¿TE CREES SUPERMAN? I: LA CONTRADICCIÓN

 Cuando ves que todo pasa a tu alrededor, y no sabes qué podrías hacer. Quizás sientas la impotencia de sentirte pequeño y esto te provoca ira ¿has sentido eso alguna vez? Me refiero a esta contradicción que se da en todos los seres humanos: ira e impotencia ¿no sientes ninguna de las dos? Debes ir sobrado entonces, o no debes estar hecho de carne y hueso… O bien todo te puede dar igual. ¿De donde sale la ira y la impotencia? De la lucha entre querer y poder. Una lleva la otra. Por dentro estás lleno de causas nobles, de luchas justas, de buenos sentimientos… quieres cambiar las cosas, quieres arreglar el mundo, o al menos la parte de mundo que te rodea. Te gustaría ser Superman y poder intervenir en todas las situaciones difíciles, arreglar conflictos, solucionar problemas y dar respuesta. En el fondo lo que todos queremos: ganar. ¿De donde viene la contradicción si todos queremos lo mismo?

El querer y el poder. Esta balanza de dos pesas la llevamos todos dentro: una es lo que puedes hacer y otra es lo que quieres hacer. Del conflicto entre ambas, nace nuestra lucha continua contra uno mismo. ¿Qué más tenemos dentro? Al bueno y al malo, al egoísta y al altruista, al héroe y al villano. Uno nos dice que actuemos en beneficio propio, y el otro nos dice que pensemos en los demás, en la comunidad y en el medio para que todo siga funcionando ¿quién puede más de los dos?

¿HAY UN BUENO Y UN MALO?

 No pueden ganar los dos, uno siempre tiene más fuerza que el otro. Uno te pinta un mundo fácil en el que tú eres el centro absoluto, mientras el otro te obliga a esforzarte porque sabe que nada es gratis y te recuerda que no estás solo. Uno piensa y otro actúa, uno es prudente y otro instintivo. Un guerrero y un pacificador condenados a vivir bajo el mismo techo ¿quién dijo que fuera fácil para un hombre escoger su camino? Pensar en sí mismo, o morir al ego para entregarse a los demás ¿Quiénes son los demás? Para entregarse a ella, a la familia, al trabajo, a un camino que le supone un sacrificio…

¿No sería más fácil vivir para uno mismo? Sabes que sí. Pero todo lo que te supone un sacrificio, lo haces en pro de conseguir un bien mayor, porque si no, no lo harías. No moverías un dedo si ves que no puedes ganar. Después te das cuenta, que nadie, absolutamente nadie, va a salvarte la vida, y que en efecto o mueves ficha, o todo se va a la mierda. No quedan héroes, solamente quedas tú, y o lo arreglas tú o no lo arregla nadie. En ese momento desaparece la lucha interna, y sale quien tiene que salir. No te haces preguntas, no debates… Solamente ves lo que hay y respondes.

NO PIENSAS, RACCIONAS

Uno de los dos muere, pero ni si quiera te lo planteas porque no tienes tiempo para pensar. Y no tiene por qué ser el bueno, o el malo. Sale quien tiene que salir. No hay ni bueno ni malo, todo lo llevas dentro. Uno no puede vivir sin el otro y lo sabes. Te das cuenta que ante un desafío, las contradicciones desaparecen, tus valores se vuelven uno solo. Puede que quien salga no sea quien tenías planeado, pero eso ya ni lo piensas. Eso es lo bueno: tu lucha interior solamente te pertenece a ti, y solamente eres tú el dueño del resultado final.  [continúa en parte II]

Gimme a $dollar BB! Es una historia que te podría pasar a ti. Por eso te la pongo en la cara, para que veas lo bueno y lo malo, al  dejar lo de siempre a un lado. No todos se atreverían a dar este paso, y más sabiendo que quien arriesga, puede ganarlo todo… pero también perderlo todo. ¿Qué ocurre cuando un hombre no tiene nada que perder? Esta historia es un puñetazo a lo que crees que está bien, porque te darás cuenta que hay muchas cosas que no dependen de ti, y que marcan la frontera entre tus valores, y tus deseos más egoístas. Una vez más te diré, que los cojones, no se compran en ninguna tienda y siempre hay consecuencias; pero a lo mejor tiene que pasar algo, para que te atrevas por fin a dar el salto. ¿Estás esperando a que te pase algo?

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