GIMME A $DOLLAR BB! ¿Y TÚ QUÉ MIRAS?

 Calladito estás más guapo. No digas nada, sigue la corriente y agacha la cabeza. Si te portas bien, te daré un premio. Miras la cuenta a mediados de mes y otra vez tienes que hacer los cálculos de las copas que no te vas a poder tomar, el viaje que no vas a poder hacer y miras el calendario para ver cuantos días te quedan para cobrar. ¿Esta es mi recompensa por seguir la corriente? Hace ya demasiado tiempo que todos los días y todas las semanas son iguales, mientras tanto te estás vistiendo  para ir al trabajo ¿qué día es hoy? ¿miércoles o jueves? Dos días para el finde. Otra semana más y otro finde más. Esa parece ser la única recompensa a la vista. Sales a la calle, a hacer la misma ruta de todos los días para ir al curro, sacas pasta del cajero y no, no va  a poder ser. Este finde tampoco toca un homenaje. Entonces ¿para qué trabajas? El cuerpo te lo pide, el alma te lo pide ¿para qué te estás matando a currar? No recuerdas haber tenido una noche de despilfarro desde hace tiempo. Tienes ganas de hacer algo que te siente bien, de pegarte un viaje, de ver salir el sol por otra parte y de darte un premio. Un premio ¡joder! de una puta vez que te siente bien y que sea lo que tú quieres hacer ¿tan difícil es? Ya sabes lo que te espera a la vuelta de la esquina. Espera un momento ¿por qué estás así?
                                     
¿Hace cuanto que no disfrutas realmente de lo que haces? ¿tiene la culpa la crisis de todo lo que te rodea? No puede ser. No has nacido para vivir en un corral de conformismo, tras una reja de quiero y no puedo. Porque eso es lo que está pasando ahora: quieres y no puedes. Y no puedes decir que no te dejan, porque siempre la última palabra la tienes tú, pero si das el salto te expones a que venga alguno y te pare los pies. Ya llevas demasiado tiempo parándotelos tú mismo y la olla a presión está apunto de reventar. No quieres hacerlo daño a nadie, solamente quieres tener tu vida, nada más. Intentas hacerlo bien, intentas hacer siempre lo correcto, pero parece no ser suficiente. Por desgracia, este sentimiento es demasiado común, pero… ¿siempre te tiene que tocar a ti palmar? De ninguna manera. No. Hasta aquí.

No sabes si llegarás lejos, ni si quiera si podrás cumplir contigo mismo, con tus deseos, con tus sueños, con tu libertad… pero ya has comprobado, que por el camino marcado, una y otra vez no llegas a ninguna parte. Te miras al espejo y te preguntas ¿qué es lo que has hecho mal? La respuesta es nada. No es que hayas hecho algo mal, es que no has hecho lo que tenías que hacer desde que tienes uso de razón. Tu reflejo en el espejo, no puede seguir siendo el de un hámster enjaulado, o el de una mascota en libertad condicional. No has hecho nada malo. Mientras ves como con dinero se abren todas las puertas, te vas dando cuenta de qué va el rollo. Si no tienes dinero, tienes cojones: eso no se compra ni se vende. Se tiene o no se tiene; así que ¿a qué estás esperando para sacarlos? Después de todo…

¿A QUIÉN LE IMPORTA?

Si nadie se ha preocupado antes ¿van a empezar a preocuparse ahora de lo que hagas o dejes de hacer? No vas a esperar eternamente a que te den permiso. Si lo piensas fríamente, en seguida te das cuenta que no has nacido para esperar siempre que llegue el fin de semana para hacer ¿el qué? ¿ser libre? ¿solamente se es libre los fines de semana? Es ridículo y lo sabes. Es la vida del animalito que está metido en el corral, al que le dan dos días de descanso, para que después vuelva a producir el lunes. Si eso ya lo hacen millones de tíos como tú ¿crees que se darán cuenta si uno se sale de la fila del racionamiento? Y bueno, aunque sea así y el resto se te quede mirando siempre podrás preguntar ¿tú qué miras?

Los que se te queden mirando, probablemente quieren hacer lo mismo que tú, pero no se atreven. Y justo porque no se atreven, te juzgarán y te señalarán con el dedo. Tampoco estarían preparados para salirse de la fila y asumir esas consecuencias. Te pregunto si lo estás tú. Sacar los pies del tiesto, también tiene un precio. Todo lo tiene. La cuestión es que sepas asumirlo o no; pero si ni quiera estás dispuesto a salirte de la fila, mucho menos lo estarás para disfrutar de tu libertad, y menos aún para arrear con lo que venga después. ¿Qué vale más? ¿Tu libertad o la de los demás? Si tú no pretendes arrebatarle la libertad a nadie ¿por qué permites que lo hagan contigo?

Gimme a $dollar BB! Es una historia que te podría pasar a ti. Por eso te la pongo en la cara, para que veas lo bueno y lo malo, al  dejar lo de siempre a un lado. No todos se atreverían a dar este paso, y más sabiendo que quien arriesga, puede ganarlo todo… pero también perderlo todo. ¿Qué ocurre cuando un hombre no tiene nada que perder? Esta historia es un puñetazo a lo que crees que está bien, porque te darás cuenta que hay muchas cosas que no dependen de ti, y que marcan la frontera entre tus valores, y tus deseos más egoístas. Una vez más te diré, que los cojones, no se compran en ninguna tienda y siempre hay consecuencias; pero a lo mejor tiene que pasar algo, para que te atrevas por fin a dar el salto. ¿Estás esperando a que te pase algo?
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