GIMME A $DOLLAR BB! RECUERDOS BAJO LLAVE

 Hacía años que no pensaba en esto, dándome cuenta que no tengo más que barreras y mierdas instaladas en la cabeza que me impiden actuar con libertad. Hablaba con mis recuerdos, medio dormido, medio despierto. Sin pretenderlo me pusieron en la cara, algo que no vivía desde hacía muchísimo tiempo. Algo visto que con los años, o bien había perdido, o bien había dejado atrás, o bien había olvidado ¿inocencia? No sabría como llamarlo, pero sí sé que hace mucho tiempo que no llevaba la foto de ninguna mujer en la cartera. Hacía mucho tiempo que no me tiraba hasta altas horas de la madrugada sin querer colgar, hablando con la mujer que me quitaba el sueño. ¿Dónde había quedado esa parte de mí?

Es lo que me preguntaba delante de mi espejo particular de conciencia. Me daba la sensación que llevaba años caminando por un campo de minas, andando despacio para evitar que me explotara alguna, con el único objetivo de llegar al final sin resultar dañado. Estos recuerdos estaban muy enterrados y lo peor, es que no sabía por qué. Te hablo sinceramente, sin máscaras y con el corazón en la mano, teniendo la sensación de haber perdido el tiempo durante tantos años, creyendo saber algo, creyendo ser más libre, que veo que me había valido para cualquier cosa, menos para volver a recuperar ese sentimiento.

Una foto suya en mi cartera. Algo tan simple como eso. Cuando una mujer te la da, es para que no la olvides, y para que sepas que está contigo. No te hablo de sexo, ni de relaciones, ni de hacerlo bien o hacerlo mal… Ni de llamadas, ni de mensajes, ni de tener más o menos ventaja en tu comunicación con una mujer. Todo eso, no es más que aire ¿de qué vale? ¿de qué me había valido a mí? Estas preguntas son las que me estaba haciendo, mientras escribía estas líneas, y mientras recordaba o trataba de recordar mejor dicho, cómo era yo en aquel tiempo. No sabía lo que sé ahora, ni pretendía saber más que los demás, ni me planteaba nada que no fuera dar lo que tenía.

CON VERLA ERA SUFICIENTE
Cuando nos buscábamos sin necesidad de ver quién tenía el mando, o quien daba más o quien daba menos. ¿Dónde ha quedado todo eso? Te hablo de cuando iba con ojeras al trabajo e iba contento, porque hasta al amanecer hablábamos por teléfono, sin que ninguno de los dos quisiera colgar. Algo tan sencillo como eso. Me miraba y no veía al mismo hombre. Me había vuelto todo de golpe al verla, dándome cuenta que había sido un sueño, en un momento de soledad, quien me lo había tenido que recordar sin pretenderlo. No lo hubiera recordado por mí mismo, estando obcecado en lo de siempre: en no palmar, en no dar más de lo que me den, en ser el dueño absoluto de cada paso que doy… en mi supuesta inmaculada e intocable libertad. Y me pregunto ¿para qué?

Me pregunto qué es lo que había cambiado tanto en mí, para que todas esas cosas se hayan convertido en un recuerdo a olvidar bajo llave, y hayan dejado ser reales y palpables. Una memoria enterrada, que me había hecho recordar que las cosas se podían hacer de otra forma. Y no es que haya descubierto nada nuevo, solamente he recordado lo que ya he hecho antes y dejé de hacer sin saber por qué. Esa era la dieta: mi ilusión, una falta de sueño placentera, que no de preocupación ¿es esto a lo que llaman madurar? ¿de qué sirve? Un pañuelo de la dama a la que amas, guardado bajo tu armadura antes de ir a la guerra… Una simple foto suya en tu cartera, nada más.

Gimme a $dollar BB! Es una historia que te podría pasar a ti. Por eso te la pongo en la cara, para que veas lo bueno y lo malo, al  dejar lo de siempre a un lado. No todos se atreverían a dar este paso, y más sabiendo que quien arriesga, puede ganarlo todo… pero también perderlo todo. ¿Qué ocurre cuando un hombre no tiene nada que perder? Esta historia es un puñetazo a lo que crees que está bien, porque te darás cuenta que hay muchas cosas que no dependen de ti, y que marcan la frontera entre tus valores, y tus deseos más egoístas. Una vez más te diré, que los cojones, no se compran en ninguna tienda y siempre hay consecuencias; pero a lo mejor tiene que pasar algo, para que te atrevas por fin a dar el salto. ¿Estás esperando a que te pase algo?
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