimenticia humana. Igual piensas que eres el último de la cadena y que estás trabajando para todo dios… ¿empiezas a sentirte una víctima? Piensa por un momento qué comes y qué llevas puesto. Para que lo veas claro, igual la prenda que llevas puesta, esa camisa que en rebajas te ha costado 9.95€, está hecha en  una fábrica china, donde los empleados ganan en un mes, lo que tú ganas en un día y trabajan expuestos a tóxicos. O por ejemplo, el móvil con el que llamas a tus colegas, y que usas a diario para cualquier cosa, lleva coltán en alguno de sus componentes. Y este coltán,  lo haya sacado un niño de 10 años que trabaja en alguna mina perdida de la República Democrática del Congo, o Sierra Leona. 
¿Y ESTOS NIÑOS QUÉ? 
O ACASO... ¿NO SON MINEROS?


Ah, no… que estos no son ni mineros, ni sindicalistas; pero te caen mejor los mineros por heroicos, que lo son… porque los has visto liarla parda por TV. Pero el chaval que saca coltán, también es minero y no lleva casco, ni canta el himno de los mineros, que tanto emociona, ni tampoco monta barricadas. ¿Te das cuenta? Todos estamos conectados en esta pirámide alimenticia, llamada sociedad de clases. Y el que está arriba del todo, especulando en los mercados y jodiéndonos la vida, no nos ve la cara, porque no salimos por la TV. De igual forma, que tú tampoco le ves la cara al congoleño  de la mina de coltán, que hace que tu puto móvil funcione... y el mío también. Hablamos de supervivencia, de devorar o ser devorado. Normalmente, pensamos en llegar arriba, en pedir justicia social, en querer dar el salto para que haya igualdad de derechos, en mejorar la calidad de vida… en consumir a fin de cuentas, antes que en producir, o mirar hacia abajo ¿hay alguien ahí?

Pero claro ¿esto quién lo paga? ¿quién lo sufre? Si pensabas que estabas abajo del todo en la pirámide, ya has visto que no es así. La pirámide alimenticia, no entiende de justicia social. Ni el de arriba te entiende a ti, ni tú entiendes al de abajo. Si el de arriba no está dispuesto a renunciar a seguir viviendo a tu costa como depredador y no negocia… Te pregunto, si tú también estarías dispuesto a renunciar a tu bienestar, para que el que está por debajo de ti, al que tampoco le ves la cara, viva mejor y en mejores condiciones. Pero si el de abajo que indirectamente trabaja para ti y produce para ti, deja de hacerlo ¿entonces de qué vive? Ahora mira de nuevo arriba y pregúntate ¿de qué vives tú? Animalitos somos, depredadores y presas no negocian.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber  y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!

CUANDO A HARRY Y A SALLY, SE LES PASÓ LA TONTERÍA, por EL DUQUE

 ¿Existe el amor eterno? Es curiosa la pregunta y por eso mismo quería escribir tratando de darle una posible respuesta ¿Quieres que te conteste a esa pregunta? Pues lo haré del tirón. Verás, por eso te he dicho antes que a lo que tú llamas amor, ni de coña es para siempre. A lo que tú llamas amor, que es propio de Disney y de las pelis de Meg Ryan dura más o menos 2 añitos, como mucho. El llamado amor romántico, ese que te llena el estómago de mariposas, es bonito, precioso diría yo. Te hace sentir vivo y ha inspirado tantísimas poesías y canciones que solo por eso deberían declararlo patrimonio inmaterial de las humanidad. Pero ese amor romántico, no es eterno y sobre todo no es a lo que yo llamaría amor. El amor romántico surge por el poder de la atracción, que es meramente biología y química en movimiento. Se cultiva por cosas como la motivación por el logro(es decir el que esa persona nos lo ponga difícil para conseguirla), por el famoso tira y afloja, o lo que llaman los psicólogos el refuerzo intermitente. Es decir, el amor romántico es eso, romántico pero no es verdadero amor. Se puede estar enamorado/a  de alguien, que de hecho te maltrata o que ni si quiera esta enamorado de ti. Como diría la canción “no es amor… es una obsesión…” pues eso.

Pocas cosas hacen más daño a la pareja, que la idealización del amor Disney o del amor romántico. De hecho hay muchas personas que viven enganchadas al amor romántico, como otras lo están a la adrenalina y necesitan tirarse de un puente. El “enganchado” al enamoramiento vive condenado a ir de pareja en pareja, de flor en flor, viviendo a tope  y sufriendo luego las diversas rupturas a las que esta, sin duda condenado. Otra típica confusión es confundir amor con sexo. Al igual que decíamos con el amor romántico, en realidad el deseo es algo instintivo, animal, es algo que nos marca la piel. Podemos desear a cientos de miles de personas a lo largo de nuestra vida y gracias a Dios que existe el deseo pues, junto al amor romántico es lo que hace finalmente que no nos metamos en una cueva de autocomplacencia y finalmente nos emparejemos y procreemos. Pero es importante que no confundamos churras con merinas,  y que sepamos que el hecho de que “nos ponga” la vecina del 5º o el fontanero con una llave del quince… no significa, ni que les amemos, ni que tengamos necesariamente que tirárnoslos. Es normal desear a muchas personas, incluso a lo largo del día y no hay que luchar contra ello, simplemente aceptarlo y verlo como un síntoma de que gozamos de buena  salud. Lo raro sería ni sentir ni padecer síntomas de atracción, algo no marcharía bien.

¿Qué es amar? Solo un verbo. Amar es un verbo que se realiza y en el que es vital una cosa que no esta nada de moda hoy en día: la voluntad ¿Qué eso? se oye decir al fondo… Es cierto, vivimos en una sociedad que cada vez premia menos la voluntad y cada vez aplaude más el hacer lo que me salga de los santos cojones. Si amigo, otra cosa más que solo tiene el ser humano: voluntad. Antiguamente se solía ejercitar la voluntad, pero hoy en día queda de carca hablar de esto… La voluntad es lo que permite al ser humano hacer cosas que no le apetecen ni un clavel, y le permiten llevar hasta las últimas consecuencias sus objetivos. Entonces ¿es posible el amor para siempre? Pues depende. Depende única y exclusivamente de si quieres o no quieres. Si quieres puedes. Si decides amar a alguien le amaras, si decides dejar de amarlo también lo conseguirás. Lo creas o no esto no es algo que salga de la nada ni que venga de fuera, es algo que tú decides. Bueno, mejor dicho: tú decides tu parte, pero falta que la otra parte también tome la misma decisión. Te recuerdo que estamos hablando de amar, no de sentir una atracción, ni de una pasión obsesiva. Estamos hablando de tomar una decisión ¿entendido?

¿DEJAMOS DE HACER EL TONTO O QUÉ?

¿Y que significa? Básicamente yo diría que es: compartir tu vida con la otra persona, compartir tu intimidad, implicarse del todo en la vida del otro y dejar que el otro se implique en la propia, follar mucho, cuidar del otro y dejarse cuidar, aceptar con indulgencia los cientos de defectos que tiene el otro y también los propios, ser totalmente sincero…Y muchas más cosas que dan hasta para un tomo enciclopédico. Amar de verdad, en el hombre supone en cierto sentido la muerte del ego. El hombre a lo largo de su vida atraviesa diversas fases, y no es hasta el final cuando de verdad madura, cuando acepta su propia muerte, cuando realmente deja de un lado sus egoísmos, sus deseos de vida eterna, su  miedo a ser dañado, cuando de verdad estará listo para ese amor verdadero del que hablo. Disney aquí no tiene nada que hacer. Te estoy hablando de dos seres humanos cometiendo fallos, metiendo la pata, haciéndose daño, a veces un daño irreparable, deseando a otras personas y decidiendo no follárselas. Te hablo de vejez, de fealdad, de gordura, te hablo de marrones, de problemas económicos, de horas sin dormir por el llanto de un niño, te hablo de esfuerzo.

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CERVEZA, TETAS Y FÚTBOL: DE LO MASCULINO Y LO FEMENINO, por EL DUQUE

 Había quedado con mi buen amigo Miguel para ver el fútbol… “er furbol” que diría alguno. Para ver el fútbol, y para tomar cervezas como si no hubiera un mañana aparte de contarnos nuestras cosas, compartir alguna experiencia reciente y ponernos al día. El caso que quería comentaros es que, mientras inocentemente veíamos el fútbol rodeados de gente, en pantalla grandecita y pinta en la mano, ambos dos, nos percatamos de una curiosa escena. En una mesita, lejos del fútbol, estaba sentada una linda parejita compuesta por una rubia, cañona, guapa y con escote pronunciado y un tipo normalito y con algo de pinta de “gafapasta”. El caso es que el lenguaje corporal era digno de ser observado: ella inclinándose hacia delante mostrando su balconcillo tetado de forma generosa, como diciendo: mira lo que tengo para ti y él impertérrito, cruzando piernas y brazos, con un lenguaje más bien tirando a femenino, más propio de un amigo gay pseudo-intelectual, que de un tipo bien plantado. Si, ya sé lo que pensáis: ¡envidia!... Pero lo cierto es que no (ni por asomo) ya hemos visto y oído de todo. Siendo del todo sinceros no tenemos ni pajolera idea de la historia de estos dos elementos, no tengo ni idea si él la tiene como un piano, o es un físico nuclear famoso y forrado que toca la guitarra y tiene tías a cientos. Puede que así sea, pero lo más lógico es que no sea así, y que el día del apocalipsis zombie o meteorológico, este pin-pin sea de los primeros en caer. ¿Por qué este calamar no bebía cerveza, ni prestaba la menor atención al fútbol? ¿Qué tiene que ver todo esto con el escotazo panorámico de su acompañante rubia cañona?

Bueno, entiendo que hagas esa pregunta en un mundo cada vez más despolarizado, pero te diré que el fútbol y la cerveza son a lo masculino, lo que una buena peli romántica o una conversación íntima con una amiga es a lo femenino ¿Por qué? Verás, sea el fútbol u otro deporte, el cerebro masculino es esencialmente resolutivo. Y por tanto, disfruta especialmente de participar y ver actividades competitivas, en que uno gana y otro pierde. Un hombre que no disfruta viendo o practicando deporte, esta despolarizado o bien se halla más en contacto con su parte femenina. Ahí queda eso ¡sensible!

Por otro lado, la cerveza es algo en lo que lo masculino se sumerge. En cierto sentido podemos decir que el hombre se abandona a la cerveza, como sustitutivo de cómo se abandonaría en los brazos de su amante. El hombre necesita quedarse en paz, en calma, acallar  sus sentidos, morir un poco. No en vano en un encuentro sexual hombre mujer, el hombre al eyacular se “descarga” energéticamente “muriendo”, mientras que la mujer se recarga. Por eso mismo, una mujer tiene una innata capacidad multiorgásmica, mientras que el hombre tiende a quedarse sobado tras eyacular por pura fisiología… y no por pereza, por no quererla de verdad, como cree más de una.

Aparte del rollo que te acabo de soltar, el lenguaje corporal del tío era apaciguado, igualitario diría yo, nada “violento” sexualmente hablando y eso contrastaba con el lenguaje de ella, claramente un cortejo sexual descarnado, que podríamos calificar como ¡a por ellos oe! Si él hubiese sido “masculinidad en acción”, habría erguido su postura, sacado pecho o incluso se hubiese señalado o remarcado los genitales… Como dios manda y Clint Eastwood instruyó. Si esto te parece una paja mental, entonces crees que el método hipotético deductivo, es una paja mental.  Ellas siempre dirán que el lenguaje no verbal, o el lenguaje corporal, es una ciencia bastante ¿inexacta? Al menos eso dicen ellas para excusarse cuando las haces ver, de forma obvia, que van con el escaparate puesto, pero apostaría que acierto. Igual este mismo análisis, lo publica la rubia del escotazo, y te lo crees al 100% ¿por qué será?

Ummmm chica rubia, muy atractiva, de unos veinticinco… edad suficiente y atractivo suficiente como para haber conocido varón, o mejor dicho, múltiples varones. Ella es muy femenina, pero no está con un hombre masculinos ¿Por qué?. Respuesta sencilla: ha conocido a nuestro amigo el de la moto, al de la otra moto, al primo del de la moto y posiblemente ha estado en al menos una o dos relaciones traumáticas con tipos “nada delicados”, que en el mejor de los casos, la han tratado bastante mal, han pasado de ella y la han dejado tocada. Ahora ella está pasando por una fase de su vida en que posiblemente esté buscando reforzar su yo, su autoestima, y busca más bien una relación con alguien menos polarizado, que empatice con ella, que le aporte comprensión. Busca la clase de relación que hoy tanto se nos vende como optima. ¿Hay algún problema en eso? Porque pensar en este caso, que se ha apostado con una amiga, ligarse a un sinsangre antes del fin de semana, sería enrevesado ¿verdad? hasta a mí me lo parece. Guste o no guste, la chica en cuestión necesita ser “arrebatada” y no va poder evitar sentirse atraída por tíos muy tíos…

ES LO QUE HAY… ¡Y PUNTO!

Mucha gente se me echará encima por esta clase de comentarios y no me extraña. Guste o no “está de moda” negar la existencia de dos polos masculino y femenino. Lo más “in” es lo neutro. Lo cierto es que uno de los grandes problemas de nuestros días es la ausencia de polaridad, la clandestinización de “lo masculino” y la negación de lo femenino, es decir, la negación de la propia condición humana. En el ámbito de las relaciones íntimas de pareja, se ha negado lo masculino, vendiéndose la necesidad de un hombre nuevo, sensible, empático, amigo antes que amante. Lo paradójico, es que tristemente, en el ámbito profesional se niega con igual rotundidad “lo femenino” incentivando y valorando las virtudes de lo masculino: la resolutividad, la orientación al resultado, la resolución de problemas uno por uno, de tal forma que parece que el hombre que desee emparejarse, ha de cortarse el pene y la mujer que desee triunfar en su profesión, ha de ponerse cojones y pene postizos. ¿Te das cuenta?

El error, grave además, es que estamos confundiendo churras con merinas. Para empezar, por supuesto que creo en la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, faltaría más; y por supuesto que creo en la igualdad en el trato, pero eso no quita para que reconozcamos la existencia de un polo masculino y uno negativo. Para que no se me trate de machista, te diré que todos nosotros tenemos un ánimus y una ánima, un lado masculino y un lado femenino. Una persona no reconciliada con uno de sus dos polos, nunca será una persona equilibrada. Ahora bien, lo más normal es que un hombre habite más en el polo masculino y que una mujer habite más en el femenino… aunque hay excepciones andando por la calle, y existen de hecho relaciones perfectas, en que ella “es el chico” y él “la chica”.

Es por todo esto por lo que en parte me da cierta pena que, por un lado los hombres se castren  renunciando a mostrar su masculinidad, renunciando a ese instinto básico salvaje que, al chico de nuestro relato le haría saltar la mesa y pegarla un muerdo en el pezón a la chica… Y por otra, que se le venda a la mujer, que para ser buena profesionalmente hablando, ha de ser un tío con falda. Eso sí, nos quejaremos cuando la rubia se canse del gafapasta de turno y ya, desde una mayor madurez como mujer, decida dejarle por un tío más masculino que responda así adecuadamente a su acuciada feminidad, o nos volveremos a quejar, cuando nos emparejemos con una mujer que no se quite el disfraz de hombre que lleva para trabajar, ni siquiera en el dormitorio y nos haga sentir mal.

Así las cosas ¿Cómo no va estar el hombre desorientado? Joder, es que esto es un sindios. Por una parte le hacen creer que hay que ser neutro a más no poder, pero por otro lado cuando se comporta bien, y como un ejemplo de hombre neutro, la chica de turno acaba tirándose al “malote” de brazos tatuados. Por otro lado, cuando él conoce a una tía, que le gusta ser el tío de la relación, mandando, diciendo aquello de  yo no estoy preparada para una relación seria”… Y digo yo ¿por que simplemente no te planteas lo más natural? Ser honesto contigo mismo y con tu verdadera naturaleza. Eso sí que es difícil de ver hoy en día, y es quizás, lo que te diferencie del resto. Piénsalo.

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LA CONFRONTACIÓN: SI, TE ESTOY HABLANDO A TI ¿QUÉ PASA?

 Últimamente me viene mucho  a la mente Travis Bickle, el protagonista de Taxi Driver... Ya sé que la escena de You talking to me? ha pasado a la posteridad, pero quiero contarte algo que igual no se te había ocurrido. Hoy no voy a tirar por el lado del antihéroe, por más que me guste en este personaje, si no más bien por su carácter solitario y su concepto particular de practicar la justicia. En efecto Travis pasa mucho tiempo solo, demasiado tiempo, y los personajes con los que se encuentra de noche, con los que contrasta su carácter solitario, dan cada uno para escribir una novela. La vida de noche es otro rollo y la ausencia de luz natural, afecta al cerebro de la gente. No es broma. Cuando uno pasa mucho tiempo solo, se crea sus propias leyes y sus propias normas, sus propias manías y vicios de conducta. Y como no tiene  a nadie con quien contrastarlos, o con quien comparar sus patrones de conducta, éstos se refuerzan por el hábito, hasta hacer que te conviertas en un bicho raro. Y si te pasa como al protagonista, que solamente se encuentra con gente rara, tanto o más que él, lo que te puedan aportar no siempre tiene por qué enriquecerte. En fin, qué te voy a contar… Nadie es perfecto.

No es lo mismo repetirte algo frente al espejo, sabiendo que no vas a encontrar oponente, que decirlo y hacerlo en la calle, con alguien de verdad delante. No te estoy hablando necesariamente de una confrontación física, ya sé que la escena invita a ello; pero ese ¿Me estás hablando a mí? delante del espejo, en la calle probablemente tendría una respuesta del estilo Sí, te estoy hablando a ti ¿qué pasa? Dando lugar a una confrontación prácticamente asegurada, a que menos una de las dos partes, se retirara a tiempo. No nos gusta que nos lleven la contraria ¿verdad? Pues discutir y la confrontación, el contraste y la diferencia, son precisamente los elementos necesarios, para que las personas maduremos y crezcamos. No basta con que sepas, si no además cómo desenvolverte con lo que sabes, o crees saber. Y solamente, cuando te encuentras con un bache, una dificultad, un reto o una confrontación en la que tienes que emplear tus recursos, sabrás si lo que sabes, te vale o no. Es puro aprendizaje condicionado: ensayo / error.

¿Temes equivocarte y por eso no actúas? ¿por eso no tomas decisiones? ¿por eso estás siempre igual esperando aquello del When you wish upon a Star de tu amigo Disney? Sí, esa filosofía aborregante que te dice que te quedes mirando arriba pidiendo deseos, a ver si te cae algo por suerte o don divino. Las estrellas no bajan solas del cielo, hay que ir a cogerlas: sean mujeres, sean trabajos, negocios o caprichos. Y probablemente, te tengas que pegar muchas hostias antes de conseguirlas. Si tienes suerte y ya partes con una cierta ventaja, aprovéchala porque no deja de ser capital a tu favor. Pero si no la tienes, has de asumir el riesgo de la confrontación, contigo mismo, o con el oponente y claro… contar la posibilidad de que puedes perder ¿eres capaz de asumir ese riesgo? Te recuerdo que aquí no hablamos para aventajados, aquí hablamos para gente normal. Ahora, más que salir a partirte la cara con alguien sin necesidad, la violencia a la que te llamo, es la de hacer que el capullo Disney conformista que llevas dentro, se vaya a hacer la mili con la legión.

SENTADO SE VE TODO MÁS FÁCIL

Desde luego que sí, pero ¿sabes qué? Yo te puedo decir como españolito de a pie y tipo del montón, que hay que pegarse algunas leches, para que las cosas te salgan, porque no las regalan. Esto lo sabe, hasta el ratón del experimento, al que meten en un laberinto para encontrar el queso y le cronometran. Tardará lo que tarde, pero lo acabará encontrando. Como tú no eres un ratón inocente de laboratorio, eres tú quien ha de optar por meterse en el laberinto. Si no, no hay premio.  A veces sale y a veces no, pero la lotería no deja de ser un juego para tontos, porque en ese caso, la banca siempre gana. Es pagar por una promesa incierta, que ni si quiera depende de ti, o de nada que puedas hacer ¿no te das cuenta? No hay otra forma de crecer, cambiar, ganar o salirte con la tuya, que apelar a la confrontación con uno mismo… y después con las barreras externas, o con el tocapelotas de turno, pero primero siempre con uno mismo. Recuerda: sí, te estoy hablando a ti.

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¿ERES UN BICHO RARO? CUANDO LA ESTÁS CAGANDO… Y NO SABES POR QUÉ

 ¿Te es familiar esta sensación? Te sientes metido en el fango y parece que da igual lo que hagas… Por más que te esfuerces, no das pie con bola. Montas un circo y te crecen los enanos. Puedes llegar a  creer incluso que estás bajo una maldición divina ¿Qué estoy haciendo mal? Suele ser la pregunta. Las cosas no son tan obvias como nos gustaría que lo fueran, y si lo son… solemos estar más pendientes de otras cosas menos importantes que nos despistan; o queriendo curar síntomas sin pararnos a buscar la verdadera enfermedad. Normalmente es más lo segundo que lo primero, o sea, que tratamos de achicar agua de la barca que se hunde, en lugar de plantearnos tapar los agujeros antes de salir a navegar… qué ejemplo más prosaico ¿verdad? Hay que tomarse un tiempo para repararse uno mismo, aunque tengamos la sensación (yo el primero) que podamos estar perdiendo el tiempo, o la falsa ilusión de que “no estamos haciendo nada”. Cuando se tiene esta sensación de estar cagándola de continuo, es porque en efecto, algo se está haciendo mal, pero esto es solamente un síntoma, no el problema en sí.

Desde luego, si no te paras los pies por temor a perder el tiempo, o por ejemplo por temor “a que se te pase el arroz”, vas a persistir en hacer lo mismo de siempre, una y otra vez. Ese es el fallo: hacer lo mismo una y otra vez, cuando sabes que siempre que has obrado de esa manera, la has acabado cagando. Animalitos somos, y esto en realidad lo que quiere decir biológicamente, es que nuestras rutas neuronales son siempre exactamente las mismas. Por eso no cambiamos, o por eso nos da miedo hacer algo diferente  a lo que solemos hacer. Miedo a salir de la zona de confort, porque ello implica actuar de otra manera, y por ende pensar o dialogar con uno mismo, de una manera distinta a cómo lo suele hacer.

Conforme uno se va haciendo viejo y cascarrabias, cada vez estas rutas neuronales, o en cristiano: tu forma habitual de pensar y hacer las cosas, se va acentuando, reafirmando y hasta viciando. Las manías aumentan con la edad, ese sería un buen ejemplo para explicarlo: las manías no son más que rutas neuronales viciadas, traducidas en conductas, que nunca han entrado en conflicto, o en contraste con otras conductas. De ahí el famoso “es que yo soy así”. Bueno, hasta cierto punto eres así, y hasta cierto punto has elegido ser así. En el fondo, todos los atascos inexplicables, que sufrimos a lo largo de la vida, son fruto de no querer entrar en conflicto con nuestras rutas habituales. Por eso creemos “que lo estamos haciendo bien”, y a pesar de ello, no hacemos más que tropezar una y otra vez, en la misma piedra.

Queremos que los planes salgan bien, pero a la vez evitamos el conflicto y la confrontación con nosotros mismos. Nuestras rutas son nuestras, y no queremos que nos las toquen, porque nos definen. De hecho, es intelectualmente más sencillo, tratar de imponer tu forma y hábitos, que entrar en conflicto con uno mismo y someter a duda metódica, cada uno de nuestros vicios conductuales. Dicho de forma sencilla: solemos pretender que palmen los demás, o que el esfuerzo por entendernos y aceptarnos lo hagan los demás, antes que a la inversa. Es humano, es la economía del mínimo esfuerzo: este es mi camino, y lo ando así… a mi manera, el que se quiera subir a mi tren que se suba, que yo no me bajo del burro ¿te suena esta forma de pensar? Date cuenta que aunque común, esta forma de pensar, hace que nuestra vida sea una pelea de egos continua contra el mundo. Y el ego querido amigo, como decía mi abuela, no da de comer.

¡ME ENCANTA QUE LOS PLANES SALGAN BIEN!


Y a mí, por supuesto, pero no siempre puede ser. Y si además nunca te sale nada de continuo, crees que estás gafado y que todo el mundo vive solamente para joderte la vida… te aseguro que te estás equivocando y mucho. En primer lugar, no eres tan importante como crees, la gente tiende más a ir a lo suyo, en lugar de vivir solamente para machacarte a ti. Y en segundo lugar, si una vez y otra, y otra, y otra, y otra… obtienes siempre los mismos resultados, fallas de continuo, o la cagas, y en tu mente aparece el síndrome  “yo contra el mundo”, es porque haces lo mismo una y otra vez. Si no cambias tu hoja de ruta, seguirás teniendo siempre los mismos resultados. Es simple ¿verdad? Recuerda que no eres el centro del universo.

¿Cómo se hace para que las cosas salgan bien? Pues mira, no tengo la piedra filosofal. Solamente te puedo decir cómo hacer para que las cosas cambien: pensando y actuando de forma diferente. Punto. Ese es todo el misterio ¿Qué los demás no te dejan? ¿Qué la rubia no te hace caso cuando la llamas? Pues pasa de la gente y deja de llamar a la rubia. ¿Qué es lo primero? ¿hacer o pensar? Una cosa lleva a la otra. Lo que tu mente ahora no da por bueno, o entra en conflicto con lo que haces habitualmente dentro de tus rutas habituales, tendrás que forzarlo por encima de tu umbral… No te quedan más narices, es así como se aprende y como se evoluciona, llegando a tus propios límites. Hasta que duela. Y cuando veas que en efecto, no pasa nada, y que por eso no se muere nadie, una nueva ruta neuronal en tu cerebro quedará inaugurada. Hay que forzar la máquina, si no, las cosas nunca cambiarán.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber  y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!