LUCHA POR TUS DERECHOS… ¡Y QUE SE JODAN LOS DEMÁS!

 Cuando en las noticias, los políticos emplean el término sociedad del bienestar, se me revuelven las tripas ¿sabes por qué? Porque es mentira. Hay cosas que la gente no sabe, porque si las supiera, probablemente emigrarían a otras zonas recónditas del mundo, o bien rezarían para que llegara un segundo diluvio universal. Algo cinematográfico y apocalíptico, algo que de una vez por todas hiciera justicia real ajena al género humano. Tranquilo, no se me ha ido la pinza, solamente estoy pensando en voz alta, acerca de algo de lo que la gente no es consciente: la llamada sociedad del bienestar tiene un precio, como lo tiene todo. No somos conscientes, del sufrimiento que generamos al resto del mundo, porque si lo fuéramos… probablemente muchos de nosotros cometeríamos locuras. En mi casa, tengo agua corriente, luz eléctrica, internet, calefacción y unas condiciones decentes de habitabilidad. Puedo permitirme el lujo de ver las noticias a diario, de desayunar, comer, cenar, ir a trabajar cinco días a la semana, tener vacaciones, tener tiempo libre para escribirte lo que vivo y lo que me pasa por la mente, salir de vez en cuando para ver a mi gente, dormir bajo un techo y permitirme el derecho de ejercitar mi libre expresión, porque hay una constitución que lo ampara, pese a quien pese. No, no me manifiesto, pero te voy a explicar por qué. Yo sé donde estoy.

Yo vivo en una burbuja que se llama primer mundo ¿y tú? Si estás leyendo estas líneas ahora mismo, probablemente estés sentado en alguna parte, bajo techo, mirando a tu monitor o consultando tu móvil, Smartphone, iPhone… o lo que coño tengas entre las manos para navegar por Internet. ¿Qué es el primer mundo? ¿una sociedad civilizada donde todos los ciudadanos están amparados por unos derechos, gozan de un mínimo bienestar y además, tiene la posibilidad de no estar conformes con su situación, expresarlo y tratar de ser mejores, competitivos y ver televisión? Podríamos llamarlo así, pero hay algo que no me encaja. ¿Esto es igual en todas partes? Sabes que no. ¿Te has planteado alguna vez que el llamado primer mundo, es fruto de la explotación y el expolio de todo aquello que lo rodea?

¿Cómo crees que se han fundado las ciudades en origen? ¿los estados? ¿crees acaso que la sociedad del bienestar que todos reclamamos y pretendemos disfrutar es fruto de la justicia universal? ¿crees acaso que todas las revoluciones son justas? No, de ninguna manera. Todos tenemos un sentimiento de justicia individual, que en lo más profundo, no significa más que salvar nuestra propia supervivencia y nuestro propio estatus. Pretendemos obtener justicia que reclamamos por derecho, porque alguien nos ha dicho que tenemos ese derecho, pero nunca nos paramos a pensar en el coste de nuestra sociedad de bienestar extra-muros. ¿A qué me refiero? No sé si alguna vez te has parado a pensar, que por muy mal que creamos que lo estamos pasando aquí, estamos dentro de una burbuja. Di entonces, que luchas por tus derechos dentro de la burbuja en la que estás instalado.

Este texto no te hace ni puta gracia ¿verdad?  Quizás a mí tampoco me haga gracia escribirlo, pero mi intención solamente es hacerte consciente de dónde estamos, y de igual forma, de dónde estoy. Nada de lo que ves a tu alrededor ha sido construido, fundado, obtenido o servido sin esfuerzo, sangre, guerras y desigualdades. Esto nunca nos paramos a pensarlo, porque solamente reclamamos cuando se nos quitan derechos, o se nos pretenden arrebatar derechos que venían en la carta constitucional a la que siempre recurrimos. Pero de lo que nadie se da cuenta es que vivimos mejor antes, que tenemos más que los demás y que dentro de esta burbuja llamada primer mundo, tenemos acceso a unos bienes y servicios, y disfrutamos de unos derechos que nos hemos creído, sin saber qué es lo que hay fuera.

LA JUSTICIA SOCIAL TIENE UN PRECIO

Y no, ni estoy de acuerdo con la desigualdad, ni con la injusticia, ni con la opresión, ni me agrada lo más mínimo que nos estén meando encima los políticos y los bancos. No me vengas con esas para justificarte y echarle la culpa a otro de tu propio egoísmo humano, ahora más consciente. Tú sigue culpando a cualquiera menos a ti, pero antes que sigas por la vía populista, te quiero hacer una pregunta ¿eres consciente de que eres un occidental que vive en la burbuja del primer mundo? Un primer mundo que es primero, porque el resto del mundo está por debajo sirviendo materias primas, bienes y servicios que todos disfrutamos y reclamamos a costa de todo aquello que está extra-muros, o mejor dicho fuera de nuestras fronteras. ¿Estarías dispuesto a renunciar a parte de tu bienestar para que todos realmente seamos iguales y tengamos los mismos derechos? Veo que te está cambiando la cara.

Y si no te cambia, es que sabes que protestas por seguir viviendo en una burbuja a costa del resto del mundo que te rodea. Sabes que eres egoísta, y prefieres seguir dentro. Jamás justificaré una desigualdad o una injusticia, pero si mi bienestar y el bienestar o los derechos que reclamas, suponen que haya alguien fuera de nuestras fronteras del primer mundo, que siga siendo explotado, puteado u oprimido… entonces lo menos que puedes hacer, es ser consciente de ello, callarte y seguir con tu vida. Y si no te lo ponen fácil, al menos buscártela. Estamos dentro, no te equivoques, y para que le des al interruptor de la luz y le pongas gasolina al coche, o puedas comprar pescado congelado, alguien a quien no les ha visto la cara, tiene que palmar.

Reclamas porque ves que te están quitando algo, pero piensa que tu estatus inicial, que tus condiciones de vida, y que tus derechos civiles, han sido ganados, fundados y creados con un precio que desconoces ¿crees que a partir de la nada? Para que tú tengas, hay que quitar de otra parte. Y quizás hayamos nacido teniendo, más de lo que realmente necesitamos como seres humanos para vivir. Tu bienestar y el mío, han nacido de una profunda desigualdad, delimitada por fronteras. O estás dentro, o estás fuera ¿dónde te ha tocado estar? Te recuerdo que porque algo esté escrito en papel, no tiene por qué ser verdad, o tiene que ser justo, o tiene que ser bueno para todos.

Esto es una jungla, y a ti y a mi, nos ha tocado nacer dentro de la burbuja. Piensa por un momento, que si realmente lucháramos por una justicia social universal, para que toda persona sobre la faz de la tierra, gozara de los mismos derechos, bienes y servicios ¿sabes cuál sería el fruto de esta propuesta? Probablemente, una guerra mundial, y un cierre radical de fronteras, auspiciado por los grandes gobiernos, para que “a nadie le tocaran lo suyo”. Pero espera, que igual me equivoco… Igual tú y yo, si estaríamos dispuestos a perder parte de lo que nos toca, para que nos quedemos al mismo nivel que todo el mundo ¿verdad? Porque sí somos distintos a nuestros políticos, gobernantes, banqueros y lideres sociales ¿a qué sí? Tú jamás empezarías una guerra para que no te tocaran lo tuyo, estarías encantado de compartir y repartir con los que tienen menos recursos ¿o no?

Gimme a $dollar BB! Es una historia que te podría pasar a ti. Por eso te la pongo en la cara, para que veas lo bueno y lo malo, al  dejar lo de siempre a un lado. No todos se atreverían a dar este paso, y más sabiendo que quien arriesga, puede ganarlo todo… pero también perderlo todo. ¿Qué ocurre cuando un hombre no tiene nada que perder? Esta historia es un puñetazo a lo que crees que está bien, porque te darás cuenta que hay muchas cosas que no dependen de ti, y que marcan la frontera entre tus valores, y tus deseos más egoístas. Una vez más te diré, que los cojones, no se compran en ninguna tienda y siempre hay consecuencias; pero a lo mejor tiene que pasar algo, para que te atrevas por fin a dar el salto. ¿Estás esperando a que te pase algo?
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