LE HARÉ UNA OFERTA QUE NO RECHAZARÁ: POLÍTICA, CONTROL, DEUDA Y EMPRESA

 Si hay algo que saben los que van a visitar el despacho de Don Vito, es que el favor no les va a salir gratis. El Padrino no te pedirá dinero, probablemente seas tú quien se lo des como ofrenda o seña de respeto, por haber sido invitado a la boda de su hija. Su manera de endeudarte, no es como lo hacen los bancos. Él solamente  te hará el favor, si antes te humillas, le besas la mano y reconoces así su poder y su autoridad. Él solo te pedirá lealtad: no sabes ni cuándo, ni cómo, ni dónde, ni para qué te requerirá, pero cuando te llame no podrás negarte. Ese es su precio y no otro: una parte de tu libertad. Un compromiso que vale más que el dinero. Le debes un favor, porque El Padrino es un hombre de palabra y cumplirá  su promesa, pero a partir de ese momento, una parte de ti le pertenece.

Dime tal y cómo está el mundo a día de hoy ¿qué es lo único que puede valer más que el dinero? Es a lo que aspira todo el mundo, aunque con la boca políticamente correcta te diga lo contrario. Más de uno perdería la dignidad por un buen puñado de euros. Es una buena manera de esclavizar a la masa: creando la promesa de que siguiendo la normativa no te va a faltar dinero para llevar una vida digna. Es mentira, gracias a promesas como éstas estamos pendientes de la cuenta de gastos, haciendo cálculos, malabarismos y cruzando los dedos para esperar que llegue el día de cobro. La verdad es que es una buena manera de tenernos para lo que haga falta ¿verdad? Pero no es el dinero lo que realmente nos preocupa; si no la promesa o el compromiso de que nos van a pagar este mes, el siguiente y el siguiente.

Es esta promesa de seguridad, la que nos hace besar la mano de nuestro padrino, por eso comprometemos una parte de nuestra vida a la tarea que se nos haya encomendado. Por eso recurrimos a las personas o a las entidades solventes, o que creemos solventes a la hora de encomendar las soluciones a nuestros problemas. De eso vive Don Vito, de su solvencia. No de repartir dinero a manos llenas. Quienes le piden un favor, es porque no han podido o no han sabido resolver sus problemas por ellos mismos. No saben, no pueden, no confían en sí mismos, no saben asumir la responsabilidad de sus actos y por eso, recurren a él ¿te suena esto de algo?  A mi me suena mucho. ¿Qué le pasará por la cabeza cuando un hombre falto de  voluntad o de medios entra en su despecho para suplicarle? Pensará en efecto, que ya tiene un esclavo más.

¡QUÉ PACIENCIA HAY QUE TENER!

Eso es verdadero poder: no tener que obligar a los demás a que se sometan, si no que sean las mismas personas las que se sometan a ti voluntariamente porque tú si tienes voluntad, acción, palabra y medios. Esta es la clave de la política, el control de masas, el endeudamiento y la contratación empresarial: una sumisión parcial o total hacia una entidad solvente, en la que confías para solucionar problemas. El rebaño cuando pasa hambre, suele quejarse del pastor que lo apacienta, pero el borrego se olvida muy a menudo que él fue el primero en dar el paso para buscar a su pastor, a su guía, a un hombre de palabra, un líder, un banco o un partido, una entidad que le respaldara… a fin de cuentas, un Don Vito a quién pedir un favor ante su incapacidad propia de ejecución.

Es en ese mismo momento en el que te conviertes en esclavo. No te ha convertido nadie, no te ha obligado nadie. Aunque después pretendas responsabilizar a tu padrino particular, cuando el precio de sus favores es cada vez más alto y tu beneficio es menor ¿de verdad era necesario entrar en el despacho a pedirle un favor? A lo mejor si no hubieras entrado en ese despacho a besarle la mano, no habrías conseguido lo que querías, o quizás habrías tardado más en conseguirlo por tus propios medios. Pues no, quizás no habrías logrado tu justicia individual, pero serías libre. El problema es que no quisiste asumir el riesgo, de intentarlo por tus propios medios y preferiste confiar en Don Vito ¿de qué te quejas?

El crear deuda, es lo que le da poder sobre los demás. Si les haces creer que te necesitan para conseguir sus propios objetivos: para poder ganar algo, para asegurarse un estatus, para comprarse una casa, para mantener una pareja, ya hay una parte comprometida de su tiempo y su capital humano que no les pertenece a ellos, sino a la entidad en quien han confiado. Una vez delegado ¿no te das cuenta que ya tus propios objetivos no dependen de ti? A partir se ese momento, El Padrino puede hacer contigo lo que quiera; te podrá reclamar o requerir en cualquier momento. Ese ha sido tu compromiso de lealtad. Y lo tuyo… ¿te lo han dado? ¿o te lo pueden quitar en cualquier momento? ¿es realmente tuyo? Piénsatelo bien, antes de firmar.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber  y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!

LA HORA DE LA VERDAD

 Hoy reclamo tu atención, con la certeza verdadera de saber que has venido a este mundo para algo más que para pasearte y obedecer. No quiero que tomes mis palabras como un comando, porque eso querría decir que siempre necesitarás a alguien que te empuje, o alguien a quien obedecer… y yo no quiero alimentar borregos, quiero que seas capaz de levantarte tú e ir a la guerra si hace falta. Quiero permitirme este lujo, y además quiero que te lo creas. Si eres capaz de creer en el desánimo y la derrota por verlas constantemente en el mundo que nos rodea, quiero que creas también, en la arenga y en la victoria. Tanto en una, como la otra. Quiero que no necesites a nadie más que no sea tu propia alma para levantarte. Nunca podremos estar siempre pendientes de ti, eso tenlo claro. A la hora de la verdad, probablemente estarás solo y tendrás la tentación de encoger los brazos y rendirte antes de empezar a luchar, para evitar daños mayores. Esa tentación de anticipar tu propia derrota siempre la tendrás. Sí, he dicho siempre, porque esa será siempre la vía más fácil. Pero quiero que cuando escuches esa voz prudente, escuches también la otra. ¿Cuál otra voz? Aquella que te dice que eso no está bien, la que te ordena a crear justicia donde no la hay, la que te empuja a levantarte y la que te hace digno entre todo un rebaño de corderos para alzarte y dar un primer paso, cuando nadie más se atreve a hacerlo por miedo.

Es la hora de la verdad, y siempre hay opciones. He dicho siempre. Te recuerdo que tu voluntad solamente te pertenece a ti, y que esto no puede arrebatártelo nadie. He dicho nadie. No todos hemos llevado una vida honorable, quizás sientas que no tienes nada que salvar, o nada por lo que luchar, o ninguna plaza que defender. Te equivocas. Cuando llega la hora de la verdad, todos somos iguales. Una guerra la gana un bando; pero dentro de una guerra hay batallas, y un día a día que le otorga la victoria, no al que más batallas se haya apuntado en el marcador, si no al que ha ganado las batallas importantes. Al que ha salido cuando tenía que salir, quizás sin hacer tanto alarde de fuerza como su oponente, quizás sin que le brille más la armadura, o tenga un arma más poderosa que su contrario. La guerra la gana, el que ha atacado cuando tenía que atacar, y defender cuando tenía que defender.

Si crees que no has llevado una vida digna u honorable, a la hora de la verdad eso no importará. Porque toda tu vida se resumirá en ese mismo momento, y todo lo anterior dejará de importar. ¿Vas a perder la oportunidad de redimirte? Quizás mueras en batalla, pero aunque toda tu vida te hayas escondido como un cobarde, tú eliges si morir como tal, o morir como un hombre. Ese es tu momento, y sí, he dicho, morir. Es algo que tarde o temprano, nos pasará a todos ¿lo has aceptado? o acaso ¿crees que vivirás eternamente? La vida se cobra sus propias cuentas, y a todos nos llega la hora de la verdad. A todos sin excepción: al rico y al pobre, al débil y al fuerte; al bueno y al malo ¿cómo quieres afrontar ese momento? De nada sirve que lleves una vida tibia y regular para pasar desapercibido, tenlo muy presente. Eso siempre te hará ser partícipe de la condición de esclavo. Pero en el último momento, tendrás la oportunidad de redimirte. Siempre existe esa opción.

NO SABRÁS QUIÉN ERES, 
HASTA QUE TE VEAS AL LÍMITE

Por más que te pueda decir yo, otro o cualquiera, solamente a la hora de la verdad, sale quienes somos los hombres verdaderos desde dentro, y quien solamente paseaba la percha. Quizás por el camino, te encuentres con sabios samuráis, que pasan su vida abrillantando su armadura y afilando la espada, cuando el contrincante es un muñeco de madera; pero que cuando llega la hora de la batalla real, saldrán huyendo, porque en efecto el enemigo se mueve… y quizás se mueve mejor que tú. No, el enemigo no es un muñeco de madera con el que practicar y lucirse en un entrenamiento, cuando las doncellas te miran dar golpes elegantes al aire en su ansiada búsqueda constante de sensaciones y emociones nuevas. Me hacen gracia, estos actores del honor, que gastan su vida entrenando, para que todos vean que son guerreros de brillante armadura, mientras que en la sombra se comportan, como ebrios cantineros, faltos de código alguno. El código que predican en público, y el mismo código que desprecian en privado.

No es necesario que busques la guerra, ni la batalla, ni el combate sin razón ¿sabes por qué? Tarde o temprano se presentará, y es el conflicto el que vendrá a buscarte y a reclamarte para preguntarte ¿en qué bando luchas? Te aviso que los neutrales, mueren de igual forma que los de un bando u otro. Los neutrales y tibios también sangran como tú y como yo. Y tarde o temprano, una guerra vendrá a buscarnos, y tendremos que afrontarla. Si has llevado una vida honorable, deberás defender lo ganado, porque es tuyo en justicia, y porque has luchado por ello. No puedes relajarte ahora. Si no has llevado una vida honorable y digna, es el momento de redimirte. Todo lo anterior dejará de contar, en el momento que suenen las trompetas de avanzadilla. Ya no habrá marcha atrás. Al final, la batalla se resumirá en evitar y anular  los puntos fuertes de tu oponente, y detectar con inteligencia y observación, sus puntos débiles y blandos. Esto es lo que te dará la victoria, y no el brillo de tu armadura, o el alcance de tu arma, o la pose estética  e imponente, que solamente es imagen, pero que resulta inútil cuando vienen a quitarte lo más preciado: tu vida y tu libertad. ¿Quiénes de nosotros somos dignos? No lo sabremos hasta que llegue ese hora de la verdad.

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EL HOMO SAPIENS "ATONTAO"… Y LA MADRE QUE LO PARIÓ

 Lejos de empezar con un tono positivo e idealista anestésico y reconfortante, para que no te asustes desde el principio y no llores… ¡cacho de nenaza! Voy a ver si en mi batalla perdida por hacer de ti un hombre de provecho, hoy consigo darte un empujón sin necesidad de recurrir a una foto de tías en pelotas. Como está visto que contigo no funcionan ni las arengas, ni las verdades, ni las obviedades, ni nada que no sea otra cosa que no incluya unas tetas y una promesa de sexo fácil… te puedo decir que confío en la nobleza, en el honor, en el compromiso, en la palabra, caballerosidad y pulcritud. Te lo podría decir, pero no te lo diré. Una cosa es que todo esto sea más honorable y otra bien diferente es que sirva para algo o sea realmente práctico. Creo que muy en el fondo de nosotros mismos, seguimos queriendo que el bueno gane al final, que mate al malo y que se quede con la chica, mientras el secundario cómico hace alguna mueca antes del cartel THE END. Es muy probable que te cueste reconocer que en este aspecto eres uno más entre tantos, y que como a muchos, nos hubiera gustado nacer como William Wallace o Máximo Décimo Meridio para hacer justicia y librar batallas épicas, follarnos a la princesa, liberar a Roma y a Escocia respectivamente… Si te das cuenta, es la fantasía del príncipe azul, pero al revés.

En nuestro caso, podríamos llamarlo delirios de grandeza, proyección del ego, deseo de triunfo… Míralo fríamente: no deja de ser el cuento del príncipe azul pero al revés. ¿Por qué estoy tan seguro? Porque a todos nos pillan de lejos las batallas épicas de antaño. Nunca se sabe, pero es poco probable que vuelvan a darse de una manera tan cinematográfica. Lo que sí es seguro, y es nuestro deber congénito, estar siempre preparados frente a la adversidad. Y si, esto va en los genes, esto no te lo va a quitar nadie, por lo que apelo a tus putos genes una vez más ¿te queda de eso en sangre? Mira, por mucho avance de la mujer que haya, y por más moderna que sea esta prisión llamada mundo occidental, un hombre tendrá que ser un hombre siempre, y aún más deberá serlo en la adversidad.

No tenemos excusa, no nos vale de nada señalar con el dedo a quien nos ha quitado el balón en el recreo del colegio. La profesora no vendrá, tendrás que ir a cogerlo tú con tus propias manos, previo enfrentamiento con el matón de turno. No solo se te pide eso, se te pide que estés por encima de la media, se te pide que seas solvente, inteligente, capaz, que sepas dar soluciones… y ya que estamos, de paso si tienes que pelearte físicamente con un oponente, seas tú quien gane. No te equivoques, esas cosas nunca cambiarán. Insisto: nunca y si estás esperando justicia Disney o moral Católica, te remito a la ley de la Selva, que esa nunca falla y es universal. A mi me encantaría que se me apareciera Morfeo después de una noche de copas, y me dijera que todo es mentira, que estamos en Matrix y que yo soy el elegido… pero eso no va a pasar.

Antes esto era más fácil de ver, porque los conflictos eran a vida o muerte, y quien iba a la lucha sin preguntar, éramos los mismos de siempre: los varones. Ahora hay cosas que ya no tienen un arreglo tal, aunque no por eso la vida y la muerte son más justas ahora que en la antigüedad. La Justicia no tiene nada que ver con la evolución. Ahora los conflictos con los que nos enfrentamos en el día a día, no son a vida o muerte, y quizás por eso mismo, nos estamos yendo por el camino equivocado y los tíos no estemos echando a perder. Quizás por eso, seamos menos varones que antes, cuando  de verdad había que ir a la guerra, fueras quien fueras para defender lo tuyo. Y a la vuelta, quien volvía…

ERA EL QUE SE QUEDABA CON LA CHICA

Y no había más duda que esa, ni más disyuntiva, ni más política de igualdad castradora y absurda, ni más teorías absurdas, acerca de quien iba con quien, compatibilidad de pareja, intereses comunes y todos estos escalones que nos ha dado el actual sindios colectivo. O se tiraba, o no se tiraba del carro. Era así de simple, el mejor quedaba en pie y a por ese iban todas. ¿Te das cuenta de la diferencia? ¿Ahora qué? ¿Estás pensando en cambiar tu foto del perfil por la de Machete o William Wallace? Te veo capaz. Debe quedar algún rincón del mundo, donde para convertirte en hombre, debas de pasar algún ritual, en el que debas demostrar que eres apto, cazando, o realizando alguna prueba de fuerza… La verdad es que ese test de cara a un hombre, me parece mucho más fiable que cualquier patrón de conducta con el que se nos cargue a día de hoy. Estoy absolutamente convencido, de que hasta Louann Brizendine, autora a la que sigo con devoción, estaría de acuerdo con esto.

Y bueno, no he dicho nada de vosotras… pero a vosotras os pasa exactamente lo mismo. Con esto del complejo del falso pene, tenéis el detector atrofiado, y ya hace tiempo que habéis dejado de atraer a príncipes guerreros, por mucho que los deseéis en vuestros sueños. Ahora perseguís al ejecutivo con pasta, pin-pines de discoteca y fauna de gimnasio, que probablemente en una batalla a vida o muerte, no aguantaría ni media hostia. Es por eso que está degenerando la especie, y cada vez los hombres son menos hombres, y las mujeres, menos mujeres. Estamos dando lugar al homo sapiens atontao, el que no tiene sangre en las venas, y el que solamente sabe apretar botones y pagar con tarjeta. A ver si llega ya un buen apocalipsis meteorológico, y queda quien tiene que quedarse para levantar esto, porque está visto… que si no estamos en peligro real, no evolucionamos, ni nos comportamos como nos dictan los genes, que para algo están. Más que nada, para que no nos extingamos.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber  y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!

¿TU PENE TE CONTROLA?

 Hoy nuestro pene va a tener un especial protagonismo. Hoy no importa el tamaño… no porque no sea importante, sino porque hoy no viene a cuento del sermón. Hoy lo que importa mucho más que su tamaño, su utilidad o su frecuencia de uso, es su gobierno o control ¿OK? Porque ¿quién manda a quién? Sabiendo que casi todo lo bueno, y casi todo lo malo, a los tíos nos entra a la altura del pene, deberíamos tenerlo en mente a la hora de utilizarlo, o no utilizarlo. Una enfermedad de transmisión sexual, sería muy buena metáfora para definir tu conformismo complaciente, sumisión y resignación, respecto al sexo femenino. Te lo he dicho ¿alguna vez? más de una: tu pene es tuyo, y no deberías ceder su gobierno a otra persona que no fueses tú. Te lo he dicho tantas veces, y estoy tan cansado de recordártelo, que creo que para que no se te olvidé, cualquier día de estos tendré que subir un video con una tía buena en pelotas, repitiéndote esta actitud de diez formas distintas, para que al menos así, prestes atención. En el fondo, creo que no lo pillas, pero ya verás por qué… voy a explicarme con mayor claridad aun si cabe, pequeño hermano esclavo del pene:

Simplemente, es que no te cabe en la cabeza la idea de contenerte, y por eso mismo por sacártela a la mínima que tienes oportunidad, haces el pollafuera, lo que a ella le da una buena agarradera para cogerte a modo de collar de perro. Creo que más gráfico no puede ser ejemplo, ya que por ahí es por donde te arrastran, te entran los placeres y los gustos ¿un deporte? ¿una técnica? ¿un sistema de auto-control? Está claro, si tú no te sabes controlar, ella lo va a tener cada vez más y más fácil para hacer y deshacer contigo. Tu pene te gobierna, y ella gobierna tu pene, es una cadena muy simple de poder ¿quieres aprender a auto-controlarte? No sé si te has planteado alguna vez, el no tirarle la caña a todo lo que se mueve y tenga vagina por ejemplo, para ligar por aquello de la estadística. Es un buen punto para empezar y no le haces daño a nadie. Es también una forma de ejercitar tu criterio y afinar más con lo que quieres. ¿Tienes paciencia o te va a dar una pataleta llorona? ¡¡¡¡Joooo… es que no me sale como en la película!!! Pero ¿tú qué te crees? ¿que esto es magia y que abres y cierras los ojos y todo cambia solo? De ninguna manera.

Ese conformismo tuyo, es el que te jode a ti el primero, me jode a mí y nos jode a todos, porque nos devalúa. No las culpes a ellas por eso, no seas imbécil. Si no tienes criterio, ni voluntad porque no la ejercitas, ni un mínimo de autocontrol, no te quejes porque te traten como a una mascota, porque es así como te comportas: vas con el collar colgando esperando a que alguna te lo coja para sacarte a pasear. Sí y digo nos, de a nosotros, por eso te echo encima este sermón, que una vez más obviarás haciendo caso omiso comportándote como un perfecto perrito amaestrado. Cada vez que lo haces, que cedes o regalas tu auto-control, estás tirando a la basura, millones de años de evolución, revoluciones, supervivencia, esfuerzo, voluntad y victorias en batallas liberadas por tus ancestros, que las ganaron, y gracias  a los cuales, estás hoy aquí plantado como un pasmarote, quedando tu realidad reducida solamente a ver qué le dices a la rubia de turno. Ella no tiene la culpa de que tú no tengas ni autocontrol ni criterio.

¡SI, TE ESTOY HABLANDO A TI!


Además mira, aparte que es malo para ti, es malo para ellas ¿sabes por qué? Aparte que le estás haciendo un favor al de la moto, y si antes el tío trabajaba poco para llevárselas de calle, ahora va a tener que trabajar menos aún; porque se las estás dejando en bandeja para la cama, ya que no quieres salir de tu caseta de mascota, nada más que para mover el rabo de vez en cuando, además por cuenta propia, que no es pecado, ni es bueno, ni es malo… pero el cuerpo te acaba pidiendo una mujer real. Después cuando el de la moto le haya dado “lo suyo”, vendrá a ti a contártelo en 3D y en tiempo real. Pero bueno… eso ya lo sabes tú.  Lo peor de todo, es que el conformista, acaba siendo peligroso ¿por qué? Porque de estar siempre arrastrándose y devaluándose, llega el momento en el que visualmente de cara a las tías se vuelve un eunuco. Y sí, digo visualmente, porque no es que lo vean literalmente… es que lo notan y lo perciben, creándoles una repelencia creciente, ya que no ven un hombre, sino un sucedáneo.

El conformista pollafuera gabardinero se acaba dando cuenta, que no pasa… y se frustra, al comprobar que no es detectado por el radar de hombres que lleva cada fémina en la base de su cerebro. ¿Y qué pasa? Pues que se cabrea, empieza a culpar a las mujeres de todas sus desgracias, se vuelve misógino y poco a poco va dando cada vez más miedo. Es lo que llaman las tías cuando quedan por meetic o por edarling “un tipo raro”. ¿Qué es un tipo raro? Pues un tío que hace tiempo que dejó de ser detectado por el radar femenino, y que le vale lo mismo ocho que ochenta. Un hombre, que probablemente se quede con el collar, de la primera tía que le de sexo (probablemente pagando algún condicionante colateral por el camino) y que le putee lo justo, para que a él le entre miedo a quedarse solo y no se quiera ir, por considerarse afortunado. ¿Crees que nuestros ancestros se han pegado tantas hostias y aguantado tantas vidas y tantas guerras, tantas plagas enfermedades y demás peligros en el pasado, para que vengas tú ahora y por no saber controlarte “un poquito” lo eches todo a perder? Por favor…

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BÚSCATE LA VIDA

 Si es que ya no sé por dónde cogerte, y lo peor de todo, es que parece que estás involucionando… me decía una ex, hace mucho, mucho, mucho tiempo, cuando empezó a liberarse El Espartaco de andar por casa que llevo dentro ¿Involucionando? Tócate los cojones. O sea, involucionar es sinónimo de abrir los ojos al mundo y participar de él, y evolucionar o madurar, que era lo que ella me reclamaba, me suponía comulgar con ruedas de molino, callarme y obedecer. Vamos, que madurar es hacer lo que hacían los niños pequeños en mi infancia: obedecer lo que te dicen. Pues mira… como que no, prefiero ser un eterno inmaduro según este esquema, porque lo que viene siendo madurar, en la práctica real del día a día, no es más que desengañarse. Y ahora preguntarás ¿desengañarse de qué? Yo no sé cuáles serán tus problemas, aunque sospecho que se podrán parecer en una gran parte a los míos, si ambos tú y yo, somos dos tíos del montón. Mi lista particular de desengaños sin respetar la prioridad o gravedad de los conceptos, bien podría serla siguiente: la vocación religiosa, el matrimonio, el ejército, el título universitario, el ideal femenino impuesto, el endiosamiento del sexo, el compromiso a un partido político, la carrera profesional, la hipotética libertad de expresión, la justicia social y la esclavitud del dinero. A grandes rasgos, ésta bien podría ser mi lista de desengaños, decepciones o de madurez, como la llaman ahora para decirnos a ti y a mí que nos callemos y obedezcamos.

¿Sabes lo que te digo? Pensándolo fríamente, no creo que estemos tan mal. Creo que lo que nos está pasando, es que se nos está pasando el efecto de la anestesia de la llamada sociedad del bienestar, en la que nos hemos metido, porque hemos querido. Que no nos ha obligado nadie, no… que no… que las firmas de contratos y acuerdos legales de cualquier índole, precisan dos libres voluntades: una contratante o sujeto activo, y otra contratada o sujeto pasivo. El que está jodido ahora, es el que en su día firmó, ya fuera una hipoteca, o un matrimonio, o un contrato de trabajo… y se da cuenta que lo que él pensaba que era una seguridad para toda la vida, solamente era aire. O aunque no fuese aire, simplemente es que una seguridad para toda la vida, es un concepto absurdo dentro de una vida cíclica y finita, como lo es la de cualquier animal, incluido el ser humano.

Como te jode que te recuerden que no eres invencible ¿verdad? En efecto, el que está jodido a día de hoy, es precisamente el que no se quiere desengañar y quiere volver a como estaba antes. Es lo mismo que les pasa a los niños pequeños, cuando les quitan un juguete, o les mandan a dormir y cogen un berrinche. Es exactamente, y salvando las formas, el mismo proceso mental: el indignarse ¿te suena de algo eso de indignarse? Porque cuando a un niño pequeño, al que le quitan el balón… llora ¿Cuál es el problema entonces?  Muy fácil chaval, que te creíste que la pelota era tuya, porque te dejaban jugar con ella. Que ese estatus anterior, no era sostenible. La piscina en la que nadabas tampoco lo era.

La cosa es muy llana de entender: a nadie le gusta perder bienestar o estatus. Nadie quiere que le deje la mujer o la novia, nadie quiere que le echen del trabajo y nadie quiere quedarse sin un duro en la cuenta. Pero por otro lado, y hablando como un franciscano, te puedo decir, que a quien nada tiene, nada se le quita. Tú solamente dime, en la forma en la que vienes al mundo: solo y desnudo. Para entender esto no hace falta haber leído la vida de Francisco de Asís, pero aun así te lo recomiendo. Te aseguro que te será más útil que indignarte. Pues si venimos solos y desnudos, hazte a la idea que todo lo que vayamos recopilando por el camino, se nos irá cayendo conforme avancemos, conforme maduremos, o como bien he dicho… nos vayamos desengañando.

¡TE HABLO A TI, REINA DE LOS MARES!


No seas estúpido pinpín… que todo ese adorno que llevas puesto tiene fecha de caducidad. No eres dueño de nada, la propiedad y la pertenencia, son solamente percepciones, o ilusiones mejor dicho. ¿A qué te estás aferrando? Se supone que el sistema funciona cuando no se queja nadie ¿verdad? Si un sistema que se basa en el egoísmo humano, que siempre tiende a acumular para sí, que basa su valor individual en tener posesiones, y en consumir, está haciendo que la gente esté jodida… pues igual no es buen sistema.

Pero como tú, y toda tu puta casta, queréis seguir comprando casas y coches que no podéis pagar de golpe, seguís firmando hipotecas que no sabéis si podréis cumplir, y seguís casándoos con un contrato de matrimonio, que depende de un compromiso de voluntad… ¿Para siempre? ¿Una hipoteca a treinta años? ¿Dónde vas a estar tú dentro de treinta años? ¿No te das cuenta idiota? Te tienen convertido en un esclavo, cogiéndote por los huevos de tu propio egoísmo y deseo de poseer. Por si te había olvidado, te vuelvo a recordar que al mundo viniste solo y en pelotas… y así, es como te irás.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber  y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!

CONFESIONES DE UN "DON NADIE": YO TAMPOCO NACÍ ALFA por EL REVERENDO

 Hola panda de gañanes, pollafueras, esclavos del pene, salidos e inconscientes ¿cómo estáis? ¿bien? Tranquilos que no os voy a echar ninguna lápida encima, que esto que os voy a contar hoy, es una autocrítica de este mindundi que os habla. Así que sin que sirva de precedente, hoy me voy a poner blando y a parir, que eso también sé hacerlo. Hasta el punto de parodiarme si es necesario, para que las bromitas se te queden grabadas en la base del cerebro reptiliano primario, si es que te queda parte de él, claro. Tengo un ego como un camión de grande, eso sí… más saludable que el de cualquier chuloputas, y bastante más tóxico que el de Máximo Meridio, el Gladiador, hombre al que si no me equivoco a todos o casi todos, nos gustaría parecernos. Si no te quieres parecer a Máximo, es que te pasa algo ¿te queda sangre en las venas? Igual ya no, pero insisto… tranquilo; esto es una confesión y una autocrítica algo egocéntrica, que en caso alguno, va dirigida a tu alma de doncella desconsolada. Si te sientes identificado, con cualquier cosa de las que te cuente aquí y ahora… tú sabrás por qué.

Empezaré por decir que como tantos otros, yo tampoco nací alfa ¿por donde iba? Sí, te había dicho que a más de uno, nos gustaría ser cómo Máximo ¿verdad? Pues macho… nos lo han vendido muy mal, porque no es que salga muy bien parado el hombre ¿por qué? Habrá liberado a Roma, pero le mataron a la mujer y a su hijo, se supone que mientras estaba luchando por una causa mayor. Algo parecido le pasó a William Wallace, y por el mismo patrón y por muy bonito que lo pinten, también se cargaron al guerrero Aquiles, matándolo ¿por el talón? Joder… tanto honor y tanta gloria, para que un pinpín cobarde y afeminado, llamado Paris, más flojo que una tuerca de playmobil, venga y de un flechazo desde la retaguardia… te mande al otro barrio. Así no, así no juego de ninguna manera. Por más que me quieran contar…

Me he dado cuenta de algo, además estando de muy mala hostia: cuando uno quiere tomarse la vida en serio, siempre toma sus propias referencias como pilares a los que agarrarse, o pensamientos e ideas de personas ilustres y honorables, a las que admirar y reproducir en la vida diaria. Ahora te pregunto ¿para qué? ¿para que te den por culo? ¿para que te maten a la mujer y a los hijos? ¿para diñarla en un atentado terrorista? ¿para alcanzar la gloria? Uno coge un modelo a seguir, se lo cree, trata de reproducirlo y… ¿y qué? ¿qué pasa? Te acabas obcecando en unas ideas, que ni dios sigue, total para… que quizás algún admirador o admiradora, te aplaudan desde lejos, te den dos palmaditas en la espalda, y te feliciten por el trabajo bien hecho. ¿Qué ocurre al otro lado de la balanza? Pues lo de siempre, que el hijoputa siempre triunfa.

Si, en efecto es una realidad incómoda, que nos jode a más de uno. Pero es que no parece haber un término medio, entre ser un hombre de honor que termina admirado y muerto, o un auténtico hijoputa, que se marcha de rositas y debiendo dinero, y que quizás, solamente pague en la vejez a dos días de morirse. Pues mira no, por ahí no paso ¿no hay un termino medio o qué? ¿Acaso los que somos normales y del montón, tenemos que apuntarnos a una ONG llena de feministas y homosexuales para salvar ballenas? ¿acaso tenemos que admirar modelos lejanos heroicos como Máximo, que aparte de no tocar nuestra realidad diaria, solamente nos garantizan el saber que “lo estamos haciendo bien”? Y por otra parte, si eres un puto sensible, y te vas a tomar una fanta de naranja con la chica que te gusta… ¿cuánto crees que va a tardar el hijoputa en quitártela de las narices? No es que te la quite, es que es ella la que se va a ir con él, con los ojos cerrados ¡capullo!


¡SENSIBLE! YA TE PUEDES LARGAR…


Es así de simple, el éxito no está pensado para aquellos que siguen un patrón definido, fuera de su egoísmo, sus necesidades, o su propio yo. ¿El hijoputa? Va a resultar que es el que más sabe… Supongo que estarás esperando alguna conclusión brillante digna de este espacio ¿verdad? De esas conclusiones que nos marcan siempre en negrita cursiva “para tontos”, para que sepamos todos, que es lo importante de todo el contenido… Pues te van a dar bien dado, porque en este artículo, no la hay. Y si la hay, solamente puede ser una, simple y básica, que cuán ansioso borrego, estás deseando pillar, para apuntar, memorizar y reproducir por cuenta ajena, para no tener que sentirte responsable de tomar tus propias decisiones. Así que, bueno… igual te la suelto para que te calles. Que sepas, que la única conclusión que cabe aquí, solamente puede ser una: ¡BÚSCATE LA VIDA!

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber  y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!

YO, ME, MÍ, CONMIGO… NOSOTROS: INDIVIDUALISMO VS. TOTALITARISMO

 Tenemos un futuro bastante complicado a la vista. Creo, que no se presenta complicado porque vayamos a tener un apocalipsis sísmico o meteorológico… que también puede pasar, y no me extrañaría al paso que vamos, pero eso no tendría solución. No te hablo del fin del mundo, y si lo es, nos jodemos y punto. Con lo de complicado y difícil, me refiero a que nos va a obligar a cambiar la manera de ver las cosas sí o sí. Decimos que somos libres aunque sea mentira, hemos nacido donde hemos nacido, y no es que sea Matrix, es que estamos dentro de una sociedad desarrollada, en la que para que todos quepan hay que limitar la libertad individual en la que está basada. Todos somos libres como individuos, hasta un límite ¿cuál es ese límite? La convivencia y la sostenibilidad del entorno. ¿Esto se cumple? No, desde luego que en la realidad no se cumple ni de coña, pero es lo que está establecido sobre el papel, en la normativa, legislación, educación y política. En occidente se nos ha enseñado a ser individuos de libertad limitada en la práctica, individuos libres sobre el papel ¿a qué suena bonito? Claro que sí, pero estamos como estamos, y si estamos como estamos, es que hay algo en este modelo de individuo libre acotado que no funciona en el largo plazo, o mejor dicho en conjunto.

Si lo miras desde tus propios ojos, te puedes ver libre hasta que quieras hacer algo, desde el ejercicio de tu libertad que moleste, y que no sea compatible con el abc dictado. Basta con que quieras sobrepasar una barrera, o llegar más lejos que el resto, o vivir a tu manera, para que te des cuenta, que en realidad solamente somos libres sobre papel. Tenemos un cajón, más o menos grande, pero a fin de cuentas un cajón individual, que nos ofrece unas posibilidades, pero no la libertad completa con la que supuestamente, hemos nacido. Te recuerdo que hasta aquí, estamos hablando de occidente ¿OK?

Ahora vámonos a la otra parte del mundo, a oriente. En oriente no miran el uno sino el conjunto. Podemos hablar de una conciencia colectiva, de un por el bien común,  de una anulación del individuo, o de las libertades del mismo, en función de un sistema colectivo, que no se para a pensar en sindicalismos, derechos individuales, privilegios ganados o diferencias de mérito. El oriental hace lo que se le dice, o mejor dicho, hace lo que tiene que hacer. Al oriental nunca le han hablado de unidad y de libertad, si no de conjunto y de avance colectivo. Es una pieza más del motor, que no se plantea una sola reivindicación. La masa, la conciencia colectiva, el totalitarismo, el bien común, el sentido del deber, son conceptos orientales.


¿Y LO MÍO QUÉ?


Esa es una pregunta occidental. Ya está el otro… cállate un rato anda, ya te vas después a manifestarte, pero deja escuchar a los demás, que están hablando los mayores. Ahora ambos dos, oriente y occidente nos estamos viendo obligados a participar el uno del otro ¿por qué? Decimos que oriente se está abriendo al mundo, y por otro lado, vemos que occidente, está retrocediendo. Ninguno de los dos sistemas, puede perpetuarse hasta el infinito, sin que la gente que los hace funcionar, acabe quemada, saturada, carente o saltando pidiendo justicia social, derechos, igualdad, pero a fin de cuentas… libertad y que no te toquen los cojones, que te dejen vivir en paz.

El problema es que estas dos formas de percibir la realidad social, no son compatibles, pero tal y como está yendo el mundo, por la propia supervivencia humana en sociedad, van a tener que encajar por narices, dándole cada una a la otra, la parte que le falta; pero sin mezclarse ¿a qué me refiero? A los occidentales nos parecerá que nos están sometiendo, y los orientales les parecerá que están ganando libertad, hasta que quedemos más o menos parejos, y pueda haber un equilibrio. En unos años, la opción de trabajar, determinará no solamente el estatus social, si no probablemente la vida entera de la persona por contrato ¿crees que exagero? ¿crees acaso que un individualismo en el extremo puede sostenerse? Mira cómo estamos ahora.

El problema de haber nacido en occidente, es que nos han hecho creer a ti y a mí, que somos el ombligo del mundo: el hombre blanco de pasaporte elegante que hace turismo. El oriental tiene otro disco duro muy diferente: a él le han hecho creer que es parte de un todo, y que ha de comportarse para que todo funcione sin ser protagonista. Se mueve con el grupo y cuando asume una obligación, sabe lo que tiene que hacer, porque todos lo hacen. El individuo siempre querrá ser un ciudadano de primera, porque es lo que le han dicho que es. El totalitario, siempre optará por ser ciudadano de segunda, delegando en la conciencia colectiva, su cometido, su profesión y sus opciones. A todos nos llegará un momento, en el que tengamos que decidir; si no ahora… tiempo al tiempo.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber  y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!