CERVEZA, TETAS Y FÚTBOL: DE LO MASCULINO Y LO FEMENINO, por EL DUQUE

 Había quedado con mi buen amigo Miguel para ver el fútbol… “er furbol” que diría alguno. Para ver el fútbol, y para tomar cervezas como si no hubiera un mañana aparte de contarnos nuestras cosas, compartir alguna experiencia reciente y ponernos al día. El caso que quería comentaros es que, mientras inocentemente veíamos el fútbol rodeados de gente, en pantalla grandecita y pinta en la mano, ambos dos, nos percatamos de una curiosa escena. En una mesita, lejos del fútbol, estaba sentada una linda parejita compuesta por una rubia, cañona, guapa y con escote pronunciado y un tipo normalito y con algo de pinta de “gafapasta”. El caso es que el lenguaje corporal era digno de ser observado: ella inclinándose hacia delante mostrando su balconcillo tetado de forma generosa, como diciendo: mira lo que tengo para ti y él impertérrito, cruzando piernas y brazos, con un lenguaje más bien tirando a femenino, más propio de un amigo gay pseudo-intelectual, que de un tipo bien plantado. Si, ya sé lo que pensáis: ¡envidia!... Pero lo cierto es que no (ni por asomo) ya hemos visto y oído de todo. Siendo del todo sinceros no tenemos ni pajolera idea de la historia de estos dos elementos, no tengo ni idea si él la tiene como un piano, o es un físico nuclear famoso y forrado que toca la guitarra y tiene tías a cientos. Puede que así sea, pero lo más lógico es que no sea así, y que el día del apocalipsis zombie o meteorológico, este pin-pin sea de los primeros en caer. ¿Por qué este calamar no bebía cerveza, ni prestaba la menor atención al fútbol? ¿Qué tiene que ver todo esto con el escotazo panorámico de su acompañante rubia cañona?

Bueno, entiendo que hagas esa pregunta en un mundo cada vez más despolarizado, pero te diré que el fútbol y la cerveza son a lo masculino, lo que una buena peli romántica o una conversación íntima con una amiga es a lo femenino ¿Por qué? Verás, sea el fútbol u otro deporte, el cerebro masculino es esencialmente resolutivo. Y por tanto, disfruta especialmente de participar y ver actividades competitivas, en que uno gana y otro pierde. Un hombre que no disfruta viendo o practicando deporte, esta despolarizado o bien se halla más en contacto con su parte femenina. Ahí queda eso ¡sensible!

Por otro lado, la cerveza es algo en lo que lo masculino se sumerge. En cierto sentido podemos decir que el hombre se abandona a la cerveza, como sustitutivo de cómo se abandonaría en los brazos de su amante. El hombre necesita quedarse en paz, en calma, acallar  sus sentidos, morir un poco. No en vano en un encuentro sexual hombre mujer, el hombre al eyacular se “descarga” energéticamente “muriendo”, mientras que la mujer se recarga. Por eso mismo, una mujer tiene una innata capacidad multiorgásmica, mientras que el hombre tiende a quedarse sobado tras eyacular por pura fisiología… y no por pereza, por no quererla de verdad, como cree más de una.

Aparte del rollo que te acabo de soltar, el lenguaje corporal del tío era apaciguado, igualitario diría yo, nada “violento” sexualmente hablando y eso contrastaba con el lenguaje de ella, claramente un cortejo sexual descarnado, que podríamos calificar como ¡a por ellos oe! Si él hubiese sido “masculinidad en acción”, habría erguido su postura, sacado pecho o incluso se hubiese señalado o remarcado los genitales… Como dios manda y Clint Eastwood instruyó. Si esto te parece una paja mental, entonces crees que el método hipotético deductivo, es una paja mental.  Ellas siempre dirán que el lenguaje no verbal, o el lenguaje corporal, es una ciencia bastante ¿inexacta? Al menos eso dicen ellas para excusarse cuando las haces ver, de forma obvia, que van con el escaparate puesto, pero apostaría que acierto. Igual este mismo análisis, lo publica la rubia del escotazo, y te lo crees al 100% ¿por qué será?

Ummmm chica rubia, muy atractiva, de unos veinticinco… edad suficiente y atractivo suficiente como para haber conocido varón, o mejor dicho, múltiples varones. Ella es muy femenina, pero no está con un hombre masculinos ¿Por qué?. Respuesta sencilla: ha conocido a nuestro amigo el de la moto, al de la otra moto, al primo del de la moto y posiblemente ha estado en al menos una o dos relaciones traumáticas con tipos “nada delicados”, que en el mejor de los casos, la han tratado bastante mal, han pasado de ella y la han dejado tocada. Ahora ella está pasando por una fase de su vida en que posiblemente esté buscando reforzar su yo, su autoestima, y busca más bien una relación con alguien menos polarizado, que empatice con ella, que le aporte comprensión. Busca la clase de relación que hoy tanto se nos vende como optima. ¿Hay algún problema en eso? Porque pensar en este caso, que se ha apostado con una amiga, ligarse a un sinsangre antes del fin de semana, sería enrevesado ¿verdad? hasta a mí me lo parece. Guste o no guste, la chica en cuestión necesita ser “arrebatada” y no va poder evitar sentirse atraída por tíos muy tíos…

ES LO QUE HAY… ¡Y PUNTO!

Mucha gente se me echará encima por esta clase de comentarios y no me extraña. Guste o no “está de moda” negar la existencia de dos polos masculino y femenino. Lo más “in” es lo neutro. Lo cierto es que uno de los grandes problemas de nuestros días es la ausencia de polaridad, la clandestinización de “lo masculino” y la negación de lo femenino, es decir, la negación de la propia condición humana. En el ámbito de las relaciones íntimas de pareja, se ha negado lo masculino, vendiéndose la necesidad de un hombre nuevo, sensible, empático, amigo antes que amante. Lo paradójico, es que tristemente, en el ámbito profesional se niega con igual rotundidad “lo femenino” incentivando y valorando las virtudes de lo masculino: la resolutividad, la orientación al resultado, la resolución de problemas uno por uno, de tal forma que parece que el hombre que desee emparejarse, ha de cortarse el pene y la mujer que desee triunfar en su profesión, ha de ponerse cojones y pene postizos. ¿Te das cuenta?

El error, grave además, es que estamos confundiendo churras con merinas. Para empezar, por supuesto que creo en la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, faltaría más; y por supuesto que creo en la igualdad en el trato, pero eso no quita para que reconozcamos la existencia de un polo masculino y uno negativo. Para que no se me trate de machista, te diré que todos nosotros tenemos un ánimus y una ánima, un lado masculino y un lado femenino. Una persona no reconciliada con uno de sus dos polos, nunca será una persona equilibrada. Ahora bien, lo más normal es que un hombre habite más en el polo masculino y que una mujer habite más en el femenino… aunque hay excepciones andando por la calle, y existen de hecho relaciones perfectas, en que ella “es el chico” y él “la chica”.

Es por todo esto por lo que en parte me da cierta pena que, por un lado los hombres se castren  renunciando a mostrar su masculinidad, renunciando a ese instinto básico salvaje que, al chico de nuestro relato le haría saltar la mesa y pegarla un muerdo en el pezón a la chica… Y por otra, que se le venda a la mujer, que para ser buena profesionalmente hablando, ha de ser un tío con falda. Eso sí, nos quejaremos cuando la rubia se canse del gafapasta de turno y ya, desde una mayor madurez como mujer, decida dejarle por un tío más masculino que responda así adecuadamente a su acuciada feminidad, o nos volveremos a quejar, cuando nos emparejemos con una mujer que no se quite el disfraz de hombre que lleva para trabajar, ni siquiera en el dormitorio y nos haga sentir mal.

Así las cosas ¿Cómo no va estar el hombre desorientado? Joder, es que esto es un sindios. Por una parte le hacen creer que hay que ser neutro a más no poder, pero por otro lado cuando se comporta bien, y como un ejemplo de hombre neutro, la chica de turno acaba tirándose al “malote” de brazos tatuados. Por otro lado, cuando él conoce a una tía, que le gusta ser el tío de la relación, mandando, diciendo aquello de  yo no estoy preparada para una relación seria”… Y digo yo ¿por que simplemente no te planteas lo más natural? Ser honesto contigo mismo y con tu verdadera naturaleza. Eso sí que es difícil de ver hoy en día, y es quizás, lo que te diferencie del resto. Piénsalo.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber  y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!
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