LE HARÉ UNA OFERTA QUE NO RECHAZARÁ: POLÍTICA, CONTROL, DEUDA Y EMPRESA

 Si hay algo que saben los que van a visitar el despacho de Don Vito, es que el favor no les va a salir gratis. El Padrino no te pedirá dinero, probablemente seas tú quien se lo des como ofrenda o seña de respeto, por haber sido invitado a la boda de su hija. Su manera de endeudarte, no es como lo hacen los bancos. Él solamente  te hará el favor, si antes te humillas, le besas la mano y reconoces así su poder y su autoridad. Él solo te pedirá lealtad: no sabes ni cuándo, ni cómo, ni dónde, ni para qué te requerirá, pero cuando te llame no podrás negarte. Ese es su precio y no otro: una parte de tu libertad. Un compromiso que vale más que el dinero. Le debes un favor, porque El Padrino es un hombre de palabra y cumplirá  su promesa, pero a partir de ese momento, una parte de ti le pertenece.

Dime tal y cómo está el mundo a día de hoy ¿qué es lo único que puede valer más que el dinero? Es a lo que aspira todo el mundo, aunque con la boca políticamente correcta te diga lo contrario. Más de uno perdería la dignidad por un buen puñado de euros. Es una buena manera de esclavizar a la masa: creando la promesa de que siguiendo la normativa no te va a faltar dinero para llevar una vida digna. Es mentira, gracias a promesas como éstas estamos pendientes de la cuenta de gastos, haciendo cálculos, malabarismos y cruzando los dedos para esperar que llegue el día de cobro. La verdad es que es una buena manera de tenernos para lo que haga falta ¿verdad? Pero no es el dinero lo que realmente nos preocupa; si no la promesa o el compromiso de que nos van a pagar este mes, el siguiente y el siguiente.

Es esta promesa de seguridad, la que nos hace besar la mano de nuestro padrino, por eso comprometemos una parte de nuestra vida a la tarea que se nos haya encomendado. Por eso recurrimos a las personas o a las entidades solventes, o que creemos solventes a la hora de encomendar las soluciones a nuestros problemas. De eso vive Don Vito, de su solvencia. No de repartir dinero a manos llenas. Quienes le piden un favor, es porque no han podido o no han sabido resolver sus problemas por ellos mismos. No saben, no pueden, no confían en sí mismos, no saben asumir la responsabilidad de sus actos y por eso, recurren a él ¿te suena esto de algo?  A mi me suena mucho. ¿Qué le pasará por la cabeza cuando un hombre falto de  voluntad o de medios entra en su despecho para suplicarle? Pensará en efecto, que ya tiene un esclavo más.

¡QUÉ PACIENCIA HAY QUE TENER!

Eso es verdadero poder: no tener que obligar a los demás a que se sometan, si no que sean las mismas personas las que se sometan a ti voluntariamente porque tú si tienes voluntad, acción, palabra y medios. Esta es la clave de la política, el control de masas, el endeudamiento y la contratación empresarial: una sumisión parcial o total hacia una entidad solvente, en la que confías para solucionar problemas. El rebaño cuando pasa hambre, suele quejarse del pastor que lo apacienta, pero el borrego se olvida muy a menudo que él fue el primero en dar el paso para buscar a su pastor, a su guía, a un hombre de palabra, un líder, un banco o un partido, una entidad que le respaldara… a fin de cuentas, un Don Vito a quién pedir un favor ante su incapacidad propia de ejecución.

Es en ese mismo momento en el que te conviertes en esclavo. No te ha convertido nadie, no te ha obligado nadie. Aunque después pretendas responsabilizar a tu padrino particular, cuando el precio de sus favores es cada vez más alto y tu beneficio es menor ¿de verdad era necesario entrar en el despacho a pedirle un favor? A lo mejor si no hubieras entrado en ese despacho a besarle la mano, no habrías conseguido lo que querías, o quizás habrías tardado más en conseguirlo por tus propios medios. Pues no, quizás no habrías logrado tu justicia individual, pero serías libre. El problema es que no quisiste asumir el riesgo, de intentarlo por tus propios medios y preferiste confiar en Don Vito ¿de qué te quejas?

El crear deuda, es lo que le da poder sobre los demás. Si les haces creer que te necesitan para conseguir sus propios objetivos: para poder ganar algo, para asegurarse un estatus, para comprarse una casa, para mantener una pareja, ya hay una parte comprometida de su tiempo y su capital humano que no les pertenece a ellos, sino a la entidad en quien han confiado. Una vez delegado ¿no te das cuenta que ya tus propios objetivos no dependen de ti? A partir se ese momento, El Padrino puede hacer contigo lo que quiera; te podrá reclamar o requerir en cualquier momento. Ese ha sido tu compromiso de lealtad. Y lo tuyo… ¿te lo han dado? ¿o te lo pueden quitar en cualquier momento? ¿es realmente tuyo? Piénsatelo bien, antes de firmar.

Si de verdad estás interesado en ese algo más, que nadie se atreve a publicar por miedo a que le cierren la editorial, nuestras publicaciones desde la primera hasta la última, se meten por completo en todo aquello que te quita el sueño sin pelos en la lengua y al detalle. Somos completamente independientes y no nos vamos a callar, vamos a seguir trabajando para contarte lo que quieres saber  y no conviene que sepas ¿Sabes una cosa? Se puede… ¡claro que se puede!
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